Una reflexión periodística sobre la posverdad

Una reflexión periodística sobre la posverdad

24 de agosto del 2017

En un mundo en el que la información sobre los acontecimientos está disponible casi inmediatamente después de que ocurren; en el que cada persona, especialmente políticos y personajes públicos, puede usar sus redes sociales para informar o desinformar – dependiendo de su interés -; en el que todos los días se debe hacer un filtro y una curaduría para saber qué es verdad y qué es mentira, hacer buen periodismo es cada vez más necesario. 

Este año, en conmemoración de sus 50 años de existencia, la Universidad Autónoma del Caribe, con sede en Barranquilla, decidió celebrar sus efemérides poniendo en el debate público el término posverdad, que en 2016 fue elegido por el Diccionario de Oxford como la palabra del año a raíz de lo ocurrido en procesos como el Bretix, en Reino Unido, y la elección de Donald Trump, en Estados Unidos. 

En Colombia, el neologismo podría aplicarse en lo que sucedió con el plebiscito sobre los acuerdo de paz con las Farc, en el que la victoria del no se salió de todos los pronósticos, y tanto las campañas en contra como a favor del proceso se basaron en información imprecisa, verdades a medias, incluso mentiras, que dejaron como consecuencia un ambiente de total polarización. 

Pero, ¿qué es la posverdad?, ¿por qué el llamado al periodismo a poner atención sobre este fenómeno que puede afectar la labor de informar?, ¿qué necesita la sociedad de los periodistas y de la ciudadanía para que sea la verdad y no la posverdad la que impere en los medios y redes sociales?

Kienyke.com compartió una conversación con Dean Nelson, periodista estadounidense conocedor de este fenómeno debido a su labor como fundador y director del programa de periodismo en Point Loma Nazarene University y sus títulos como Ph.D. en periodismo de la Universidad de Ohio y mágister en periodismo de la Universidad de Missouri en Columbia. 

Nelson básicamente hace un llamado a buscar la verdad, aunque tome tiempo y con un ejemplo resume la discusión.

“Las mentiras siempre han existido y nunca dejarán de existir, pero pueden compararse con una capa de asfalto en un carretera. Parecen cubrirlo todo, pero con el tiempo, por la grieta que se le forme al pavimento saldrá a relucir la verdad de todas maneras”. 

En materia…

¿Cómo explicar de forma sencilla el término posverdad?

“No estoy seguro de que exista algo como la posverdad. Lo que quiero decir con esto es que siempre estamos descubriendo cosas nuevas, siempre estamos desarrollando nuevos conocimientos e información.

Así que cuando Cristóbal Colón salió a navegar por el mundo, cuando gran parte de los intelectuales pensaba que el planeta era plano, ¿significa eso que el estaba en una era de la posverdad? Por supuesto que no. Sólo significa que tenía más información de la que pensábamos que tenía.

Pero recuerde, los gobiernos y las instituciones poderosas siempre han tratado de manipular la información (y la verdad) para mantenerse en el poder y satisfacer su codicia.

En los Estados Unidos tenemos un sistema de misiles (bombas) que nuestro gobierno llama misiles ‘pacificadores’. Están hechos para matar gente y destruir cosas, pero les dimos un nombre que era el opuesto de su propósito.

Así que supongo que es un ejemplo de usar el lenguaje para distorsionar lo que realmente está sucediendo. ¿Significa eso que es posverdad? Probablemente no. Nuevamente, fuerzas poderosas han estado haciendo esto a través de la historia de la civilización. El escritor George Orwell escribió elocuentemente acerca de esto hace muchos años”.

¿Qué decirle a la ciudadanía sobre el riesgo de creer todo lo que se oye y se ve en redes sociales?

“Yo abogo por el escepticismo. Eso no significa que desconfío de todos – significa que quiero esperar para encontrar más información. De hecho, los escépticos diligentes deben dar el paso adicional para averiguar si lo que se les dice es verdad.

Las redes sociales hacen que sea muy fácil mentir y difundir información errónea. Pero recuerde, los gobiernos, los negocios y otros grupos poderosos siempre han mentido a su gente y siempre han difundido la desinformación. Esto no es un nuevo fenómeno. Las redes sociales sólo hacen que las mentiras lleguen más rápidamente. El pensamiento crítico exige escepticismo”.

 

¿Qué retos representa para el periodismo actual el enfrentarse todos los días a información que circula por redes sociales y que a veces es muy difícil de confirmar o de verificar, pero de la que igual se informa?

“Los periodistas deben comprometerse -más que nunca- a dar información que puedan verificar, que provenga de múltiples fuentes y a reunir esa información de manera transparente y responsable. 

Si tenemos información pero no podemos verificarla, entonces no deberíamos publicarla. Eso significa que no podremos sacar las noticias tan rápido, tal vez, pero tampoco sacrificaremos nuestra credibilidad.

Todo lo que tenemos es nuestra credibilidad. A la larga, nadie recuerda quién sacó la noticia primero. Sólo recordarán quién lo hizo bien y quién se equivocó. Si eso significa que debemos esperar un poco más para publicar nuestras historias, entonces deberíamos hacerlo. La verdad tarda un poco más”.

En tiempo de inmediatez y en el que reina la generación de contenidos de acuerdo a lo que gusta o genera polémica en redes sociales, ¿qué futuro le ve al periodismo?

“Esto tampoco es un fenómeno nuevo. En 1800, los periódicos en Estados Unidos contrataban a niños para vender sus ediciones en las esquinas de mayor tráfico. Los pequeños gritaban los titulares y los más sangrientos y más sensacionalistas vendían la mayoría de los ejemplares.

En casi todas las sociedades libres, las organizaciones dedicadas a la generación de noticias son negocios. Deben ganar dinero. En la era moderna, las ganancias llegan por medio de los ‘me gusta’, los clics y los anuncios en línea. Las historias más sensacionalistas e indignantes obtienen el mayor número de visitas, lo que significa que generan más dinero.

No creo que creemos controversia, pero no hay duda de que una historia que tiene conflicto es más interesante que las que no lo tienen. Es lo mismo que pasa en las novelas y las películas. El conflicto es interesante.

El reto para el futuro es asegurarnos de que este tipo de contenido -que incluye conflicto- no sea el único que se cubra. A la gente también le gusta leer y ver historias de interés humano, con esperanza, profundidad y complejidad. Necesitamos tener todo ese tipo de historias”.

¿Cuáles, según usted, son las cinco claves a tener en cuenta para hacer una periodismo de calidad?

Primero, tener coraje: No podemos ser intimidados por los políticos u otros líderes. 

Segundo, decir la mejor versión posible de la verdad con cada historia: Eso es lo que Bob Woodward del Washington Post dijo hace años, y sigue siendo importante.

Tercero, verificar todo: Asegurarnos de que la historia que se está contando no es sólo una opinión sino que varias fuentes la han confirmado.

Cuarto, recordar por qué está en el periodismo (para buscar la verdad y reportarla): Este oficio es para informar al público de lo que deben saber, informar a la gente.

Y quinto, ejercer sus derechos: El periodista tiene derecho a contar sus historias, así que no debe dejar que nadie le diga que no puede hacerlo”.

“La única manera en que funcionan las sociedades libres, la única manera en que funcionan las democracias, es si los ciudadanos son informados. Esa es nuestra tarea”. Dean Nelson.

¿Cómo evalúa el periodismo que se hace en la actualidad?

“Es como el periodismo en cualquier otro momento. Algunos individuos y grupos lo hacen bien y otros no. El desafío es que el público pueda recompensar a quienes están haciendo periodismo de manera responsable e ignorar a quienes no lo hacen”.

¿Cuáles serían sus recomendaciones para los periodistas que ejercen la profesión en Latinoamérica, especialmente en Colombia?

“El mundo necesita más periodistas. En mi opinión, hay un montón de abogados, un montón de atletas, un montón de banqueros. Lo que necesitamos son verdaderos contadores de la verdad.

Hacer una carrera en el periodismo no le hará ganar mucho dinero, pero es el trabajo más gratificante e importante que he hecho en mi vida”.

“Si usted es un apasionado de contar historias y decirle la verdad al poder, entonces le animo a convertirse en un periodista”.