El pueblo palestino en el que hablan español, escuchan cumbia y festejan el 20 de julio

El pueblo palestino en el que hablan español, escuchan cumbia y festejan el 20 de julio

8 de abril del 2015

Twitter: @david_baracaldo

Turmus Ayya destaca sobre muchos otros poblados de Cisjordania por una belleza mágica.

A la entrada tiene jardines de flores, huertos de olivo, viñedos y otros árboles frutales. Sus vías de ingreso son calzadas sencillas y bien pavimentadas, atravesadas por palmeras y dátiles. En invierno igual hay mucho verde en las ramas, y en verano y primavera florecen en abundancia arcoíris en los huertos.

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En algunas colinas hay casas campestres de muros blancos y techos rojizos. En las planicies las viviendas tienen dos o tres pisos y se ubican solitarias, distantes una de otra, como arropadas por gruesos sembrados de olivo por donde a diario juegan los niños.

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La gente en las calles camina lento, acaso despreocupada por vivir en su edén de 73 kilómetros cuadrados. Sus vecinos también se diferencian de otros palestinos porque por su sangre corre una curiosa calidez latina. Casi nunca pierden la sonrisa de sus labios, ni cuando la guerra les ensombrece lo demás del rostro.

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La mayoría de los aldeanos de Turmus Ayya hablan español. También muchos de ellos escuchan con frecuencia cumbia, salsa, merengue, tangos, rancheras, corridos mexicanos y hasta vallenatos. Incluso algunos suelen referirse a Colombia como su segunda madre patria.

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(VIDEO) Así recuerdan a Latinoamérica los palestinos en Turmus Ayya:

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Turmus Ayya tiene dos significados: Montaña del viñedo húmedo y Tierra del mesías. Está a 22 kilómetros al oriente de Ramala y se cree que sus primeros pobladores se encontraron con esta comarca prometida desde el siglo VIII A.C. Hoy es el hogar de más de 5 mil personas, y el pueblo palestino que tiene más habitantes con raíces o vivencias latinoamericanas.

No fue difícil encontrarnos con un numeroso grupo de ellos. Estaban en el centro del pueblo y eran como diez. Hablaban español aunque tarareaban algunas palabras, tal vez por la emoción de ver a algunos compatriotas colombianos de visita por su pueblo.

“Es la primera vez que vemos a colombianos-colombianos en Turmus Ayya, aunque curiosamente muchos de acá nacimos en Colombia y tenemos familia allá. Aquí en el pueblo vivimos unas 50 o 60 personas que somos ciudadanos palestinos, pero que también tenemos cédula colombiana”, dijo a Kienyke.com Musa Asad Fernández Reda Admad Ibrahim, uno de esos “árabes criollos”.

Él nació en Bogotá y se crio cerca del barrio Restrepo hasta la adolescencia. Sus padres volvieron a Palestina y se lo llevaron consigo, pero dejaron en tierras andinas a un abuelo, primos y tíos.

Así sucedió con la mayoría de los latinos que abundan en Turmus Ayya. Sus padres palestinos, desde finales de la década de los 40 y en los años 50, tuvieron que huir o desplazarse desde Medio Oriente hacia Latinoamérica por causa de la guerra con Israel.

Musa Asad dice que entonces migraron más de 350 palestinos, con otro puñado de jordanos, libaneses y sirios. Se fueron en barco hasta América. Una gran parte de esos árabes arribaron a Cuba, Brasil, Venezuela, Argentina y Chile. Otra parte considerable resultó en Colombia. Aseguran que la puerta que les dio la bienvenida fue Barranquilla. Algunos se quedaron ahí en el Caribe; los bautizaron “turcos”.

“Nuestros padres no tenían comida. La vida era dura y la gente salió a buscar su futuro en América. Querían tener otra oportunidad de vida. Mi familia la encontró en Bogotá, y por eso la quiero mucho”, añade Musa Asad Fernández.

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Entre pan ácimo y yuca

Rebhi Abu Awad, alcalde de Turmus Ayya, también habla español y está casado con una mujer bogotana. Ella nació y vivió en Colombia hasta los 5 años. Jazmín Alfonso Abdul no habla castellano con total fluidez y es tímida. Sin embargo confiesa emoción por la visita de sus coterráneos y ofrece para todos té, galletas y dulces.

Para esta entrevista, la casa del alcalde resulta llena de colombianos. Algunos como este periodista con única nacionalidad. El resto además con linaje y vida palestina.

“Yo diría que el 80% de los habitantes de Turmus Ayya hablamos español y algunos portugués. Aquí hay nacionalidades de Colombia, Panamá, Puerto Rico, Brasil, Perú, Ecuador, Argentina, Chile… A menudo hablamos español en vez de árabe, y enseñamos a nuestros hijos ese idioma, que para muchos es nativo. Es una ventaja cultural para los niños aprender español, y es un interés moral de nosotros. Enseñamos nuestra historia cultural, como enseñamos religión”, sostuvo el alcalde.

En el patio de casa, cerca de las plantaciones de olivo, hay niños que también se enteran de la visita de foráneos colombianos, y se les escucha gritar palabras como: “hola”, “chao”, “bienvenido”, “gracias”.

Musa Asad Fernández también cuenta que extrañan muchas comidas colombianas y añoran los sabores de productos como yuca, ñame y frutas tropicales. “Se consiguen en Tel Aviv, pero cuesta mucha plata”, dice.

Además cada 20 de julio hay fiesta en el pueblo. Cuenta que el consulado colombiano en Ramala se desplaza a Turmus Ayya para celebrar las fiestas de independencia, con comidas típicas, el himno nacional y algunas músicas del orgullo patrio.

“Hay más colombianos en otras ciudades, pero esta es la que más nos concentra. Belén es la segunda mayor colonia. Luego Ramala”, asegura el alcalde.

La mayoría de colombianos-palestinos en Turmus Ayya regresaron a Medio Oriente desde los años 90. “La situación por la guerrilla y el desempleo en Colombia se puso difícil, y nuestras familias volvieron aquí o se fueron para Estados Unidos. Todavía tenemos familiares en Colombia, pero yo hace más de 10 años que no he regresado”, dijo otro colombiano, Talal Jebara.

“En nuestra sangre corre resistencia, la misma que hay en las venas latinoamericanas”

A un kilómetro del centro de Turmus Ayya está el asentamiento israelí de Adi Ad. Recientes protestas contra los muros de esta ocupación hicieron que sobre el pueblo llovieran gases lacrimógenos.

Los pobladores de Turmus Ayya denuncian en español el cerco que enfrenta su pueblo; también el aliento que los mantiene en sus casas, y que no quiere repetir la historia de migración de sus padres.

“Aunque seguimos víctimas de la ocupación, no queremos irnos. Queremos luchar por nuestra vida, la que ya tenemos; la que nos quieren quitar. A un kilómetro de aquí hay un asentamiento grande, y viven miles de judíos. Ellos nunca habían vivido aquí. Vienen de Europa, pero nos quitan las tierras”, sostuvo Musa Asad Fernández.

PALESTINA

Los rostros de personas con raíces o historias en Latinoamérica, que viven en Turmus Ayya.

“No tenemos nuestro país, ni nuestra independencia de los judíos. Todavía estamos bajo ocupación. Y vivimos con miedo de que en cualquier momento vengan los soldados israelíes y nos cierren las escuelas, los comercios, nuestros cultivos. Ellos son más fuertes que nosotros porque tienen armas. Pero nosotros somos más valientes, porque en nuestra sangre hay resistencia, la misma que tienen ustedes en sus venas latinoamericanas”, añadió.

Explican que ante el poder hebreo de nada sirve que muchos de ellos tengan doble nacionalidad. Talal Jebara, otro de los lugareños con raíces colombianas, dice que ni siquiera les serviría tener ciudadanía estadounidense. “No les importa, porque si eres palestino ya estás marcado. Hay muchos palestinos, con nacionalidad colombiana, que están presos en Israel por protestar”.

Muchos de ellos no conocen Jerusalén por las restricciones de tránsito de las autoridades israelíes, y su movilidad entre pueblos o granjas vecinas se ve limitada a los caprichos de las autoridades judías. “A ellos les gusta que la gente tenga miedo. Quieren que nosotros mantengamos agachada la cabeza y que nunca la levantemos. Pero nosotros les decimos: somos palestinos, este es nuestro país, y tenemos derecho de vivir aquí”.

Por: David Baracaldo Orjuela

Enviado especial de Kienyke.com a Palestina