Los bancos contra la marihuana recreativa

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Los bancos contra la marihuana recreativa

28 de Agosto del 2017

Para poder comprar marihuana en Uruguay hay que, primero, ser ciudadano legal o natural del país. Luego se debe registrar en una base de datos. Hay que ser mayor de 18 años. La venden farmacias autorizadas solamente. Lo que le entregan al ‘cliente’ es un sobrecito con 10 gramos. La droga es producida por dos empresas que ganaron una licitación: Symbiosis e International Cannabis Corp. La producen en varios invernaderos que quedan en las afueras de la ciudad de Libertad.

Las opiniones son contradictorias: para unos es una droga más, nociva y peligrosa; y para otros es sólo una forma de entretenimiento que no tiene nada de malo. Otros dicen que es medicinal. En todo caso, la marihuana es una realidad presente siempre en el debate de la mayoría de sociedades modernas ¿Legalizarla? ¿Penalizar su consumo? ¿Si llega a ser legal, debería ser el Estado quien se encargue de producirla?

El problema de los bancos y la marihuana

Hay muchas incógnitas y pocas respuestas. Y si se quisiera hallar alguna, habría que ir al sur, hasta Uruguay, primer país del mundo en legalizar la marihuana recreativa. Allá, la gente ‘se traba’ sin el riesgo implícito de una actividad así. Y sin el estigma. Pero no todo es color de rosa, menos cuando se habla de drogas. Porque sin eufemismos, eso es, entre otras cosas, la marihuana: una droga. Y eso ha significado un problema: la bancarización de los vendedores. En otras palabras: los bancos del Uruguay no quieren tener relaciones con las farmacias que distribuyen cannabis.

El 1 de agosto se empezó a vender cannabis en las farmacias de Uruguay. Llegar hasta ese punto no fue fácil. Les tomó varios años crear un aparato jurídico que sustentara la idea. Esperaban vender cannabis a un precio menor que en el mercado negro para poder controlar el tráfico ilegal de drogas. Pablo Durán, miembro del Centro de farmacias del Uruguay le dijo al New York Times que “Probablemente no hay un negocio en Uruguay que actualmente esté más controlado que la venta de cannabis”.

Por alguna razón hay quienes no les conviene que el negocio de la droga –la marihuana en el caso de Uruguay–. Los bancos Estadounidenses son algunos de los opositores más duros.  ¿Por qué?

La respuesta es simple. Pero detrás hay un complejo entramado: básicamente, lo que sucede es que por una Ley Federal, ninguna institución de los Estados Unidos puede mantener relaciones con quienes tengan algún vínculo con las drogas. Hay un vacío en el sentido que la legislación no es muy específica en el tipo de frogas, o el tipo de negocio. Por inercia, la marihuana legal del Uruguay cayó en ese costal. Y eso ha traído problemas a los farmaceutas que la venden.

La ley que avala todo esto se llama ley patriótica. Fue creada poco después de los atentados del 11 de septiembre. Dice que es ilegal para las instituciones financieras de los Estados Unidos hacer negocios con quienes vendan algunas sustancias controladas entre las que está la marihuana.  

Los bancos de Uruguay, a quienes les conviene tener relaciones con las poderosas instituciones gringas que con pequeños distribuidores, se han visto obligados a amenazar a los farmaceutas con cerrarles las cuentas. De acuerdo con el Times: “Los bancos estadounidenses, entre ellos Bank of America, dijeron que dejarían de realizar negocios con los bancos de Uruguay que ofrezcan sus servicios a las venta de marihuana controlada por el Estado”.

Desde que se empezaron las ventas, la demanda ha crecido exponencialmente. A la fecha, más de 12.500 personas se han registrado en el sistema que permite la verificación de los datos para la posterior venta de la dosis. 10 gramos cuestan 13 dólares (cerca de $38 mil). Se pueden comprar hasta 40 gr, lo que alcanzaría para más o menos diez cigarrillos.

Lo que obliga a los bancos estadounidenses a cumplir esa norma se llama ‘Ley patriótica’. En Uruguay enfrentan el mismo problema que los estados norteamericanos que han legalizado la marihuana recreativa. En el gobierno de Obama se dijo que era poco probable que se sancionara a los bancos que tuvieran algún tipo de trato con quienes trabajaran la marihuana legal, sea medicinal o recreativa. Sin embargo, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, las cosas podrían ser diferentes.

El problema radica en que muchas de las farmacias que han decido vender cannabis, preferían mantener su relación con los bancos, lo que pondría en riesgo lo que se ha conseguido hasta ahora. Sería paradójico: marihuana legal pero no hay quien la venda legalmente.

La negativa de las instituciones financieras a relacionarse con cualquiera que comercie o produzca marihuana, ha sido una traba importante. La única solución que se ha planteado es que se pueda comerciar en negocios, diferentes a las farmacias, y que acepten efectivo; todo a la espera de que los Estados Unidos cambie su legislación por lo menos en ese punto. En ambos países, no obstante, especialmente en el del norte, por la dureza de las políticas de Trump, aún se ve muy difícil que así sea.