Venezuela: El día que las marchas desestabilizaron a Chávez

Venezuela: El día que las marchas desestabilizaron a Chávez

19 de abril del 2017

Los ojos de América están puestos en Venezuela. Muertos, heridos, detenidos y un incremento de hambre y migración hacen parte del panorama del último mes. La tensión y zozobra se agudizan este miércoles 19 de abril, cuando se desarrolla la que ha sido llamada la ‘madre de todas las marchas’, la sexta jornada de movilizaciones en menos de tres semanas.

Mientras que la oposición del vecino país sostiene que será “la mayor expresión de protesta que este gobierno haya sentido desde que está en el poder”, el presidente Nicolás Maduro sale al paso con su ‘Plan Zamora’, con que el pretende mantener el orden interno ante las supuestas amenazas de un golpe de Estado, que según él, ha sido avalado y convocado “desde Washington”. Por eso armó a 500 mil civiles de la Milicia Nacional Bolivariana, un cuerpo de carácter voluntario que busca ser un complemento de las Fuerzas Armadas de su país.

¿Qué sucederá durante las movilizaciones?, ¿Es posible un nuevo golpe de Estado como lo teme Maduro?, ¿cuál es la salida a la crisis?, ¿tiene algún efecto el papel de la comunidad internacional? Sin duda son interrogantes que traen a colación lo ocurrido hace 15 años, entre el 11 y 14 de abril de 2002, un hecho que quedó marcado para la historia como el ‘Carmonazo’.

Un golpe de Estado mal planificado

¡Cayó Chávez!, Hugo Chávez se rinde, ¡Chao Hugo!, titularon los medios de comunicación.

Para la oposición, se había logrado el propósito de derrocar al mandatario de ese entonces tras sangrientas marchas que dejaron 19 muertos y al menos 150 heridos. Un acto sin precedentes en el que como ahora, chocaron en las calles amigos y detractores del hombre que antecedió en el poder a Nicolás Maduro. Aún es motivo de discusión la responsabilidad de los homicidios, causados, según quedó registrado en video, por francotiradores.

Después de un día de violencia, eAlto Mando Militar venezolano anunció que Chávez había renunciado. Fue entonces cuando se ejecutó el golpe que dejó en la Presidencia a Pedro Carmona Estanga, el empresario que encabezaba las manifestaciones de la oposición. Se autoproclamó Presidente en el Palacio de Miraflores y de inmediato hubo un Gobierno de transición en el que no reconocieron a los militares, que terminaron por devolverle el poder al ‘líder de la Revolución Bolivariana’ en la madrugada del 14 de abril de 2002.

Así se gestó el principio y el fin del efímero gobierno del empresario que más adelante se exiliaría en Colombia.

Para Carmona, hoy docente de la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá, fue “muestra de que los regímenes totalitarios no salen con debilidad ni preciosismos, pues no tienen escrúpulos, no respetan la voluntad popular ni la alternabilidad democrática”. Para Chávez, según dijo al retomar su cargo, “un proceso de contra-contrarrevolución” que lo llevó a tomar cartas en el asunto y con ello, a que de ahí en adelante se incrementara en el país hermano la represión contra los instrumentos de protesta.

Quince años después de aquel abril, expertos consideran que Venezuela pasó del autoritarismo de Hugo Chávez a la dictadura de Nicolás Maduro. La violación sistemática de los derechos humanos y de la Constitución Bolivariana es constante y la salida a la crisis parece lejana. 

Si bien el abogado constitucionalista Juan Manuel Charry asegura en diálogo con Kienyke.com que el denominado Carmonazo fue un error de la oposición, que no puede volverse a repetir, considera que esta vez los uniformados también pueden ser determinantes para el Gobierno venezolano, tal y como lo fueron en aquella oportunidad.

“Fue un error, un golpe de Estado mal planificado, pero creo que hoy la posición de los militares con la crisis de Venezuela puede ser determinante”.

“En el momento que Nicolás Maduro pierda el apoyo de los militares se debilitará mucho y eso explica por qué está reuniendo milicias, como una forma de apoyarse en otra fuerza, para tener algo de sentido político”, afirma Charry.

Foto: Shutterstock

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En este punto coincide César Niño, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Santo Tomás, que expresa que sí hay similitudes entre lo ocurrido en 2002 y lo que pasa en 2017.

“Estos hechos suceden por el descontento social e institucional, por la baja representación política de la sociedad civil y la violación sistemática de derechos humanos”.

¿Entonces sería probable un nuevo golpe de Estado? En ese sentido, el docente aclara que las épocas no son comparables y en cambio, las movilizaciones actuales serían el peor escenario posible para que se produzca.

“El vecino país pasó de la era del autoritarismo de Chávez a una condición dictatorial de Nicolás Maduro. No importa si el líder es de izquierda o derecha, siempre que las condiciones se presten para la contestación, habrá repudio de la población civil. Sin embargo, no es comparable el intento de golpe contra Chávez a lo que está pasando con Maduro. Hoy hay una dictadura y las violaciones a los derechos humanos se han extendido, pero las marchas no significan que se produzca un golpe de Estado, además de los problemas sociales y políticos eso sería lo peor en este momento”.

Venezuela necesita que las mayorías hastiadas se manifiesten

Más allá del supuesto golpe de Estado del que habla Maduro, y cuya planificación y promoción atribuye al departamento de Estado de Estados Unidos, habría dos riesgos y efectos latentes con las movilizaciones de este miércoles 19 de abril. Por un lado, según dicen los académicos a este medio, se puede intensificar la violencia y resultar civiles heridos o, en el peor de los casos fallecidos; y de otra parte, que sigan incrementando los desplazamientos de venezolanos hacia el territorio colombiano.

Pese al panorama gris, habría una oportunidad. Es el hecho de llamar una vez más la atención de la comunidad internacional, que empieza a despertar frente a la crisis de Venezuela.

“La comunidad internacional está haciendo algo, tarde, pero lo está haciendo, para que haya elecciones y una alternación del poder en Venezuela”, indica Charry.

Existe un principio en relaciones internacionales y derecho internacional a la no intervención en asuntos internos, pero siempre y cuando estos no comprometan los derechos humanos. Es por ello que Niño explica la injerencia que pueden tener algunos organismos en la coyuntura actual.

“El llamado es a las instituciones sociales de América Latina, por ejemplo con la invocación de la Carta Democrática Interamericana de derechos humanos o a lo que la Organización de Estados Americanos (OEA) ya ha hecho, invocar a reuniones extraordinarias e invitaciones diplomáticas para crear una salida negociada”.

Otros actores que cobran protagonismo son los medios de comunicación. De acuerdo con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), cinco diarios de Venezuela no circulan este miércoles 19 de abril “por seguridad”, hecho que afecta, dicen los analistas, su rol decisivo en la crisis.

“En las democracias tienen la potestad de informar y canalizar los sentimientos sociales y del Gobierno. El problema es que los medios están empezando a hacer censurados, otra cosa más para decir que hay una dictadura”, puntualiza el profesor de la Universidad Santo Tomás. 

venezuela

Foto: Analítica

Para hacerle frente a la situación es trascendental la protesta ciudadana como instrumento para expresar inconformidades sobre las instituciones y sus gobernantes. En palabras de Charry, exdecano de la facultad de Derecho de la Universidad del Rosario,

“Lo que necesita Venezuela es que las mayorías que están hastiadas se manifiesten”.

Más allá de lo anterior, son dos las soluciones para ponerle punto final a la crisis en el país hermano: “que dimita el presidente Nicolás Maduro, que es el escenario menos probable, o esperar las elecciones”. César Niño descarta por completo un golpe de Estado, porque “una salida no democrática para instalar una democracia es totalmente contradictorio”.

A esto habría que agregarle la cohesión de la oposición, dice el analista. De ser sólida y robusta, podría tomar partido en términos electorales, y contrario a lo que sucedió con el fallido golpe de Carmona, alcanzaría el objetivo de tomar el poder.

Por ahora, la amenaza a la democracia venezolana está en las milicias de civiles que complementan a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Así lo concluye el docente internacionalista:

“Son un peligro para la democracia y la Nación. Significan la toma de las armas por parte de la ciudadanía, no se controla qué tipo de armas, además son legales y legítimas para el gobierno venezolano. Esto repercutiría finalmente en un escenario de crimen organizado, de exacerbación del uso de la violencia, así como con el paramilitarismo en Colombia”.