Una navidad con sentido: tres regalos para la serenidad

9 de diciembre del 2019

Por Armando Martí.

Una navidad con sentido: tres regalos para la serenidad

Foto: Cortesía Armando Martí

La relatividad del tiempo se está viviendo como en ninguna otra época. En un abrir y cerrar de ojos, estamos aportas del año 2020, y a pesar de que la navidad en Colombia se intenta celebrar desde el 1 de noviembre, este truco en nada afecta la velocidad en que transcurre la vida.

En apariencia, el reloj marca los mismos segundos, minutos y horas, pero en el hoy, nuestra mente percibe que “algo” ha cambiado interiormente, y además, es registrado por nuestro cuerpo a través de las enfermedades “invisibles” tales como: dolores erráticos y desajustes en el estado de ánimo, cuya génesis es el estrés y la angustia con que día a día y de manera “forzada”, intentamos superar las múltiples tareas, obligaciones y compromisos económicos que adquirimos por medio de las tarjetas de crédito y otras formas de endeudamiento.

La navidad es una de las festividades más importantes que conmemoramos los católicos, pues se celebra el nacimiento de Jesús en Belén el 25 de diciembre.

En mi caso, no he podido “sentir” esa conexión con la fe como en otros años ante la falta de espacios reflexivos que le dan sosiego a mi mente, y que hoy, son ocupados por la Matrix tecnológica al servicio del consumo, la cual causa la mayoría de las enfermedades psicosomáticas en muchas personas, repito, obsesionadas por comprar regalos y obsequios materiales para ganar, en algunos casos, el cariño de sus seres queridos. Dicha desconexión del sentido espiritual de esta celebración acrecienta el vacío interior de una vida sin sentido.

Muchos comerciantes han decidido dejar abierto sus tiendas hasta por 24 horas, con el fin de satisfacer la demanda de los compradores que están siendo afectados por el paro nacional y la protesta social contra el Gobierno Nacional, que está intentando conjurar la crisis a través de mesas de diálogo con los representantes de las movilizaciones.

En mi opinión, cada crisis depura un estado de estancamiento, infección y bloqueo en el cuerpo. Asimismo, en lo social, se puede aplicar esta analogía aprovechando la coyuntura del despertar ciudadano, para que, por medio de la creatividad, la flexibilidad, la firmeza y la conciliación de las partes en conflicto, salgamos los colombianos pronto de esta difícil situación.

Foto: Cortesía Armando Martí

Volviendo al tema, he observado el impulso con el que la gente, en muchos casos, invierte su limitado ingreso económico en la adquisición de regalos casi siempre superfluos e inútiles, dándome cuenta de que el sentido del obsequio se ha distorsionado profundamente.

Recordemos que cualquier manifestación de atención y afecto dirigido al otro, es el sentido del regalo. Este elemento social tiene como objetivo simbólico: dar, recibir y devolver. Por eso, el sentido netamente comercial debería ser relegado a un segundo plano, dándole relevancia a las demostraciones de gratitud, atención, afecto, amor y solidaridad para con nuestros seres queridos, allegados y en lo posible, hacia todas las personas.

Mi mejor regalo

A lo largo de estos años, he aprendido a resignificar mi vida, responsabilizándome hasta donde me sea posible, de cada una de las decisiones que tome, y también a no dejar en manos de otros, la obligación que tengo de cuidar de mi propio bienestar.

Sin lugar a duda, el camino del conocimiento interior se basa en el darme cuenta del instante presente y de forma disciplinada, amable y considerada, mejorar mi calidad de vida, reconociendo y monitoreando los defectos de carácter que me alejan de la sana interacción personal e íntima con el otro. Este ejercicio tiene como propósito crecer y madurar emocionalmente, para transformarme en un mejor ser humano.

Existe un espacio exterior del cual recibimos variados estímulos, distracciones, placeres e influencias positivas y negativas, que pueden hacer que se desvíen las emociones. El arte de gestionar la existencia desde la “inteligencia emocional”, nos ayuda a conocernos a nosotros mismos y tener dominio sobre nuestras acciones, superando prejuicios, temores e inseguridades por complacer a los demás y al “qué dirán” de las personas.

De esta forma, aprendemos a vivir la vida para dejar vivir y no controlar la vida del otro. Sin embargo, es importante limitar las exageraciones de cualquier postura y reconocer que la energía proveniente de nuestros seres queridos y las demás interacciones humanas, son las que sanan las heridas emocionales y recuperan la salud física.

Esta práctica transformativa se puede realizar de forma consciente y equilibrada con nuestra pareja e hijos, incluso en familia, en grupo y con los amigos cercanos, sin necesidad de buscar un gurú de moda o convertirnos en ermitaños. Así lo enseñaba el filosofo y teólogo Teilhard de Chardin (1881 – 1955): “nadie es libre por su propia cuenta sino en virtud de otra mano que lo libera”. El silencio reparador de la soledad nos provee de nuevas fuerzas para servir y ayudar a los demás, ese es uno de los mayores sentidos de la vida.

Tres regalos para ustedes

Mi libro, Viajero Interior: Un Camino Simple hacia la Serenidad Personal (Editorial Carrera 7ª / Editorial Solar), abre su primer capítulo titulado “La Ansiedad”, con esta epifanía: “Experimenta el momento presente, sin permitir que te invada la ansiedad de preocuparte por lo que dejaste de hacer en el pasado y lo que harás en el futuro. Tranquilízate y llena de confianza tu interior, vive de instante en instante, soltando tus problemas y entregándoselos a Dios, quien te dará las herramientas para confrontar y resolver los desafíos de la existencia diaria”.

Gracias a la vida, a sus pruebas dolorosas y desafíos diarios, logré capitalizar estas valiosas enseñanzas que se convirtieron en la experiencia que necesitaba para entenderlas, superarlas y canalizarlas hacia el sentido humanístico – existencial, y lograr inspirarme para escribir mi más reciente obra literaria, que en el hoy es uno de mis mayores tesoros personales.

Por eso, en estas festividades decembrinas, he querido seleccionar algunos textos y apartes de este libro, sintetizado en tres regalos que les ofrezco desde la orilla más sincera de mi corazón.

Quiero expresarles a ustedes mis queridos lectores, que no soy dueño de la verdad absoluta y puedo equivocarme. Sin embargo, mi intención es que quizás algunas de mis palabras les puedan motivar a encontrar las respuestas que cada uno de ustedes contiene en su interior, para descubrir nuevas formas de vivir y comprender la existencia, con el propósito de hallar mejores formas de comprender el por qué, el cómo y el para qué de nuestra vida. Ese es el mejor regalo de navidad que ustedes pueden darme.

Regalo #1: Entrando en el sendero  

“La mayoría de las enfermedades se originan en el inconsciente, que funciona como una especie de sótano donde se almacenan las experiencias más dolorosas, desagradables y traumáticas que han ocurrido a lo largo de la vida. Al reprimir estas emociones, el cuerpo genera diferentes mecanismos de alerta como respuesta a una somatización del estrés, la angustia y la ansiedad, que producen alergias, afecciones inmunitarias, úlceras y malestares crónicos.

Es tu tarea aprender a cuidar de ti, buscando espacios de tranquilidad y silencio, para reconectarte con la esencia de la existencia; encontrando entonces que la reflexión y la introspección son instrumentos de calma y armonía, que permiten transformar los hábitos negativos en un bienestar estable y duradero.

La sobriedad es uno de los mejores remedios para lograr el equilibrio interior y la salud integral. Recuerda, un corazón alegre multiplica la salud y aumenta la calidad de vida, pero una actitud pesimista y egocéntrica amarga la existencia. La paz sanadora es una gracia espiritual, enfócate en lograr una nueva conexión con el mejor médico del Universo: nuestro amoroso e incondicional Dios.”

Regalo #2: La paz como esencia

Cortesía: Armando Martí.

“El arte de vivir en paz es el resultado de haber atravesado diferentes pruebas adversas, dolorosas, desafiantes y reveladoras a lo largo de la vida, que impulsan al encuentro de
la auténtica esencia. Conocerse a uno mismo es un proceso largo y de transformación constante, pues hemos aprendido a
utilizar varios disfraces sociales, que nos separan del carácter
humano y trascendido con el que fuimos creados. La mentira habita en la Tierra mucho antes que las palabras.

Las especies se camuflaban para sobrevivir en lugares salvajes y agrestes. Hay realidades ocultas en las profundidades del inconsciente, en esa caja de Pandora llamada mente, tales como heridas de infancia, traumas, abusos emocionales y sexuales, ira, resentimiento, rechazo y muchas emociones encubiertas. El Viaje Interior es uno de los caminos más liberadores hacia el encuentro con el verdadero Yo.

Sin prisa, pero con la firme y humilde convicción de seguir la guía de un Poder Superior y desde el lenguaje del corazón, podemos tener la oportunidad de sanar, perdonar, aceptar y liberar todo este peso existencial, reconociéndonos como seres vulnerables unidos al amor incondicional del Creador”.

Regalo #3: ¿Quién soy yo?

Foto: Cortesía Armando Martí.

“En la tradición budista, no es el alumno quien busca al maestro, sino el maestro que llega al discípulo. En los templos del Shaolin en China (el monasterio del bosque nuevo), la pregunta más importante al finalizar el gran entrenamiento hacia la fuerza física y el conocimiento interior es: – “Maestro ¿quién soy yo?”- A lo que el maestro tranquilamente responde: – “¿Quién es el que hace esta pregunta?”-.

Algunas veces en momentos de introspección personal, mirándome al espejo hago la misma pregunta y me respondo: “Soy un niño herido escondido en varios personajes para sobrevivir. Por eso siento tanta ansiedad, miedo, dolor, ira y resentimiento. Otras veces me gobierna el ego, la ambición, la mentira, la obsesión y la manipulación. También me disfrazo de luz y de sombra, de poesías y de odios, de amor y de venganza, alegría, pasión, creatividad y deseo de vivir. Entonces ¿quién soy en realidad?”.

Mi maestro interior me responde: “Esencialmente eres un buscador de la verdad con el propósito excepcional de expandir tu consciencia. De ahí que cada uno de tus personajes han sido inventados por ti, pues interpretas la realidad de acuerdo con tus creencias inflexibles.

La vida es dinámica y cambiante, las puertas espirituales siempre están disponibles para todos, en la medida que descubras lo que viniste aprender en este plano. Sólo así podemos despertar, y cuando lo hagamos, este mundo temporal, físico y material, ya no servirá nuestro propósito. Al final hemos logrado ser libres de las cárceles emocionales, retornando a nuestro hogar espiritual”.

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