El vallenato viejo y el de ahora que le canta al timbre del celular

5 de diciembre del 2015

‘Chabuco’ ha fusionado la magia del vallenato con el flamenco.

El vallenato viejo y el de ahora que le canta al timbre del celular

Nadie lo conoce por su nombre de pila, José Darío Martínez. Pero si usted habla de “Chabuco”, el asunto es a otro precio.  Es posible que muchos lo hayan escuchado por primera vez un domingo que el periódico El Tiempo acompañó su edición con el regalo de su CD.

Ese día obsequiaron y vendieron más de quinientas mil copias.

Chabuco ha fusionado la magia del vallenato con el flamenco. Antes con el bolero y el latin jazz. Lo que quiero –dice- es pasear el vallenato por todos los géneros. Más adelante lo hará con sonidos chinos y africanos.

Y uno se enamora más con canciones como ‘Callate corazón’, de Tobías Enrique Pumarejo; ‘Alma viajera’, de Lácides Redondo; ‘Marta delirio’, de Jairo Serrano; ‘El Pirata del Loperena’, de Rafael Escalona; ‘Tierra de cantores’, de

Carlos Huertas, y ‘Penas negras’, de Wicho Sánchez. Yo escribo esta nota con su voz al fondo: Amor de mi vida no te vayas pal colegio/ dí que estás enferma y quédate un rato conmigo (Nido de amor).

Lo entrevisto porque queda como anillo al dedo para hablar del vallenato, del viejo y del nuevo, ahora que ha sido consagrado por la Unesco como patrimonio de la Humanidad.

-Usted es muy grande, no sólo físicamente, sino como artista. ¿Busca mayor grandeza a través del vallenato internacional?

Yo no ando buscando grandeza por medio de la música, yo soy tan vallenato como cualquiera. Creo que el vallenato está pasando por una evolución. Lo que yo hago es vallenato con música de otra parte.

Le oriné los pantalones a Gustavo Gutiérrez y se lo puede preguntar a cualquiera”, dice muy divertido, para aludir a su formación artística, a que creció entre los grandes juglares del vallenato.

-Yo me crié entre los hermanos Zuleta, en la casa de mis padres siempre estaban ellos, fueron mis amigos y después compañeros de trabajo.

Y la narrativa de Leandro Díaz, de Carlos Huertas, de Julio Vásquez, de toda esta gente que contaba en una historia de un árbol como se reflejaba un amor u otra cosa. Hoy en día le cantan a un celular y no tiene sentido.

Chabuco, musico de Valledupar

Si cantarle a un celular le parece horroroso me imagino que el reguetón le parece espantoso.

Pero eso no me toca tan cerca, eso no es mi folclor.

En cuatro no se nota…

Me guste o no me guste ese no es mi foclor, el que tengo que defender.

¿El folclor suyo es el vallenato y hoy se le canta a un celular, o a qué mas?

Al timbre del celular.

¿Vamos para atrás?

No, yo creo que el vallenato es tan fuerte y tan puro que por eso siguen sonando muy fuerte Poncho Zuleta, Jorge Oñate, las canciones de Rafael Orozco e Israel Romero, Iván Villazón.

¿Y Diomedes Diaz?

Diomedes era el compositor más grande y con más alma que tenía el folclor vallenato.

Siempre aparece usted en las fiestas privadas de la clase dirigente del país….

No, la música mía está enrolada con todo el mundo, con el pueblo y con la gente que le gusta lo que hago. Le agradezco a mi padre (el guitarrista y productor Hugues Martínez) esta herencia, que me ha situado en todos los contrates de la vida.

¿Cómo se abre campo interpretando estas canciones en ese tono bajo, tranquilo?

Es la forma como yo me crié. En mi casa pasaban todos, Gustavo Gutiérrez, Colacho Mendoza, Escalona, todos amigos y compañeros de la música de mi padre, pero en esas tertulias había mucho bolero y ranchera. Pero mi universidad ha sido escuchar, escuchar y escuchar.

¿Cuál fue su primera vez?

Hay tantas que ya ni me recuerdo (tiene 40 años). Comencé en un grupo que se llamaba Los Pelaos en 1998, que era de FM Music, de Juan Diego Montoya.

Tuve una gira muy joven por Europa, visitamos unos diez o doce países. Y desde que me vine a Bogotá siempre estaba haciendo coros y grabando cosas para otros músicos, y estudiaba teatro. Pero lo que me abrió la puerta fue un comercial que grabé para Bancolombia, Te Busco (búsquelo en You tube, tiene más de cien mi visitas)

¿Y cómo fue?

Me llamaron a hacer un casting para grabar la canción, yo hice la guía. Como a los ocho días me llamó Nicolás Uribe y me dijo que había quedado. Estaba en un aeropuerto, tenía un problema con un familiar, y le dije que no podía, que grabara otro. Ellos insistieron pero no pude. Finalmente escogieron la guía, el borrador de grabación que había hecho y ese fue el que conoció el país.

¿Al paso que vamos –por su tamaño- le van a decir Chabuco grande?

Ya me lo dicen.

¿Cuánto está pesando?

Peso hoy 97 kilos, y mido 1.86.

¿Le preocupa?

Un poco por la salud, pero no por la apariencia.

¿Y respira bien?

Sí, sí.

¿Cómo es su vida personal, familiar?

Yo vivo con mi mujer, desde hace diez años.

¿Y se aguanta ese trote suyo?

Trota conmigo.

¿Va y viene a las presentaciones y comparte?

Trabaja conmigo, todo, da los puntos de vista de lo que tengo que hacer y no tengo que hacer. Y la verdad mi vida personal es música, mi música y yo, me la paso todos los días en función de eso, de querer a mis amigos, pero siempre está la guitarra al lado y haciendo canciones, y escuchando mucho y averiguando qué está pasando en la música en el mundo, con la salsa, con la timba, con el bolero, con el jazz.

Y cocino muy rico porque en eso sí no fallo.

¿No tiene hijos?

No todavía, pero vendrán, cuando tengamos la tranquilidad que se merecen.

¿Y además de vallenato toca otras cosas en las fiestas?

Sí, claro, yo canto boleros. Me gustan mucho los boleros, el pop, lo latino, el jazz latino.

¿Fue siempre exitoso?

No siempre se le puede gustar a todo el mundo. Empecé de peladito y era muy tímido. Después fui entendiendo que cada quien tiene su forma y su manera de interpretar.

Lo importante es que me mueva el alma. Entendí que quien no vuela cantando no está cantando.

La música tiene muchas ramas y muchas cosas de dónde agarrarse, uno puede cantar o puede cantar disfrutando. Y ahí está la diferencia.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO