Una fiera llamada Téofilo Gutiérrez

11 de septiembre del 2012

¿Quién es este talentoso futbolista que sobrevivió a las pandillas más peligrosas de Barranquilla, amenazo con una pistola de aire a otro jugador y ahora hace los goles de la selección?

Teófilo Gutiérrez

El viernes siete de septiembre de 2012 quedará grabado para siempre en la memoria del controvertido Teófilo Gutiérrez. Ese día el delantero barranquillero le marcó dos goles a la selección Uruguay silenciando así a sus detractores. Además, nació su segunda hija, a quien bautizó Shaddi, que significa: “voz bonita”. Una semana antes algunos periodistas habían criticado a Pekerman por convocar a la selección a un jugador que salió desacreditado de Argentina.

En su infancia, Teófilo Gutiérrez sobrevivió a las pandillas del barrio La Chinita (Barranquilla), donde creció. A los siete años de edad, ‘Teo’, como lo empezaron a llamar, pateaba balones de segunda y vestía un desteñido uniforme rojo y blanco. Por esos días se formaba en la escuela de fútbol Independiente Framy por iniciativa de su papá, quien años atrás le había regalado su primer balón. De joven trabajó en una pescadería y molió maíz para que su abuela hiciera empanadas que vendían en la calle.

Su carrera ha sido de grandes saltos en poco tiempo. El barranquillero debutó como profesional en el Barranquilla Fútbol Club en 2006. Al año siguiente vistió la camiseta del Junior de Barranquilla, equipo con el que ganó dos veces el botín de oro y fue apodado por sus goles como ‘TeoGol’. Salió del país al equipo turco Trabzonspor de Turquía y luego al Racing de Argentina. Allí jugó 41 partidos y anotó 22 goles. Pero también comenzó a ser protagonista de la prensa argentina por su mal comportamiento: fue expulsado 4 veces.

Quizás alcanzar el éxito tan rápidamente haya nublado un poco su camino. “Puede ser que haya perdido un poquito el rumbo o haya mostrado comportamientos que no son normales en él, pero habría que ver qué ha estado pasando y qué está pasando en su vida”, dijo en su momento uno de sus mentores, el técnico uruguayo Julio Avelino Comesaña.

Teófilo Gutiérrez
Teófilo fue expulsado 4 veces mientras jugaba en el Racing de Argentina.

Vino entonces el mayor escándalo de su carrera. Ocurrió en el torneo Clausura de 2012 en Argentina. Su equipo Racing iba perdiendo 1 a 0 contra el Independiente. Empataron, pero ‘Teo’ fue expulsado por reclamarle una jugada al árbitro. Su equipo perdió 4 a 1. En el camerino el delantero alegó con su ex compañero de equipo, el arquero Sebastián Saja. Los hombres se fueron a los puños. Pero todo no paró ahí. En un momento de impotencia el barranquillero sacó una pistola de aire comprimido y amenazó a su compañero de equipo. Ese fue el fin de su temporada en Racing.

El episodio afectó tanto a Teófilo que decidió apegarse más a la religión. “Jesucristo siempre va a estar presente donde yo vaya”, dijo algún día en una entrevista. Su arrepentimiento fue escuchado por el técnico del Junior, José ‘El Cheche’ Hernández, quien sin vacilar pidió a las directivas del equipo traer de nuevo al jugador. Teófilo no lo pensó dos veces. Aprovecharía su regreso para estar cerca de Yeimy, su esposa, que pronto daría a luz.

Llegó entonces el llamado a la selección. Los periodistas del interior se indignaron y hasta presentaron estadísticas del momento por el que pasaba el jugador. “Ha jugado 441 minutos, no ha marcado goles y tiene dos amarillas, está jugando mejor Dayro Moreno”, decían los “expertos” del fútbol. Pekerman no escuchó a la prensa, lo puso de titular por encima de experimentados jugadores como Jackson Martínez del Oporto y Dorlan Pabón del Parma de Italia. Al minuto dos del segundo tiempo hizo el primer gol, que dedicó a su hija recién nacida. El estadio de sus amores se iba a caer. Pasaron cuatro minutos más y con la clase de los goleadores natos, Teo anotó otro gol. Cayó a la prensa y la puso a gritar sus goles y a alabar su trabajo. “El 7 es un lindo número, el 7 es un lindo día… El 7 es de Dios y es muy bonito”, había dicho Teófilo Gutiérrez un día antes de volver a la gloria.

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