Las trabajadoras sexuales que quieren tener su sindicato

27 de enero del 2015

Son colombianas y están por legalizar su oficio.

Prostitucion, prostitutas

–Nadie se pone un minuto en nuestros tacones –dice Fidelia Suárez.

Fidelia es trabajadora sexual desde hace más de veinte años y lidera desde hace siete la primera asociación –legalmente constituida en Colombia– de mujeres dedicadas a este oficio.

Su tono de voz es fuerte y cada palabra que pronuncia está acompaña del movimiento de sus manos. Conoce las leyes y tiene un discurso sólido. Ella es la líder de más de 600 trabajadoras sexuales del país.

La Asociación de Mujeres Buscando Libertad (ASMUBULI) se fundó en el año 2008 después de que Fidelia y un grupo de tres compañeras asistieran a un taller en la Universidad de Nariño. Allí conocieron que tenían los mismos derechos de cualquier ciudadano colombiano. Cansadas de los atropellos y las malas condiciones laborales, emprendieron un camino que ha dado muchos frutos.

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Trabajadora sexual

En la actualidad la asociación tiene su propia oficina en el barrio Teusaquillo de Bogotá. Recibe el apoyo económico del Fondo de Población de las Naciones Unidas y hace parte de la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe.

Fidelia y su equipo de trabajo, conformado por una asesora legal, un asesor financiero, de comunicaciones y uno programático, tienen una sola misión: mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras sexuales en Colombia. Todo a través del empoderamiento de las mujeres, el reconocimiento como ciudadanas y el acceso a espacios gubernamentales.

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ASMUBULI ofrece capacitaciones en prevención, incidencia política y liderazgo. Además, entre sus principales objetivos está la presentación de un documento que será llevado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, junto a 17 países, para pedir la regulación del trabajo sexual y denunciar el asesinato de varias mujeres.

La líder también busca fundar el primer sindicato de trabajadoras sexuales de Colombia. “Queremos ser más fuertes, poder exigir y que se cumplan nuestros derechos como tiene que ser”, dice.

Las mujeres se vinculan a la asociación luego de una especie de reclutamiento. Se hacen recorridos en las calles, parques y establecimientos. El primer requisito es reconocerse como trabajadora sexual y no como prostituta ni como “puta” porque, según explica Fidelia, estos términos son peyorativos y victimizan.

Prostitucion, prostitutas

“Nos reconocemos como trabajadoras sexuales porque el cuerpo es mi herramienta de trabajo, en mi cuerpo decido yo, en mi cuerpo mando yo. Es un trabajo. Presto un servicio y recibo una remuneración”, dice Fidelia.

La lucha principal de la Asociación de Mujeres Buscando Libertad es la regulación del trabajo sexual en Colombia, a nivel regional e internacional.  También establecer que es un oficio que deber ser ejercido por mujeres mayores de 18 años, y con consentimiento propio.

“Cuando iniciamos nuestro trabajo todos los derechos se ven vulnerados. Buscamos que el Gobierno nos permita participar en la construcción de proyectos para combatir nuestras necesidades y problemáticas. Necesitamos todos los derechos como cualquier ciudadano o ciudadana. El ejercer el trabajo sexual no me hace diferente a las demás mujeres. Nosotras necesitamos una ley que regularice el trabajo sexual en el país. Que cobije todos nuestros derechos porque somos parte de la sociedad”, enfatiza.

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Fidelia quiere dejar atrás las típicas capacitaciones donde se enseña a poner un condón y prevenir una Infección de Transmisión Sexual (ITS). Por esta razón, la asociación ofrece cursos virtuales y asesoría en procesos jurídicos para las víctimas de abusos por parte de cualquier entidad.

Para esta líder lo más difícil de ejercer el trabajo sexual es la explotación por parte de algunos propietarios de los establecimientos, y el abuso por parte de la fuerza pública y las entidades de salud. Desde la asociación se busca la inclusión social, demostrar que son mujeres con capacidades y fortalecer pequeños grupos que surjan en el país. No queremos más estigmas, no queremos más discriminación”.

Trabajadora sexual


Fidelia, como la mayoría de las mujeres que ejercen el trabajo sexual, lo hizo por necesidad. Después de llegar de su pueblo, Corozal (Sucre), y perder un trabajo en el Ministerio de Salud, comenzó a hacer parte del club nocturno ubicado en la Carrera 13 con Calle 49. Debía responder por su hijo mayor. Su trabajo siempre fue desconocido por su familia, pero un día una aparición en televisión reveló la verdad.

Ocurrió en el año 2011. Fidelia recibió la llamada de su papá con quien no conversaba en años. “Llamó para felicitarme. A decirme que eso era gallardía y me estaba viendo en RCN televisión hace media hora. Me dijo: ‘me siento orgulloso de mi hija. Siéntase apoyada y protegida por su papá’”.

El liderazgo de Fidelia le ha permitido representar a las trabajadoras sexuales en más de 20 países y reunirse con líderes mundiales en encuentros de alto nivel. Por ejemplo, fue invitada a la 44 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Su sueño es estudiar derecho para defender a las mujeres que tienen su mismo trabajo.

“Yo me siento una mujer libre. Nosotras nacemos libres. Que los demás quieran aprovecharse de esa libertad nuestra por ejercer el trabajo sexual es otra cosa. Yo me siento orgullosa de quien soy. Es mi decisión. Yo respeto la de cada quien para que respeten la mía”, concluye Fidelia.

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