Chapecoense: la tragedia que enlutó al mundo del fútbol

Chapecoense: la tragedia que enlutó al mundo del fútbol

28 de noviembre del 2017

Parecía que todo se le estaba dando al pequeño equipo del fútbol Chapecoense del estado de Santa Catarina, en Brasil: marchaba bien en su liga local y siendo una de las escuadras con una nómina algo modesta, en comparación con grandes cuadros del continente, logró su más grande proesa, llegar a la final de la Copa Suramericana de 2016.

Pero el destino cambiaría el rumbo de esta corta pero mágica historia de gloria y hazañas, y enlutaría a todo el mundo del fútbol.

La noche del 28 de noviembre de 2016, la aeronave  procedente de Bolivia en la que viajaba el equipo brasileño debía aterrizar pasadas las 10 de la noche en el Aeropuesrto Internacional José María Córdova de Rionegro y así enfrentar en la final de la Copa Suramericana al Atlético Nacional.

Los minutos pasaban y el aterrizaje del avión nunca se dio, hasta que se conoció la trágica noticia del accidente cerca al aeropuerto de Rionegro.

Para muchos colombianos les era muy difícil aceptar que se tratase del equipo de fútbol, pero fue la gris y fría mañana del 29 de noviembre, con las mismas imágenes en todos los canales de noticias, las que arrugaban el corazón y hacían un nudo en la garganta, confirmando el desenlace de los jugadores y el personal técnico de Chapecoense, aquel equipo chico que gestó su historia ganándole al poderoso San Lorenzo en Argentina y clasificando por primera vez a una final del fútbol continental.

365 días después del accidente de Chapecoense

Ha pasado un año de la tragedia y aún en la memoria de los colombianos y de los socorristas está viva la imagen del avión de Lamia esparcido sobre el cerro Gordo, lugar del siniestro, en el municipio de la Unión, en el oriente antioqueño.

Andrés Congote, subcomandate del cuerpo de Bomberos de la Unión, fue uno de los tantos socorristas que ayudó a rescatar a los sobrevivientes que dejó 71 fallecidos y compartió con Kienyke.com algunos de los difíciles momentos que se vivieron en aquella dura jornada.

Contó que pasadas las 10:30 de la noche del pasado 28 de noviembre de 2016 fueron alertados mediante un grupo en whatsapp sobre un ruido cerca de la estación de Policía ubicada en el cerro Gordo.

“Cuando fuimos alertados nos indicaron que se trataba de un aeronave pequeña, pero cuando íbamos a salir recibimos una llamada desde el aeropuerto José María Córdova indicándonos que en el incidente estaría involucrado un vuelo chárter procedente del exterior con más de 80 personas”, indicó Congote.

Desde ese instante, aseguró, empezaría una experiencia dolorosa para él. Al llegar al lugar, la principal dificultad eran las condiciones del terreno, la lluvia y el frío en el sitio.

La temperatura, recordó, oscilaba entre los 4 o 5 grados centrígrados y el acceso hasta el punto exacto del siniestro era muy complicado, por lo que fue necesario abrirse el paso entre la maleza y un suelo completamente empantanado.

Al llegar al lugar, la densa niebla no dejaba que los bomberos voluntario tuvieran mucha visibilidad, por lo que fue necesario recurrir a llamados de auxilio.

“Cuando llegamos al lugar de siniestro escuchamos los gritos. Les dije que éramos del cuerpo de Bomberos y rescate de La Unión, que si me escuchaban hicieran ruido o alumbraran con una linterna y de inmediato empezaron a mandar señales con una linterna”, manifestó Congote.

Luego de dos horas de labores en la extracción de las víctimas del accidente, fue que llegó ayuda de otros organismo de socorro, y a las 4 de la mañana fue que se enterraron que en el avión siniestrado se transportaba el equipo de fútbol de Chapecoense.

Con los primeros rayos de sol del 29 de noviembre, el panorama les cambió totalmente y vieron la magnitud y la manera como habían quedado las víctimas. Congote logró mantenerse en pie, dijo, pensando en la angustia de los familiares de los jugadores, periodistas y tripulantes que estaban en otro país.

Gracias a la heroica labor realizada por este cuerpo d bomberos la trágica noche del 28 de noviembre, fueron condecorados con la cruz de San Miguel, por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.

Hice lo que estuvo en mis manos: Controladora del Chapecoense

Yaneth Molina, controladora aérea del vuelo de Chapecoense, una mujer con 23 años de experiencia en esa profesión, es otra de las personas que vivió, sufrió y lloró esta tragedia. Ella nuca se imaginaba que esa noche la vida le cambiaría y también se convertiría en una víctima más.

La controladora mantuvo comunicación con el piloto del vuelo Lamia 2933 minutos antes del siniestro y de hecho el audio de la conversación entre la torre y la aeronave, que se filtró a la prensa, fue el detonante de situaciones adversas en su vida.

La voz desesperada del piloto Miguel Quiroga pidiendo: “vectores a la pista” y la respuesta en tono tranquilo y sereno de Yaneth: “No lo tengo con la altitud”, hicieron que durante semanas Molina fuera cuestionada y a señalada como responsable de la tragedia.

Aunque desde que la aeronave se reportó en emergencia ella hizo lo que estaba en sus manos para impedir el trágico desenlace que le quitó la vida a 71 personas y dejó seis más con graves lesiones, fue difícil aceptar que el destino la hubiera puesto en esa posición.

“Puedo aceptar con absoluta certeza que de mi parte hice lo humanamente posible y lo técnicamente obligatorio para conservarle la vida a esos usuarios del transporte aéreo”, manifestó Molina a este medio.

Para ella fueron días difíciles, pues tuvo que resguardarse con su esposo y sus dos hijos en su casa por las amenazas par parte de una grupo de personas.

Un año después de este suceso, además, escribió un libro titulado ‘Yo también sobreviví’, en el que narra los momentos que vivió y transformaron su existencia tras el lamentable siniestro aéreo.

Este 28 de noviembre, cuando se conmemora el primer aniversario, los homenajes no se hacen esperar. El primero llegará por parte de Atlético Nacional, que desde el parque de la Unión, hará un acto simbólico para recordar a las víctimas y a los sobrevivientes.

A la 1 p.m. habrá una misa en el cerro Gordo, promovida por la Corporación Hermandad Chapecó, y a las 9 p.m., la misma entidad hará una especie de vigilia en el sitio del accidente.

El próximo 1 de diciembre, las autoridades darán a conocer el informe final de esta tragedia y con él se cerrará el capítulo sobre lo que falló y lo que puede mejorar para que una situación similar no vuelva a repetirse.