Corte Suprema ratifica condena en caso de violencia intrafamiliar estrato seis

Corte Suprema ratifica condena en caso de violencia intrafamiliar estrato seis

19 de octubre del 2016

La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ratificó este martes la condena de seis años de prisión impuesta al gerente de la empresa de revisoría fiscal BDO, Alfredo Escobar, por el delito de violencia intrafamiliar agravada contra su exesposa, Constanza López, un caso que se presentó en una familia estrato seis y que se hizo mediática hace un año, cuando la mujer, en medio del pánico, decidió contar en los medios lo que ocurría al interior de su hogar.

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Escobar había sido condenado en primera instancia por Tribunal Superior de Bogotá, a los mismos seis años de prisión domiciliaria con derecho a trabajar, en septiembre de 2014, pero según las denuncias de Constanza, el hombre nunca cumplió esta condena.

Este proceso penal contra el demandado comenzó en 2008, cuando Constanza, según lo dice ella, fue agredida por su entonces esposo, mientras se adelantaba el proceso de divorcio.

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Kienyke.com entrevistó a Constanza en el vacío de su inmenso apartamento, donde solo queda una nevera, un par de sillas y las camas de ella y de la hija que hace 24 años tuvo con Alfredo, el millonario empresario, que creyó era el amor de su vida.

Esta es la historia

Es un apartamento de más de mil metros cuadrados. El ascensor llega directamente al lugar. Una escalera a medio caracol divide los dos pisos. En la primera planta hay tres cuartos, el comedor, dos salas y un estudio. Sería uno más de los apartamentos lujosos del nororiente de Bogotá si no estuviera desmantelado por el hombre de la casa que no quiso dejarle a su esposa y su hija nada de lo que habían compartido durante 23 años.

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Un día, Alfonso Escobar Barrera, esposo de Constanza López, se llevó todos los muebles, los adornos, los carros, las lámparas de los techos. Dejó las camas – porque no se las pudo llevar-, las cenefas y los adornos de los arcos porque no los pudo arrancar. Los clósets, según Constanza, los abrió a la fuerza, así como las puertas. Fue la última escena de un matrimonio que se acabó, según ella, después de soportar golpes, humillaciones, traiciones y desamparo familiar y económico.

Las demandas

Constanza soportó 18 años de maltratos físicos, psicológicos y económicos por parte de su esposo, lo hizo, dice, por su hija. Después de tantas golpizas y humillaciones tomó, con miedo, la decisión de iniciar un proceso de divorcio contra Alfonso, un rico  empresario del país que, según su exesposa, deriva la mayoría de sus ingresos por auditorías que hace a entidades del Estado colombiano.

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Tras iniciar el proceso, el infierno se agravó para Constanza y su hija porque Escobar ha utilizado sus influencias para manipular la justicia a su favor, según denuncia la exesposa del empresario.

Según la defensa de la señora López, Alfonso fue condenado, en primera y segunda instancia, a seis años de prisión por el delito de violencia intrafamiliar agravada, un delito que Constanza no denunció, pero que en medio del proceso de divorcio fue tan evidente que la comisaría de familia le compulsó copias a la fiscalía, entidad que inició la investigación que terminó con la condena que a la fecha no se ha cumplido.

Ella cuenta que extrañamente la primera abogada que la acompañó en la demanda de divorcio contra Escobar, a menos de una hora de iniciarse unas de las más importantes audiencias, vía correo electrónico, le presentó su renuncia al caso.

En contra de Alfonso Escobar, según la defensa de López, hay cuatro procesos que su exesposa ha iniciado y otros más de oficio, o sea que han nacido en medio del proceso. Hurto, fraude en documentos públicos y privados, falsedad, testaferrato, enriquecimiento ilícito, amenazas y constreñimiento a las víctimas y testigos y obviamente violencia intrafamiliar son los delitos por los que Escobar está siendo investigado dentro del proceso de divorcio que lleva más de siete años, y que ha sido lento, según las víctimas y su defensa, por evidente corrupción.

Escobar, Según Constanza y su abogado, ha hecho movimientos irregulares e ilícitos para evitar, entre otros, ocultar su multimillonario patrimonio económico. Ha cambiado la razón social de sus empresas que creó junto a su esposa dentro de la unión conyugal. Ha pasado bienes a nombre de otras personas, según las denuncias de Constanza López.

En medio de lágrimas Constanza confesó que conociendo los alcances de su exmarido, tiene miedo. Tiene miedo de morir. Teme por la vida de la hija que tuvieron. El miedo de Constanza se hizo más evidente luego de ser víctima de hechos que pusieron su vida y la de su hija en peligro.

Después de que Alfonso se llevara absolutamente todos los objetos del penthouse que compraron hace 15 años en uno de los sectores más exclusivos de Bogotá, extrañamente – según Constanza – devolvió uno de los cinco carros que se había llevado.

Era una camioneta Blazer que Alfonso dejó estacionada en el parqueadero del edificio y las llaves con el portero. Aunque a Constanza le pareció extraño, ella y su hija utilizaron el vehículo. El carro, sin explicación evidente, falló tres veces: en dos ocasiones se quedó sin frenos y un día, después de dejarlo en un lugar público, a los pocos minutos de arrancar, Constanza se quedó con el timón en las manos. Aún no se explican, ni ella, ni los mecánicos, cómo pasó.

La justicia  dictó contra Alfonso, y a favor de Constanza y su hija, medidas de protección que Escobar no ha cumplió. Él, según las medidas, no puede estar a menos de trescientos metros de las dos mujeres. Pero según ella, Escobar ha estado tres veces en el apartamento, una de ellas coordinando el arbitrario desalojo del que fue víctima.

Otro de los hechos por los que la justicia dictó caución contra el millonario empresario fue por un proyectil de arma de fuego que se estrelló contra una de las ventanas de la biblioteca cuando Constanza estaba sentada en un sofá. La bala no traspasó el ventanal porque el vidrio es de seguridad.

Ella y su hija lo único que hoy el piden a la justicia es que resuelva lo más pronto posible el proceso, les dé lo que se merecen por ley y que el hombre nunca se les vuelva a atravesar en la vida.

Una historia de pareja

Constanza se conoció con Alfonso cuando los dos ya eran profesionales. Ella, una administradora hotelera que trabajaba como directora de protocolo de uno de los hoteles más prestigiosos de Bogotá y él un ingeniero industrial con maestría en contaduría pública que en compañía de unos socios creó una compañía de auditoría con la que le iba muy bien. Aún no era el magnate en el que se convirtió con la presidencia de la compañía BDO.

Después de un noviazgo sin contratiempos se casaron en diciembre de 1987. Un año después, en medio de un triste embarazo nació la única hija que tuvieron. Escobar le prohibió a su esposa tener más hijos bajo la amenaza de divorcio si otro bebé llegaba al hogar.

El patrimonio familiar de los recién casados era sólo un apartamento en la carrera 11 con 78 y un automóvil Mercedez Benz que él había traído de Estados Unidos. Después de 23 años de matrimonio hoy tienen un conglomerado de empresas vinculadas a la firma BDO con las que hicieron el emporio económico del que hoy ni Constanza ni su hija ven un solo centavo, según cuenta la exesposa de Escobar.

“Los golpes y los maltratos llegaron tiempo después del nacimiento de la niña”, narra Constanza desde la mitad de una de las desoladas salas que tiene su gran apartamento, donde alguna vez soñó vivir hasta el fin de sus días al lado del hombre con el que se casó por amor.

“Ahora me doy cuenta que él nunca me amó – dice la mujer –. Yo lo que hoy creo es que él necesitaba una mujer con un perfil social como el mío para desarrollarse como lo hizo”.

A los pocos años se dio cuenta que había cometido un error al casarse con este hombre. Tal vez hubiese sido mejor prestar atención a una frase que su suegro le dijo alguna vez: “¿Estás segura de con quién te estás casando?”

Las agresiones físicas venían acompañadas de humillaciones sociales frente a invitados que ella, como esposa del próspero empresario, tenía que atender cientos de veces en su residencia, a la que fueron desde presidentes de la República para abajo.

A primera vista esta historia parecía inverosímil. ¿Un caso de maltrato en el bien colocado estrato seis de Bogotá? ¿En un barrio donde viven prestigiosos abogados, empresarios y políticos? Unas frases de Constanza López desmienten esa primera impresión: “Pienso que muchas mujeres de mi estatus social no hablan y se aguantan infinidad de cosas, de hecho lo sé, porque se sienten vulnerables en la parte económica. A mí ya no me importa. El dinero no es todo en la vida. ¿De qué me sirve una posición social?”, le dijo en la entrevista a KienyKe.com.