El vidente que utiliza su don para curar trastornos

19 de agosto del 2018

Tiene 29 años y es capaz de conocer a las personas sin mirarlas.

El vidente que utiliza su don para curar trastornos

Es muy común, cuando se habla de una persona que puede ver el futuro, preguntarle qué va a ganar de la lotería. También es muy normal ver a esas personas con atuendos extraños, utensilios raros y algunas manías extrañas. Sin embargo, existe un vidente salido de la realidad, que desde que uno lo ve pensaría que es un influencer, o una persona de la moda por como se viste, pero que esconde mucho más dentro de sí.

Su nombre es Miguel Miranda, un vidente chileno que desde los 8 años se le desarrolló la sensibilidad. Siempre fue un niño muy alegre, pero su madre creía que tenía algún problema porque no dormía ni comía bien y por eso lo llevó al psicólogo.

Allí fue atendido por una terapeuta que maneja la parte holística, y ella le ayudó a potenciar su capacidad en vez de eliminarla, enseñándole a meditar, inculcándole la pintura de mandalas, el canto, y así se fue conectando poco a poco con su don para poder sentir la energía de las personas.

A sus 17 años ya era capaz de conocer el aura de las personas, el color de la protección energética de las personas y demás factores energéticos, sin embargo, cuando debía mirar cómo seguir su vida, decidió estudiar algo que no tenía que ver mucho con su virtud de ser vidente.

Después de trasegar decide comenzar a estudiar lo que realmente le apasiona, incluso hace especializaciones en varios países como Brasil y Panamá, y en una etapa de su vida leyó las cartas en algunos bares para poder sostenerse.

Comenzó a hacerse de varios clientes, y cada vez más personas lo buscaban para que lo ayudaran por lo que creó su primer consultorio en su tierra natal. A medida que pasó el tiempo cada vez tenía más y más personas que lo buscaban por lo que decidió emprender un nuevo camino y pensó que con su don podría ayudar cada vez a más personas.

De vidente a terapeuta

Él considera que para ayudar a una persona no se necesita más que voluntad de la persona que tiene dificultades para sacarlo adelante: “No soy una persona que hace milagros, pero sí soy una persona que guía y ayuda a encontrar el camino a algunos de esos trastornos que son difíciles de superar”.

Profundizando en el tema, Miranda acotó: “Todos y cada uno de nosotros tiene el poder de autosanarse, ya que la magia nace desde el momento en que crees en ti, resuelves el presente y te lanzas al futuro, esperando y comprendiendo que el primer paso para lograr tus objetivos es el autoconocimiento, validando cada una de las grandezas que tienes como ser, y fluyendo siempre desde la libertad y el amor, para lograr lo que te propones”.

No le importa si debe estar acompañando a un paciente por dos o tres sesiones, o si por el contrario le toca estar tres o cuatro meses porque el trastorno es difícil, mucho menos le importa el dinero, que si bien, es su sustento de vida, no es su motor principal. Hace las cosas desde el corazón, y en muchos casos, hace diagnósticos gratis cuando ve que una persona realmente requiere de su ayuda.

Gracias a él se puede superar el trastorno depresivo, alimenticio, laboral y muchos otros. Ese es quizá su gran legado, y aunque ahora está bien, viste a la moda, y es feliz, su único interés en este momento es dejar un legado en el mundo e irse a descansar en paz pensando que ayudó a muchas personas y que gracias a su don no ayudó a alguien a ser millonario, pero sí mejoró la vida de cientos de individuos que estaban repletos de problemas y necesidades.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO