Estudiantes de la San Martín: “Tenemos con qué competir en el mercado laboral”

Estudiantes de la San Martín: “Tenemos con qué competir en el mercado laboral”

10 de febrero del 2015

“Estamos amparados por la palabra del Ministerio de Educación. Entendemos que hay un protocolo a seguir, pero las cosas se han venido dilatando por parte del ministerio y los dueños de la Universidad. Así lo vemos y lo sentimos”.

Luisa*, José* y Andrés*, tres estudiantes de medicina de la Fundación Universitaria San Martín, denuncian su inconformismo con el manejo que le ha dado el Ministerio de Educación a la crisis financiera de su universidad, la misma que ha dejado como consecuencia el cierre temporal y la suspensión de clases para miles de estudiantes de todo el país.

Estos jóvenes se sienten solos en la lucha por hacer cumplir su derecho constitucional a la educación. No han pagado el semestre porque no hay condiciones para hacerlo. Están atrasados en un mes en el calendario académico y el ministerio no ha dado una fecha tentativa para retornar a las clases. Califican la labor de esta cartera como buena pero lenta: “Ha actuado pero no con la rapidez y eficiencia que muchos esperamos”.

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Para estos tres estudiantes una de las mayores dificultades de la crisis es la mala comunicación entre el Ministerio de Educación y los estudiantes, los principales afectados. Aseguran que se informan a través de los comunicados de prensa que ellos mismos buscan en la página web del ministerio. “Vivimos pendientes de lo que cuelgan porque no recibimos nunca un correo o mensaje a nuestras cuentas personales sobre la situación”, dice Luisa.

San-Martin-Barranquilla

Estudiantes de la sede Barranquilla han adelantado protestas para buscar solución a la crisis académica.

Los líderes de cada semestre y facultad siempre están pendientes de la información emitida desde el ministerio, pero la consideran ambigua. “Comunican más por las redes sociales. Por esta razón, cada cosa que sale en los medios de comunicación, la investigamos y corroboramos su veracidad”.

Denuncian que los directivos no han estado con los estudiantes. “No nos han dado la cara ni manifestado, no han convocado a reunión ni para decir lo que pasa”. Sin embargo, aclaran que decanos y profesores han estado pendientes de la situación. La mayoría de ellos dictaron clases incluso cuando se les debía varios meses de salario.

 “Llevamos casi un mes sin clases. Eso es gravísimo”

En noviembre de 2014, el Ministerio de Educación anunció la intervención a la Universidad San Martín. La decisión se tomó luego de incontrolables problemas administrativos, financieros y desvío de recursos. También por presuntos delitos como estafa y recaudación ilegal de recursos. Poco después se inició una crisis que hasta a la fecha no se ha resuelto.

Sobre el aplazamiento de las clases y la intervención de este ministerio, Luisa considera: “El proceso debió ser paralelo porque nos perjudicó que el ministerio parara las actividades. A nosotros los de medicina nos afectan porque entramos más temprano. Ya llevamos casi un mes sin clases. Eso es gravísimo”.

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El grupo de estudiantes concluye que el reciente cambio de las directivas en un gran avance para reabrir la universidad. Sin embargo, dicen enfáticamente que el escándalo le ha “quitado mucho nombre porque la universidad está cerrada y no tiene registros para ciertos programas académicos”.

“No es una problemática que se venga presentando desde noviembre. Todo viene desde hace año y medio o dos años cuando el ministerio, con otra ministra, decidió no renovar el registro calificado de diferentes facultades. Creo que hay un poco de negligencia porque se tenía conocimiento de una problemática en esta universidad  ¿Por qué hay que esperar a que pasen cosas para tomar acciones en el asunto?”, comenta José, quien admite que después de que Gina Parody asume su cargo se empiezan a tomar medidas.

Universidad San Martin

La sede Bogotá se encuentra cerrada y no hay ningún tipo de servicio para los estudiantes. 

Futuro incierto

José, de 24 años; Luisa, de 25, y Andrés, de 20, llegaron a la U. San Martín confiados en que podrían graduarse sin dificultades como médicos. Los tres eligieron esta universidad por su prestigioso nivel académico. “Tengo muy buenos amigos egresados médicos de la U. San Martín y han tenido muy buena acogida en el campo laboral”, asegura José. En la actualidad creen que su futuro es incierto y no quieren cambiarse de plantel porque creen en la calidad de esta institución.

Para Luisa su mayor angustia es el futuro después de graduarse y el nombre de la institución. “Digamos que ya me voy a graduar de la universidad. La preocupación es qué van a decir: ‘saliste de una universidad que van a cerrar’. Esa es mi preocupación”.

“La preocupación actual es la continuidad tanto académica como a futuro, es decir, que estamos aportas de entrar al internado. Nos enfrentamos a un mercado que es un poco clasista en nombre, entonces porque saliste de una universidad prestigiosa no importa lo malo que seas. La preocupación está porque el entorno es un poco clasista”, confiesa José.

Finalmente, Andrés dice que su preocupación va a corto y largo plazo. “Pienso en que qué va a pasar con el semestre. ¿Se va a iniciar o no clase? Pero a largo plazo cuando salgamos a buscar trabajo qué va a pasar”

Universidad San Martin

Sus acciones

Desde que inició la crisis, los estudiantes se han organizado para enfrentarla. Dicen haber intentado todo los métodos de presión para buscar la solución de la crisis. Hicieron marchas, una tutelatón, una jornada especial en redes sociales e incluso uno de sus líderes, el estudiante Christian Sánchez decidió colgarse de una cruz de la fachada de la universidad. Pero nada ha sido suficiente para llamar la atención del Gobierno.

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También se han divido en grupos y roles. Hay ciertos representantes que tienen como tarea ir al ministerio a averiguar las novedades del caso de la universidad San Martín. Pero no han tenido respuestas concretas. Aseguran que la frase más usada es: “Hay que esperar”. Otros buscan información en Internet y noticias sobre la crisis para estudiar su veracidad.

Se comunican entre ellos en un grupo de la aplicación de Whatsapp y de esta manera organizan reuniones.

“Hoy le hacemos un llamado a la ministra para que de forma concreta nos diga qué va pasar con nosotros. Estamos en el limbo académico. No sabemos si hay continuidad. Queremos saber ella qué piensa, cuáles serán las medidas o cuáles son los planes de contingencia porque no sabemos qué incluyen. Buscamos cosas concretas porque llevamos un mes sin clases”, puntualiza Luisa.

“Queremos resaltar y dejar claro que independientemente de los inconvenientes a nivel administrativo, no nos consideramos una universidad de garaje. No lo somos, tenemos calidad con qué demostrarlo y pedimos una oportunidad para hacerlo. Es muy complicado tener las herramientas y que no lo dejen trabajar”, concluye José.

San Martin Armenia

En la sede de Armenia, cerca de 60 funcionarios y profesores no reciben salario desde el pasado mes de septiembre.

Los mil estudiantes que se fueron de la U. San Martín

Esperanza* fue una de las estudiantes que decidió tomar el riesgo de cambiarse de universidad. Estudió en la U. San Martín cinco semestres de finanzas y negocios internacionales. Luego de un acuerdo con otra universidad, ella y cerca de mil estudiantes fueron radicales con su futuro académico.

“Tocaba actuar y tomar decisiones. Nos reunimos con varios compañeros y empezamos a buscar universidades que nos homologaran. Muchas no lo hacían y nos dejaban en segundo semestre. Pero encontramos una que hizo un estudio de nuestro pensum académico e hicieron reuniones para ver las posibilidades que había y qué tantos nos íbamos a pasar. Finalmente, el 80% de nuestra carrera se cambió porque un acuerdo de homologación y  otro económico con la Universidad Cervantina de San Agustín”, comenta.

El llamado de estos estudiantes es para concretar un encuentro con el Ministerio de Educación. “Nunca nos han llamado, tampoco nos han consultado nada y menos nos han preguntado ¿Están de acuerdo? O ¿Qué proponen? Sabemos que al final de semestre hubo una reunión con la ministra y pero de ahí no pasó”, comentan.

*Los estudiantes solicitaron el cambio de nombre.