¿Por qué hay tantos tiroteos en EE.UU?

Foto: Wikipedia

¿Por qué hay tantos tiroteos en EE.UU?

10 de noviembre del 2017

26 muertos en el tiroteo en una iglesia en Texas. 58 en el de Las Vegas. 50 en el del bar Pusle en Orlando. Esos son los últimos ataques, y de los más graves que se han dado en Estados Unidos. Sin embargo no son hechos aislados que pasan esporádicamente, sino que se repiten con una regularidad alarmante ¿Por qué?

Se han intentado dar muchas respuestas a las masacres en Estados Unidos. Los expertos dicen que podría ser porque es una sociedad muy violenta. O porque se han gestado graves conflictos raciales. También dicen que es porque las personas no tienen una atención eficiente en salud mental. Pueden ser, en realidad, muchas explicaciones, unas acertadas, otras no tanto, pero que con el tiempo se han ido desvirtuando hasta llegar a una sola conclusión: es culpa de la proliferación de armas.

Un estudio de 2015, realizada por Adam Lankford, catedrático de la Universidad de Alabama, reveló que los estadounidenses son el 4.4% de la población mundial, pero tienen en sus manos el 42% de las armas que hay en el planeta. Además, explicó que los tiroteos masivos se explicaban mejor por la facilidad de acceso a las armas que por el nivel interno de violencia.

Tener un arma en Estados Unidos

Tener un arma en Estados Unidos es, más que nada, cuestión de paciencia. Desde la promulgación de la Carta de derechos en 1789, es legal, y un derecho constitucional que los estadounidenses tengan armas. Dice la Segunda Enemienda: “siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del Pueblo a poseer y portar armas no será infringido”.  

En 2010 la Corte suprema ratificó que ninguna ley estatal ni federal podrá cohibir el legítimo derecho de tener armas. Como el país es un estado federal que permite a cada uno de sus miembros organizar sus propias leyes, sin ir en contra de la Constitución, es posible ver variaciones en la regulación de uso y tenencia de armas. Por ejemplo Rhode Island y Pensilvania se debe realizar un estudio previo del interesado.  Esa posibilidad permite una gran variedad de leyes al respecto, y lo que se permite en un estado no se permite en otro.

Hay dos tipos de armas: las largas que son las que tienen cañón de más de 45,2 cm, y por otro lado las pistolas con un cañón menor a 40.2 cm. Antes que anda, quien quiera tener un arma debe ser mayor de 18 años si quiere una pistola, o de 21 si su deseo es un arma larga. Además no se le deba haber prohibido la tenencia, y no haber falsificado los documentos para la solicitud. Si cumple los requisitos, que no son exigentes, debe llenar una forma de la Oficina de control de alcohol, tabaco, armas y explosivos. Finalmente se verificará si no tiene antecedentes penales y luego de unos días podrá tener su arma.

Pero…

Si una persona se sube a un carro y deliberadamente atropella a alguien, la culpa no es del carro sino del loco que se le ocurrió arroyar a otro. Y lo mismo pasa con las armas: el gatillo no se mueve solo. En ese sentido, y muy atado a la facilidad de conseguir un arma, está la salud mental de los estadounidenses y la violencia que se engendra en el seno de una sociedad que desde siempre ha estado dispuesta a solucionar sus problemas a las malas. A bala.

Ambos factores, salud mental y violencia,  no son un fenómeno solamente de allá, sino del mundo entero. No obstante, no es lo mismo un loco que consigue un arma fácilmente que otro que no. No es lo mismo un violento que compra un arma como si comprara cualquier otra cosa, que uno que debe mover cielo y tierra para conseguir una. ¿Entonces? Las estadísticas no mienten: un estadounidense tiene 300 posibilidades más de morir por ataque con arma de fuego que cualquier otro habitante del planeta.

La solución obvia sería una regulación más estricta del comercio y uso de armas, pero detrás de ello hay intereses que no cederán fácilmente al endurecimiento de las leyes. La poderosa Asociación Nacional del Rifle, por ejemplo. La posesión de un arma está tan arraigada a la cultura, es tan propia, y ha permanecido tanto tiempo –desde antes de la independencia incluso–, que si las prohibieran podría ser peor.

“Es una cuestión de poder, y del poder de un individuo de tomar sus propias decisiones”, le dijo al Huffington post Craig Sharley, historiador de la Asociación Nacional del Rifle.

 En el mismo artículo se explica que “los fundadores de Estados Unidos apoyaban el derecho a poseer armas como parte de su creencia ilustrada de que el hecho de que hubiera varias fuentes de poder en un país evitaría la tiranía centralizada. Esa es la razón por la que la Segunda Enmienda de la Constitución está redactada con el objetivo de mantener a las milicias locales como contrapeso a la autoridad central”.

“Una vez que Estados Unidos decidió que matar niños era tolerable, no queda más que hacer”, escribió Dan Hodges en un trino.