Noticias de una boda boba

Noticias de una boda boba

29 de abril del 2011

Y pensar que a nadie le importa. Pensar que, por ejemplo, al 75% de los británicos la boda Real “no les podría importar menos”. Y seguir con que a más de la mitad de los ingleses les parece que la realeza no sirve para nada.

El matrimonio del príncipe de Inglaterra no habría sido lo mismo si el cielo de Londres estuviera azul y el sol estuviera radiante. Habría sido raro, fuera de contexto. Como casi siempre, el cielo hoy amaneció gris y con ganas de llover. La gente, maquillada y vestida como si estuvieran invitados, empezó a salir desde las nueve a sus respectivas celebraciones, en la calle, bares y parques. La ciudad hoy está de matrimonio, elegantísima, como si todo estuviéramos invitados.

Y, sin embargo, a nadie le importa. El año pasado, el periódico gratis de Londres, Evening Standard, reportó que los anarquistas iban a hacer un atentado en matrimonio de hoy, pero ni a ellos les importa, como manifestaron de manera literal en un comunicado. Y por un ningún lado se vieron los anarquistas esta mañana. Un estudio reveló que los británicos se refieren más a la realeza para burlarse que para otra cosa.

Pensar que a nadie le importa y que, sin embargo, más de dos billones de personas vieron el evento gracias a la transmisión de la BBC, el único medio autorizado para reportar de primera mano. A nadie le importa, pero hay un grupo de gente, Republic, que hace más de 30 años exige la renuncia de la Reina de Inglaterra con el argumento de que una figura tan importante debería ser elegida por medio del escrutinio democrático. Pero su causa es tan absurda, que incluso su director estaba invitado al evento.

La mayoría de los británicos se toman esto como un chiste, mientras que hay mucha gente al rededor del mundo que se lo toman como la boda del siglo. A Londres llegaron más de un millón de personas solo por estar acá el día del matrimonio. Alemania fue el país que más trajo. Hoy se generaron 50 mil empleos. En las transmisiones del matrimonio al rededor de la ciudad, en Hyde Park y Trafalgar Square, se vieron más turistas que ingleses. Incluso, había un personaje con la camiseta de Colombia, el muy patriota. Los norteamericanos, por otro lado, se vuelven ingleses por estos días: “de todas las cosas irritantes que tienen que ver con la realeza –el materialismo, la invasión a la privacidad, la aburrida televisión– nada es más problemático que los no ingleses que se vuelven ingleses”, escribió Mark Oppnheimer esta semana. Dicen que los gringos y los franceses ven la boda real con cierta envidia.

Y dizque a nadie le importa. Josh Clarke, periodista deportivo de Goal, no sabía el nombre de la novia. Dominic Pollard, de Sport, se fue para Amsterdam porque de lo contrario su mamá lo obligaba a ir a su casa en el norte a ver la ceremonia en familia. A Rebecca Harris, mesera de un bar, no le importan el matrimonio ni los novios, sino el ambiente mágico y fiestero. Por eso hoy salió vestida de novia. Gary Horne, periodista de la BBC y profesor, me dijo que Inglaterra, como cualquier otro país, necesita elementos que los una como nación. Y este, la realza, que causa furor cuando los príncipes se casan, es uno de ellos.

A los ingleses les gusta hablar de los demás. Son gente curiosa, burlona, que vive mucho del qué dirán. Las mujeres acá no salen de la casa sin maquillarse. Para bien o para burlarse, pero casi nunca para despotricar, los ingleses son muy dados al chisme. Y por eso, además del despliegue mediático que busca resaltar la aristocracia de un país civilizado y educado, es que esto le importa a mucha gente. Incluido usted, que sigue leyendo.

Por eso hoy se hicieron fiestas por toda Inglaterra bajo la excusa del matrimonio, las cuales generaron 400 toneladas de basura. Por eso una cadena de pizzerías tradujo su menú a 20 idiomas, desde polaco hasta portugués, como preparación para el evento.

Por eso el Daily Mail, el tabloide inglés que por tradición cubre a la realeza, se declaró ofendido tras un artículo en el que Dar Speigel sentenció que los medios se sobreactuaron con la cobertura del evento.

Por eso hubo una persona que se instaló desde el lunes al pie de la catedral de Webmister Abbey para ver el desfile en primera fila. Y por eso, porque acá todo el mundo es educadísimo, el príncipe la visitó el miércoles por la noche.

Por eso la central de transportes hizo una edición limitada de tarjetas para el metro, más conocidas como Oyster card, con una fotos de la pareja. Porque la boda real lo justifica.

Justifica, también, que todos aquellos que gozan del nombre Kate o William enteraran gratis hoy al zoológico de Londres. También justifica que le hayan puesto esos nombres a dos de los micos, aunque después de haberlos bautizado sus cuidadores se dieron cuenta que ambos eres machos y el homenaje terminó siendo un fracaso.

Pero la boda real lo justifica todo, como hacer fiestas por toda la ciudad. Las calles son el escenario.

Esta noche, el museo V&A, uno de los más importantes de la ciudad, hará una fiesta al frente de su edificio victoriano. Hay premio para el mejor vestido de novia, talleres para crear joyería real, juegos como tirar platos reales, discursos y chistes.

A medida que usted lee, en The Queen of Hoxton, uno de los bares más divertidos del este de Londres, la gente baila en el techo del edificio. Hay un vicario comediante que presenta el evento y está, en este momento, ebrio. Hay ponqué de dos metro y Karaoke.

En el parque Victoria, también en el este, están en un torneo de dobles de croquet, ese juego que consiste en golpear bolas de madera o plástico con un mazo y meterlas por unos aros enterrados en el pasto.

En la fiesta del bar Water Poet hay un concurso del que más Gin & Tonics se tome fondo blanco, una exposición de fotos que se burlan de la realeza y un barbero, Jack el destripador, que presta su servicio de barbería.

La asociación de bartenders de Londres realizó un concurso, Be At One, de la pareja que más se pareciera a Kate y Will en diez bares de la ciudad. Los ganadores se van a casar este año y su luna de miel será en Kenia, donde Will propuso matrimonio a Kate.

Hay innumerables fiestas que hace una réplica del evento real, con novios, votos, padrinos y fiesta. The Big Fat Royal Wedding es una de ellas, cuyas ganancias irán a caridad.

La famosa rapera Ida Barr, que se inventó el género rap artificial, fue la anfitriona de un bingo temático de la boda real.

La fiesta gitana es esta noche en el Workingmen’s Club del este de Londres. Habrá un concurso de la novia que mejor baile como Shakira y las mujeres en medias veladas azules, porque la realeza es de sangre azul, tienen descuento. Habrá sánduches de cocombro, típico inglés.

La boda real alternativa será en un bar que se llama Feeling Gloomy, o ‘Sintiéndose triste’. Es una celebración del anti amor: de gente con carteles que dicen ‘el amor duele’ y ‘el final está cerca’. La llaman la discoteca del divorcio, porque eso es lo que promueven. Habrá subasta de solteros.

La Camp Royale en Clapham Common es una fiesta en un parque donde la gente se quedará a dormir y armará festín. Los precios para quedarse, sin carpa, empiezan en 100 dólares, y terminan en 5 mil, con una suite real.

Que la boda real no le importe a nadie no quiere decir que no sea una excusa nacional para irse de fiesta. Hoy es una de las pocas fiestas nacionales que se hacen en este país. En este momento, tres de la tarde, hay gente dormida en las calles de la borrachera. Cuando los ingleses se van de fiestas sacan el animal derrochador y abatanado que tienen dentro. Durante la semana todos son los más de amables y educados. De fiesta son animales.

Animales que no solo consumen licor, sino también objetos. Hoy, también, es el festival del materialismo. El museo de las marcas, uno de los más divertidos de la ciudad, tiene un especial con todo tipo de platos, toallas, vasos y artefactos con temática de la boda real. El show, además, compara la situación económica en la que estaba el Reino Unido durante cada una de las boda: el boom de los 80 en la del príncipe Carlos y la crisis actual. El vestido que Kate usó en la fiesta de compromiso en noviembre pasado, diseñado por Issa London, se vendió minutos después del evento por internet. Una semana después, Tesco, la cadena de mercados y empresa más grande del Reino Unido, sacó una réplica por 30 dólares. Y hoy se veían mucha mujeres por la calle disfrazadas de la fiesta de compromiso. Love Hearts son los dulces que sacaron para celebrar, que vienen con la fecha grabada y la frase ‘recién casados’. Amazon vende cartones de tamaño humano de la pareja. Si no le bastó la sobredosis de información, en este momento ya es posible comprar La boda Real para Dummies en internet. Hay una película –pésima, según las reseñas– sobre la pareja real, William and Kate. Dunkin Donuts hizo un donut especial en forma de corazón. Hay una serie de historietas cómicas. Hay condones de la boda real. Hay . Hay Bolsas de vomitar tipo avión de la boda real.

Esto es el festival del derroche. En un país que está en una crisis económica a la que el gobierno respondió con todo tipo de medidas austeras, como cortes a la educación, la salud y demás. Aun así, invitaron 1,900 personas a la ceremonia y fiesta. En vez de las tradicionales tres platos, los chef prepararon 15 entradas por persona. En total, hicieron 10 mil platos. El cuarto donde quedó Middleton anoche vale 8 mil dólares la noche y los 71 cuartos del hotel están ocupados por su familia.

Kate, de 29 años, es la novia real más vieja de la historia. No tuvo ninguna responsabilidad: la única decisión que tuvo que tomar fue, bueno, casarse, y el vestido. Desde que se case, ya nadie la va a poder llamar Kate, sino Princesa Catherine, la sexta, y su trabajo se reducirá a acompañar a su esposo. Facebook cerró ayer todas la cuentas de mujeres llamadas Kate Milddleton.

La reina se gana 83 millones de dólares al año, con lo que paga una gran cantidad de eventos, regalos y joyas. Tiene, sin embargo, un portafolio de 500 millones de dólares en acciones. Su hijo Carlos tiene uno de mil millones, que será lo que probablemente heredará William. Harry, el menor, tiene un portafolio de 10 millones.

A la Corona no le bastó con no invitar a los dos últimos Primer ministros laboristas, con los que tuvo una relación de altas y bajas, sino que tuvo la impertinencia de invitar al embajador de Siria, país cuyo gobierno, también a medida que usted lee, está matando civiles que protestan en contra de la represión y autoridad estatal. Ayer, no obstante, la Oficina de asuntos Internacionales desinvitó al embajador. La mayoría de la invitaciones, diligenciadas por la Reina en persona, fueron enviadas vía fax.

En la ceremonia, la realeza se sentó al lado derecho de la Catedral, mientras que el resto de civiles lo hizo a la izquierda. Todas las mujeres se tenían que poner sombrero para mostrar respeto. Como lo hizo por petición propia Lady Di hace 30 años, Kate dejó por fuera de los votos la expresión ‘te voy a obedecer’.

El derroche y la exageración, es decir, también se vieron en términos de la formalidad. Las botas de los soldados reales se demoran, en promedio, 30 horas en ser lustradas. Entre ellos compiten por las botas mejor lustradas. Primero las limpian con cera estampada y usan fuego para quitarla. Después polichan, echan agua y por último, más por tradición, les escupen. La pintura de los pelajes de sus cascos no es permanente, así que, de haber llovido, sus caras de habrían visto rojas durante al ceremonia.

¿Y el príncipe William? Pensar que todo esto se trata de él y es poco lo que se puede decir sobre él. ¿Qué se puede decir sobre la persona más formal, educada y políticamente correcta del mundo? Tal que su despedida de soltero fue un partido de fútbol cinco que perdió y que, más importante, si él y los 5 mil herederos del trono que le siguen en la fila se mueren, ya se sabe quién es el heredero número 4973: Karin Vogel, un joven alemán que dijo no estar dispuesto a ser rey de Inglaterra.