Viajes en el tiempo: cada vez más cerca

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Viajes en el tiempo: cada vez más cerca

10 de mayo del 2017

En teoría viajar en el tiempo es posible. En teoría. Y en la ciencia ficción.  Falta, sin embargo, mucho para que la mente humana sea capaz de hacer algo así. O quizás no tanto. La perspectiva de un viaje en el tiempo engendra muchas paradojas y posibilidades para las que la humanidad no estaría lista.

No es un secreto que para la ciencia, especialmente la física, el tiempo es uno de los más importantes campos de estudio. Fue a partir de los postulados de la Teoría de la relatividad de Albert Einstein que empezó a entenderse mejor –y a contemplarse– la posibilidad de viajar a través del tiempo. Era el año 1915. No obstante tomaría algunos años más esclarecer las posibilidades, las opciones.

“Lo que hizo Einstein en 1905 fue analizar la naturaleza de la luz –explica Jim Al-Khalili, físico–, de hecho, antes de eso, cuando tenía 16 años se le ocurrió un experimento mental: se preguntó ¿si volará a la velocidad de la luz y me pusiera un espejo frente a la cara vería mi reflejo? Porque para ver nuestro reflejo la luz debe rebotarnos en la cara, ir hasta el espejo y regresar a nuestros ojos, pero si nos desplazamos a la velocidad de la luz ¿puede la luz superar nuestra cara y llegar al espejo?. Einstein halló la respuesta: resulta que sí veríamos nuestro reflejo. Resulta que la luz viaja a la misma velocidad, más allá de lo rápido que se mueva el observador”.

En esa medida, de acuerdo a Einstein, si la velocidad de la luz es constante, como lo es en realidad, el tiempo se vuelve elástico: eso significa que el tiempo se vuelve más lento o más rápido de acuerdo a la velocidad con la que uno viaje. ¿Y cómo permitiría esa idea ver el futuro? Es fácil. Veámoslo con un  ejemplo. Un día, ‘Juan’ decide hacer un viaje, así que toma su nave que anda a la velocidad de la luz, con un destino cualquiera en el espacio. Mientras tanto, ‘María’ se ha quedado en la tierra, que se mueve a una velocidad de algo más de 1600 kilómetros por hora. María irá envejeciendo normalmente. Entonces Juan regresa de su travesía interplanetaria. Como él viaja muy rápido, en el espacio, el tiempo pasa más despacio. Esa es la regla: a mayor velocidad, más lento el tiempo. En cantidades normales el cambio es casi que imperceptible, pero a la velocidad de la luz es posible notar la diferencia. Cuando Juan regresa, casi tan joven como se fue, encuentra que María se ha muerto de vieja.

En esa medida, ya hubo un hombre que viajó en el tiempo –o puede que haya habido más pero no lo sabemos–. Se llamaba Serguéi Avdéyev. Pasó 748 días a bordo del MIR, la estación espacial rusa. Cuando regresó, había envejecido 5 segundos menos de que si se hubiera quedado aquí.

Hay un problema en todo esto. “Para llegar a la velocidad de la luz, incluso a la mitad, se necesita tanta energía que desde luego con la tecnología de hoy es algo imposible –dice Al-Halili–. Pero podría ser posible, es decir, no debemos ser tan cerrados y pensar que nunca descubriremos la tecnología necesaria para lograrlo”.

Ligada a la idea de la relatividad, respecto a la posibilidad de viajar en el tiempo, está la idea de hacerlo a través de un Agujero de gusano. De acuerdo a la relatividad general, un Agujero de Gusano es una malformación del espacio-tiempo, una especie de atajo, mejor, que permitiría conectar dos puntos del universo o incluso dos universos. La ciencia, hasta ahora, no ha podido demostrar la existencia de esas estructuras. Hasta ahora sólo son una posibilidad teórica.

Foto: Wikipedia

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Entre otras causas, un Agujero de gusano se formaría por ejemplo, por la explosión de una gran estrella. No obstante, es a partir de una Agujero Negro que sería más factible. Partamos de entender que un agujero negro es una región del espacio en el que la gravedad es tanta, que ni la luz puede salir. Por eso son negros.

Si se pudiera entrar a un agujero negro, y se soportara la presión y la cantidad de energía, se podría ver que es un área “hipotética del espacio tiempo, que está tan curvada que permitiría conectar esa región con otra en un espacio y un tiempo distintos”.

Esta relación entre espacio y tiempo se explicaría en la medida que, para la relatividad, espacio y tiempo no son variables diferenciadas, independientes, sino casi que una misma unidad que se forma por la curvatura por la gravedad que ejercería un objeto de gran masa. Un ejemplo para entender la cosa: imagine que el universo es una sábana extendida completamente. Tome una pelota y póngala en la mitad de la sábana. La curvatura que se crea alrededor de la pelota, por la presión que ejerce sobre la sábana es la gravedad. Esa curvatura también sería una alteración del espacio-tiempo.

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Foto: Wikipedia

El desplazamiento en el tiempo, hasta ahora, es una de las quimeras imposibles de la física. No obstante, nunca como hasta ahora, la mente humana ha estado más cerca de viajar en el tiempo. Sumado a los importantes avances de Einstein y quienes estudiaron la Relatividad, la ciencia ha hecho descubrimientos increíbles. Una fórmula matemática ya le daría aún más sustento a los viajes en el tiempo.

En la revista Journal Classical and Quantum Gravity, Ben Tippet y David Tsang publicaron un artículo en el que demostraron matemáticamente que los viajes en el tiempo sí son posibles. “Nuestro modelo de una máquina del tiempo usa las curvaturas del espacio-tiempo provocadas por la gravedad para que el tiempo no sea una línea recta”, dijeron.

El modelo consiste en crear una burbuja en la que la fuerza de gravedad sea muy alta. Si esa burbuja alcanza la velocidad de la luz, que es posible según ellos, se desplazaría fácilmente hacía adelante o atrás en el espacio-tiempo.

De acuerdo con el portal Infobae “En el espacio-tiempo “plano”, los planetas y las estrellas se mueven en líneas rectas. En las proximidades de una estrella masiva, la geometría espacio-tiempo se curva y las trayectorias rectas de los planetas cercanos seguirían la curvatura y se doblarían alrededor de la estrella”.

“La dirección temporal de la superficie espacio-tiempo también muestra curvatura. Hay evidencia que muestra que cuanto más cerca de un agujero negro estemos, el tiempo se mueve más lento. “Mi modelo de una máquina del tiempo usa el espacio-tiempo curvado para doblar el tiempo en un círculo, no en una línea recta. Ese círculo nos remonta en el tiempo”, dijeron.