Las dos familias que se vieron unidas por la televisión

19 de mayo del 2018

Al conocer el mundo real, tienen una perspectiva meramente diferente de la sociedad y con los sueños de querer aportar algo al mundo.

Las dos familias que se vieron unidas por la televisión

Desde que bajamos el primer escalón y pisamos tierras del Cesar, en el Aeropuerto Alfonso López Pumarejo de Valledupar, se sienten las vibraciones de la música vallenata. En esta primera parada, nos dirigimos a Villanueva, cuna de ídolos de este género como Jorge Celedón, Israel Romero (Binomio de Oro), Los Hermanos Zuleta: Poncho y Emiliano entre otros. No nos encaminamos a ningún festival característico de la región. Conoceremos a personas de estratos 1 y 2 que hasta hace poco conocieron a figuras como Nairo Quintana gracias a la señal que reciben de un televisor de 20 años de antigüedad.

Son menos de tres kilómetros de distancia los que separan a Lina Nieves y a Claris Arias, habitantes del barrio 6 de abril; dos mujeres que viven del rebusque y que hasta este año conocieron personajes importantes de la televisión.

Claris se dedica a estudiar salud ocupacional en Valledupar. Cada sábado se levanta con la mejor actitud para terminar su carrera técnica y salir de una vez por todas del rebusque diario que vive entre semana.

Quiere sacar adelante a sus hermanos. El menor está a punto de terminar el colegio para ser un gran empresario, de esos que visten de paño y salen en televisión. Por su parte, Javier de 23 años, el que le sigue en edad a Claris, se dedica a “motilar”.

El menor sale de vez en cuando a vender golosinas en la plaza principal. Cuenta las monedas de 100 y 200, que recibió en la última jornada, con sus pequeñas manos.

Una expresión seria se dibuja en el rostro de Javier que también parece estar cansado de vivir del rebusque diario, recibiendo diez mil pesos por cada corte de cabello que hace y pasando algunos días sin recibir un solo peso.

Las tapas de olla y algunos alambres adornaban el humilde hogar de estos tres hermanos que ahora dejarán de enviar al más pequeño al techo para cuadrar la antena -quien en una ocasión casi cae del borde desde una altura de tres metros- para ver por primera vez en sus vidas televisión en alta calidad.

Los sueños de estos tres hermanos se ven fortalecidos con lo que ven en la tele y según ellos, su lenguaje cambia por completo.

A tan solo unas casas de allí, Lina está atenta de una de sus hijas. La menor que nació con algunas complicaciones: es sordomuda y presenta convulsiones esporádicas.

Tiene que estar constantemente con los ojos abiertos ante cualquier problema que presente la pequeña. Eso evita que también pueda estar al tanto de dónde está el resto de sus hijos, vulnerables a lo que puedan encontrar en las calles del municipio.

Ahora con la llegada de una señal estable y en alta calidad a su vivienda, los niños pasan más tiempo en casa y su madre puede estar un poco más tranquila.

Los hijos de claris ya no se tienen que enfrentar a los peligros de la carretera.

El común denominador, además del parte de tranquilidad al ver niños y jóvenes en casa, es que la tecnología ha hecho que la mentalidad de estos chicos cambie de un momento para otro.

Al conocer el mundo real, tienen una perspectiva meramente diferente de la sociedad y con el sueño de querer aportar algo al mundo.

Es probable que las habilidades que tiene el hermano menor de Claris, y situación, para las ventas mejoren. Pero lo que sí es seguro es que hoy en día es un niño que tiene cada vez más claro lo que quiere para su futuro. Ser un gran empresario y salir en televisión.

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