La unidad especial para “degollar” al líder norcoreano

25 de septiembre del 2017

El cuerpo élite, creado por Corea del Sur se llama ‘Unidad de decapitación’

La unidad especial para “degollar” al líder norcoreano

El conflicto que partió a las dos Coreas, y que hoy tiene en vilo al mundo, lleva más de 50 años. Técnicamente nunca se ha firmado un tratado de Paz: lo único que se ha logrado, a medias y pobremente, es una larga tregua, que podría romperse en cualquier momento. Si la tensión entre el Norte y el sur del Paralelo 38 ha estado presente por más de medio siglo, sin que haya habido esfuerzos exitosos por limar asperezas, no sería extraño que de parte y parte se haya intentado, por vía de la infiltración y el espionaje, desestabilizar o incluso acabar con el gobierno contrario. Recordemos que es una guerra que no ha terminado.

Uno de los casos más sonados –y parece una película de Hollywood–, es el de los mercenarios surcoreanos que, a mediados de la década de los 7,0 fueron entrenados para degollar al entonces líder del régimen de Corea del Norte Kim Il-sung (Abuelo del dictador actual).

En aquella ocasión, un comando especial de soldados norcoreanos asaltó y saqueó el palacio presidencial en Seúl –capital de Corea del Sur–. Antes de seguir es pertinente hacer una claridad (no falta quien no sepa): Corea del Norte es la del dictador loco que quiere tirar bombas atómicas. Corea del Sur es su vecino capitalista que fabrica celulares y televisores. Y no se quieren ni un poquito.

Entonces: un comando de norcoreanos entró a la casa presidencial de su enemigo. Como respuesta, Corea del Sur reunió a un grupo de hombres, casi todos con un dudoso prontuario, salidos de las cárceles, y los entrenó para que mataran al dictador vecino.

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La operación, por lo complicada que era, por lo arriesgada –y por lo insensata, además–, terminó en un rotundo fracaso. A los hombres, entrenados para la misión, no les gustó mucho y se sublevaron. Como estaban preparados para degollar, a los primeros que pasaron por el filo de sus cuchillos fueron a sus entrenadores. Y ahí terminó todo: luego los cogieron y volvieron a prisión. Pero la idea siguió sonando: ‘Unidad de decapitación’. ‘Unidad de decapitación’.

La nueva ‘Unidad de decapitación’

El belicoso Kim Jong-un sigue con su afán fanático de demostrar su poder al mundo. No le importa nada; sólo quiere que le tengan miedo. Desde la crisis de los misiles en Cuba (1962) este planeta no estaba tan al borde de un holocausto atómico. Así las cosas, se supone que se “debe hacer algo”. Y ante el cansancio de las vías diplomáticas, que parecen no poder frenar al dictador, se han contemplado otras posibilidades. La reorganización de la Unidad de decapitación en Corea del Sur es una de esas opciones.

De acuerdo al New York Times, Song Young-moo, ministro de defensa de Corea del Sur ha informado que “la unidad de decapitación estará lista para finales de este año”.

‘Unidad de decapitación’ es el nombre escandaloso que le han dado los medios. En realidad se llama grupo Spartan 3000. Cuenta con tecnología de guerra, tranques, aviones, helicópteros, y serían capaces de llevar a cabo operaciones nocturnas, rápidas y de alto impacto. Un solo destino tienen en la cabeza: Pionyang.

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En la lógica del espionaje y la inteligencia militar, un país jamás anuncia abiertamente que quiere asesinar a un líder de otro país. Es ilógico. Sin embargo, detrás de que Corea del Sur reconozca sus intenciones hay una estrategia que busca desestabilizar el régimen de Corea del Norte.

“La mejor disuasión que podemos tener, además de nuestras propias armas nucleares, es hacer que Kim Jong-un tema por su vida”, dijo un alto oficial surcoreano. “En el sistema medieval de Corea del Norte, la vida de Kim Jong-un es tan valiosa como la de cientos de miles de personas comunes cuyas vidas estarían amenazadas en un ataque nuclear”.

Del dicho al hecho hay mucho trecho. Expertos internacionales concuerdan con que el anuncio, calculado y premeditado, de la tal ‘Unidad de decapitación’, no tendría como tal el objetivo real de matar a King Jong-un, sino plantear una “amenaza preventiva”. Es la misma lógica: Corea del norte “amenaza preventivamente” al mundo con sus armas nucleares. Entonces Corea del sur los amenaza con quitar la cabeza del jefe. Mucha retórica. Y ojala se quede ahí: retorica.

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