“La Nacional no es una universidad de terroristas”, dicen estudiantes

“La Nacional no es una universidad de terroristas”, dicen estudiantes

27 de junio del 2017

Las estadísticas muestran que Universidad Nacional es la más grande de Colombia. Siempre que se presentan clasificaciones de las instituciones más importantes del país, la ‘Nacho’ está en los primeros lugares. Los resultados  no dejan cabida a dudas respecto a la calidad de la educación que allá se recibe, a la clase de universidad que es.

En los últimos días, la Nacional ha vuelto a ser el centro de atención, no precisamente por algún logro académico o científico, sino porque los  presuntos responsables del atentado al Andino son estudiantes  y egresados de allá. Lizeth Johana Rodríguez y Alejandra Méndez Molano son abogadas; César Barrera y Andrés Mauricio Bohórquez estudian sociología; Lina Vanessa Jiménez es artista plástica; Juan Camilo Pulido es estudiante de Ciencia política.

Dice la Fiscalía y la Policía que hay pruebas contundentes contra ellos; pruebas  que los ligarían con el Movimiento Revolucionario del Pueblo, grupo al que, no sólo se le culpa del atentado en Andino, sino de otros que se han dado en Bogotá y en otras ciudades del país.

“Abogada de la Universidad Nacional fue capturada por atentado en Andino”, dice un titular. “¿Casualidad que todo el que capturan por terrorismo en Bogotá sea de la Universidad Nacional?”, dice una imagen que circula por las redes sociales. Parece que el vínculo que los detenidos tienen con la Nacional, ha ligado a toda la universidad con el terrorismo. Los medios y la sociedad, directa o indirectamente, han intentado estigmatizar a  una institución completa por el posible accionar de unos cuantos.

Los estudiantes de la Nacional son, en todas sus sedes, más de 40 mil. Los profesores son más de 2800. Quienes presuntamente habrían puesto la bomba en Andino son 9 personas. Y por esas 9, muchos dedos apuntan hacía la ‘Nacho’. Se dice, sobre todo en las redes, que es la “Universidad del terrorismo”.

Desafortunadamente, y de acuerdo con el rectos de la institución Ignacio Mantilla, históricamente, las guerrillas han tenido cierta presencia, no sólo en la Nacional sino en varias universidades públicas.  Y no es un secreto para nadie. Desde los años 60, en las universidades públicas, se generaron movimientos, originalmente estudiantiles, que de alguna manera trascendieron hacia grupos radicales. La dinámica de la Guerra Fría y la Revolución Cubana ayudó a que así fuera.

En los 90, la presencia de grupos armados y de los encapuchados en el campus, generó algunas acciones que impedían el normal desarrollo de las actividades académicas. “Había una infiltración importante de guerrilla en las universidades públicas. En particular en la Nacional siempre hubo, desde la época de Camilo Torres, una idea de que, como él era un profesor importante, que ayudó a fundar el departamento de sociología, y que pasó sus últimos dos meses de vida con el ELN, aquí había una aprobación de los actos guerrilleros. Esa herencia es la que no hemos podido retirar, así como los colombianos todavía no nos hemos podido quitar esa estigmatización de narcotraficantes”.

Lo que sí es absolutamente claro –le dijo el profesor Mantilla a Kienyke.com–, es que la Universidad Nacional es, ante todo, una casa de estudios, un escenario donde permanentemente hay debates, una institución abierta a todas las ideas, y que ha logrado que en los últimos años se erradique casi que por completo la violencia al interior del campus. Además se necesita que la sociedad entienda que la Nacional es el patrimonio de todos los colombianos. “Por eso tenemos es que fortalecerla”.

“Abogada de la Universidad Nacional fue capturada por atentado en Andino”, dice un titular. “¿Casualidad que todo el que capturan por terrorismo en Bogotá sea de la Universidad Nacional?”, dice una imagen que circula por las redes sociales.

Falso Positivo judicial: así han llamado familiares, amigos y compañeros de los detenidos al operativo que se he llevado en contra de ellos. Al respecto, el profesor Mantilla dijo que “hay que dejar que las autoridades realicen las investigaciones pertinentes y que respetando el debido proceso, se demuestre la real vinculación de estas personas a los actos que se les asocien”.

“Por la manera como se presentan las noticias, uno se siente, claramente, una estigmatización. Cuando se vincula a un egresado o a un estudiante, por una decisión personal que no tiene que ver con la institución, a un acto negativo, inmediatamente se dice ‘de la Universidad Nacional’. Va quedando en la sociedad la idea de que personas relacionadas a la universidad, por ser de la universidad, comenten ciertos actos que, en realidad, son rechazados por toda la comunidad”.

“La Universidad Nacional es, ante todo, una casa de estudios, un escenario donde permanentemente hay debates, una institución abierta a todas las ideas”.

No sólo el rector ha manifestado su malestar sobre lo que se ha insinuado de la universidad. En redes sociales, estudiantes, profesores y egresados han movido una campaña que, además de limpiar el nombre de la institución, han querido mostrar el orgullo de ser parte de ella.

Un egresado que no quiso que se revelara su nombre, dijo que si bien, el atentado debe ser condenado, detrás de que se ligue con el nombre de la Universidad Nacional, hay un “afán sensacionalista para vender una noticia”. Dijo que si fuera por las universidades, habría que tenerse en cuenta, por ejemplo, al momento de titular que “muchos de los acusados de los más rimbombantes casos de corrupción han salido de universidades prestigiosas”.

En esa misma línea, el Observatorio de la Universidad Colombiana publicó un artículo en el que explicaba de qué Universidades habían salido y quiénes eran las personas que, por distintos delitos, están, o presos, o en la mira de la justicia. “Políticos, guerrilleros, paramilitares, asesinos y grandes contratistas, entre otros, cercanos tanto al Gobierno actual como a la oposición (gobierno anterior). Abogado y funcionario público es la principal característica de la mayoría de los casos hallados. Por universidades, las bogotanas Externado, Javeriana y Los Andes encabezan la lista de “egresados no distinguidos”, dicen.

El estudio da algunos nombres. José Roberto Prieto, Jairo Merlano, Gustavo Petro, Sandra Morelli, Enrique Peñalosa del Externado. Guido Nule, Rafael Uribe Noguera, Salvatore Mancuso, de la Javeriana. María del Pilar Hurtado, Manuel y Miguel Nule, Sabas Pretelt de los Andes. Samuel Moreno y Diego Palacio, de la Universidad del Rosario.

Universidad Nacional

Sin embargo, igual que con la Nacional, no hay que generalizar. Hay que presentar la Universidad como lo que es realmente. Se le debe medir, en realidad, por las investigaciones científicas, por la calidad de los egresados en su vida profesional. La Universidad no puede responder ni ser señalada por actos individuales que cometan sus egresados o sus alumnos. No solo la Nacional sino cualquier universidad.

“Nosotros queremos que se formen ciudadanos integrales en nuestras universidades, y que sean ejemplo para todos los colombianos. A eso no escapa ninguna institución: también las universidades privadas, de elite. Ninguna Universidad forma terroristas, ladrones, corruptos o pedófilos”, concluye el profesor Mantilla.