A un año del secuestro de la monja colombiana Gloria Narváez

3 de febrero del 2018

Un grupo yihadista la tiene en su poder.

A un año del secuestro de la monja colombiana Gloria Narváez

Su drama comenzó hace casi un año, un 7 de febrero del 2017 para ser exactos. Gloria Cecilia Nárvaez, una monja colombiana de 56 años que se desplazó a Malí con el fin de hacer lo que más le gusta: servir a los más necesitados, fue secuestrada por Al Qaeda.

Narváez pertenece a la comunidad de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada desde que tiene uso de razón, o al menos así lo recuerdan sus familiares y amigos. Se encuentra en el país africano hace 18 años, nunca había tenido problemas, hasta ese fatídico 7 de febrero cuando fue secuestrada por el grupo yihadista.

En principio era poca la información que se tenía, muchas sospechas pero pocas certezas. Un mes después, gracias a informaciones de inteligencia, se conoció que un grupo de hombres fuertemente armados la habían llevado a Koutiala, a unos 400 kilómetros al este de la capital, Bamako. Es poco el margen de maniobra que tienen las autoridades, cualquier paso en falso y el grupo extremista acaba con la vida de Nárvaez, sin embargo, están atentos a cualquier descuido para dar el gran golpe.

Pasaban los meses y las investigaciones no avanzaban. Mientras el Vaticano solicitaba con reiteración la liberación de la monja, las autoridades colombianas decidieron crear un bloque especializado que se encargaría de este caso. En pocas semanas pudieron conocer que Gloria Cecilia estaba en manos del grupo Frente de Liberación Macina, un grupo islamita que opera desde hace muchísimos años en la frontera con Burkina Faso.

“Creemos que la hermana fue secuestrada por error, ella no era el objetivo. Pero vieron la importancia que tenía dentro de la comunidad católica y sacaron provecho”, afirmó en su momento un agente de policía colombiano que hace parte de las investigaciones.

El grupo de investigadores liderado por autoridades francesas y colombianas expresó su preocupación por el estado de salud de la monja, ya que la comunidad con la que se encontraba trabajando le manifestó que tenía problemas en su pierna y en uno de sus riñones.

El tema parecía enfriarse. Las noticias eran pocas. Las autoridades no tenían mayores avances y su comunidad imploraba por su regreso. De repente, el grupo terrorista que la tiene en su poder envió un video a la agencia privada de prensa mauritana Al Akhbar, en el que aparece la monja padeciendo los síntomas del secuestro.

“Ruego al Papa Francisco para que interceda por mi liberación”, fueron las primeras palabras que pronunció en inglés Cecilia Nárvaez, acto seguido y para no dejar duda alguna sobre la actualidad del video, habló de hechos recientes relacionados con el Sumo Pontífice, como su visita a Perú y Chile.

Una ola de solidaridad se despertó a nivel mundial. El Papa nuevamente pidió su liberación, al igual que su comunidad en Malí quienes aseguraron que la extrañan.

Por su parte, las autoridades colombianas encabezadas por su canciller María Ángela Holguín, afirmaron que no descansarán hasta ver a la monja en libertad, pero que no pagarán ninguna cantidad de dinero exigida ya que esa es una forma de financiar el terrorismo.

A pocos días de cumplirse el primer año de su secuestro, se espera que el drama para esta Gloria Cecilia Nárvaez termine pronto. Sus amigos tanto en Colombia como en Malí la esperan con ansias. El Papa Francisco, uno de los grandes testigos de su trabajo, seguirá implorando por su pronta liberación.

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