Vivir sin prisa y con tiempo

29 de abril del 2019

Por Armando Martí.

Vivir sin prisa y con tiempo

Foto: Cortesía Armando Martí.

El tráfico vehicular de la ciudad de Bogotá, es una de las causas que más incide en el estrés de los ciudadanos, sometidos de lunes a viernes a un constante ‘acelere’.

Todos sufrimos por llegar a tiempo al trabajo, cumplir con los compromisos de negocios, hacer consignaciones en las entidades bancarias y asistir a citas médicas, entre tantas otras diligencias urgentes del día a día.

Por ejemplo, el sábado se congestionan aún más las vías de la capital y las personas intentan descasar comprando cosas, para ‘premiar y compensar’ sus arduas y extenuantes jornadas laborales.

Pero permanecen con esa sensación urgente de adquirir ropa, tecnología e infinidad de productos, que les son ofrecidos por el bombardeo incesante de las campañas de publicidad.

En la noche se reúnen después de comer en exceso, y continúan su liberación bebiendo licor hasta quedar extenuados.

Al otro día su malestar interior se ha multiplicado al igual que la ansiedad, entonces gastan su reserva energética intentando cambiar de ambiente y pasando largas horas dentro de sus automóviles, para pasear por la sabana de Bogotá.

Luego de hacer colas interminables para poder almorzar en compañía de sus familias, regresan a sus hogares agotados y concentran su atención en algún programa de televisión. De esta manera, continúan durante semanas, meses y años, atrapados en el tiempo.

Foto: Cortesía Armando Martí.

El tiempo es ese factor que la física no define con exactitud, representado en el pasado, el presente y el futuro. Un segundo y el presente ya es algo que pasó, otro instante y nuestra mente ya se encuentra en otra dimensión, proyectando su energía hacia el futuro.

Nuestro cuerpo, pensamientos, acciones y realizaciones, están a merced del tiempo y en esa delgada e indisoluble línea nacemos, crecemos, aprendemos, envejecemos y morimos.

Hace pocos días durante una reunión familiar, tuve la feliz oportunidad de encontrarme con mi primo Alejandro Martí Samper, Médico Internista egresado de la Escuela de Medicina Juan N. Corpas y especializado en al Universidad del Rosario en Medicina Nuclear y Tomografía por emisión de positrones.

Conversamos sobre la relatividad del tiempo y de la increíble imagen del primer agujero negro en la historia de la ciencia en el corazón de la galaxia M87 en la constelación de Virgo, que se encuentra a 55 millones de años luz de la Tierra.

Este revelador resultado, fue gracias a un proyecto internacional de ocho radiotelescopios alrededor del mundo con la participación de 200 científicos.

El nombre de este increíble telescopio es Event Horizon Telescope, que logró fotografiar la silueta circular opaca de un agujero negro, proyectada en un fondo más brillante.

El borde rojo es llamado el horizonte de sucesos, es decir, el punto de no retorno más allá del cual la gravedad es tan extrema que incluso la luz misma no puede escapar.

Para mi primo Alejandro, que está acostumbrado a interpretar las tomografías y otros exámenes de sus pacientes, la fotografía del agujero negro es casi exacta a un corazón humano con sus bordes rojos, pero con una extraña condición patológica.

Mientras que los colores amarillos y naranjas, representan las arterias y los movimientos sistólicos y diastólicos que producen la vida.

Ese mismo corazón, se encuentra en el centro de aquel extraño lugar en donde lo imposible se hace posible, es decir, la imagen podría ser el corazón mismo del universo.

El tiempo pasa

Foto: Cortesía Armando Martí.

Pero regresando de esa dimensión cuántica a esta realidad terrenal, reflexiono que mucho tiempo de mi vida, lo he dedicado a escapar de mí mismo. Casi todo mi capital emocional, ha sido invertido para no saber quién soy ni tampoco qué es lo que quiero.

Hace pocos años, en una especie de iluminación interior encontré el sentido de mi existencia: convertirme en mi mejor amigo para cuidarme, ser considerado y compasivo conmigo mismo, con el fin de sanarme pagando la factura que mi cuerpo me pasó, por forzarlo tristemente a tantas presiones, afanes, angustias y espejismos para alcanzar ‘el éxito’.

Esa humana y muy mal entendida premisa de destacarse y tener más que los demás, ganarles y mostrarse como la persona más inteligente, astuta e importante, cuyo objetivo se basa en sobresalir por encima de los demás.

Durante esa carrera de mi mente sin demeritar su buena intención, he justificado y realizado muchos proyectos, y empresas, también he servido por más de diez años a entidades oficiales y organizado congresos mundiales.

Asimismo me he casado, tenido hijos y divorciado; he estudiado y especializado en diferentes ramas humanísticas, adquiriendo teorías y conceptos contenidos en cientos de libros sobre temas científicos, religiosos, históricos, filosóficos, que han nutrido mi conocimiento.

Igualmente, todo este bagaje lo he reflejado en docenas de investigaciones parasicológicas, ensayos y artículos que he podido presentar a mis alumnos y lectores que fielmente me siguen.

En mi subconsciente está la experiencia de muchos casos individuales y familiares de infinidad de asesorados, que he tratado y apoyado durante más de treinta y cinco años de ejercicio profesional en mi consulta particular, al igual que en los talleres, cursos y conferencia dictadas a grupos de apoyo particulares y empresariales, desde hace décadas.

Lo admito por estar enfocado en seguir escalando y obteniendo reconocimiento familiar y social, vivía como dividido entre el personaje que interpretaba y aquel que realmente era. Esta dicotomía entre el ‘tener’ y el ‘ser’, agotaba lentamente mi bienestar interior.

Sí, siempre he querido reconciliarme con ese extraño ser que habita en mi interior y que además, es mi propia sombra, esa parte oscura que me impulsa y obliga a correr y acumular cosas, que a la postre son inservibles ‘perdiendo mi tiempo’ y privándome de los pequeños y sencillos instantes, que en esencia hacen que la vida valga la pena.

Así pasé días de furia y temor, sospechando que ese podría ser el último día de mi vida y motivándome ‘lógicamente’, a destruirme y arruinar mi salud.

El ego, la obstinación mental y la soberbia, son los influenciadores más nocivos para acabar con nuestra tranquilidad y paz interior.

Un ego adverso está basado en las heridas esenciales
de infancia, así como en los complejos, culpas, miedos
y vergüenza. Estas son algunas debilidades que quitan
la seguridad en sí mismo, impidiendo desarrollar la autenticidad, la creatividad y el deseo de saber quién soy y cuál es la verdadera misión en la vida.

Por eso hoy tengo la certeza, de que ‘vivir sin prisa y de forma consciente’, es el mejor regalo que la experiencia y el sentido común me han regalado.

Cambiar los tiempos y ritmos de mi vida, son el mayor descubrimiento práctico y efectivo para recuperarme totalmente.

Ese inteligente y sabio equilibrio que he encontrado al efectuar pausas en mis afanes, a través de la meditación, la oración y la práctica de la respiración controlada, han contribuido grandemente a alcanzar una consciencia plena de los momentos que componen las horas del día.

Este estado de sosiego no es negociable y tampoco lo cambiaría por nada. Creo que ninguna oferta material o social que la vida me ofrezca, puede superar esta sensación de ser feliz viviendo despacio sin ser “esclavo del tiempo”. Hoy soy alguien que se toma todo el tiempo del mundo para vivir de la manera más sencilla y simple que pueda crear.

Terapia grupal para vivir sin afán

Hace cinco años, participé en un grupo conformado por personas ‘insoportablemente afanadas’, entre abogados, médicos, economistas, psiquiatras, psicólogos, terapeutas alternativos, psíquicos e incluso chamanes del alto Putumayo.

Durante seis meses, nos reunimos dos veces por semana para conversar e intercambiar ideas y experiencias, sobre el por qué y el para qué de nuestro estilo de vida estresado y angustiante en que vivíamos.

Al final de los compartires de cada uno, leíamos algunos textos agradables, matizados con otros de poesía, metáforas y relatos fantásticos, escuchábamos música y a veces bailábamos de forma espontánea.

También aprendimos algunas técnicas de meditación y prácticas del milenario arte oriental del Tao Chi Chuan, pero ante todo teníamos el tiempo de hacernos preguntas interiores que nos mostraban lo equivocados que estábamos, al invertir nuestra energía en pos de cosas tan superficiales e inútiles.

Para muchos de nosotros, fueron unos meses inolvidables y muy útiles. Aquel cambio de la velocidad del tiempo y ritmo de la existencia, iluminó nuestras conciencias.

En el presente, los testimonios del mejoramiento en la calidad de vida de muchos de estos queridos compañeros, son maravillosos.

¿Cómo aprendí a multiplicar el tiempo?

Foto: Cortesía Armando Martí.

El tiempo es una ilusión que habita en la mente. Los seres humanos estamos dotados de inteligencia como una especie de instaladores internos, por eso no podemos pasar por la vida, es la vida que pasa a través de nosotros. De ahí que cada uno, ve el mundo según las experiencias acumuladas que causan un efecto en nuestro inconsciente.

Por esta razón, como única especie nos reconocemos a nosotros mismos. Si no encontramos la respuesta a los cuestionamientos esenciales de quiénes somos y para qué vinimos a esta vida, será nuestra propia inteligencia la que nos cause crisis nerviosas y enfermedades físicas, hasta hacer que estas preguntas sean resueltas de la manera más conveniente para cada uno.

¿Qué es la verdad?

Ayer me preguntaba Alexandra, una ejecutiva fundadora de una de las primeras multinacionales de comunicaciones móviles en Colombia: “Armando ¿Qué es la verdad?”

Yo le contesté: “La verdad es todo aquello que yo afirmo y también es exactamente lo contrario, es decir, estás programada desde la inteligencia para preguntar por ejemplo ¿qué es la verdad? Y ese impulso quieras o no, te acompañará toda la vida, pues la evolución se compone de preguntas para descubrir las respectivas respuestas”.

¿Qué es el tiempo?

El darse cuenta, es una facultad de la mente y detener el tiempo es un don del espíritu. Elegir el camino medio para vivir en armonía entre el tiempo y el espacio, es una de nuestras más importantes decisiones.

La pregunta sobre el tiempo, es una de las más antiguas de la ciencia. Aunque se han hecho muchos intentos para encontrar una respuesta simple, hasta el momento el tiempo es concebido como una dimensión y medida, en la que se pueden ordenar los eventos desde el pasado hasta el presente y el futuro.

El concepto de tiempo está relacionado con el movimiento y el cambio en los objetos que nos rodean. Todos los objetos comienzan, se desarrollan y terminan en el tiempo y eso es cierto no solo para nosotros los seres humanos, sino también para las estrellas y el universo.

No podemos percibir el tiempo en sí mismo, sino solo el flujo del tiempo. Cada instante del presente se convierte en pasado y futuro. Sentimos este paso del tiempo porque el pasado es muy diferente en comparación con el futuro: tenemos recuerdos de lo pasado y a través de la intuición, nos podemos acercar un poco al futuro.

E=mc2

Foto: Cortesía Armando Martí.

Los científicos antes de la aparición de los modernos planteamientos sobre la teoría de la relatividad, pensaban que el espacio y el tiempo eran absolutos, es decir, no cambiaban.

Albert Einstein el brillante físico alemán, planteó la teoría de la relatividad asumiendo que la velocidad de la luz es siempre y en todas partes la misma: alrededor de 300,000 km/s. Eso es 7 1/2 veces alrededor de la tierra en un segundo. Y, además, algo sorprendente: si se dispara una linterna desde una nave espacial rápida, un tren en movimiento o desde el sillón de una habitación, siempre tendrá la misma velocidad.

De lo anterior, Einstein concluyó que cuando un viajero se mueve en relación con un observador, este puede notar que el tiempo del viajero se extiende, se acortan las distancias en dirección del vuelo y la masa del viajero aumenta.

Es importante tener en cuenta que hay tres dimensiones en el espacio: arriba-abajo, izquierda-derecha, adelante-atrás, en otras palabras, existen tres dimensiones espaciales: longitud, anchura y altura.

Einstein reveló que el tiempo se puede considerar como la cuarta dimensión. La experiencia común indica que el tiempo pasa tan rápido para una persona parada en el suelo como lo hace para un astronauta en una nave espacial.

Y así se refirió a la relatividad del tiempo, tras la muerte de uno de sus más cercanos amigos: “Ahora él se ha apartado de este extraño mundo un poco por delante de mí. Eso no significa nada. Las personas como nosotros, que creemos en la física, sabemos que la distinción entre pasado, presente y futuro es solo una ilusión obstinadamente persistente”.

Stephen Hawking

Foto: Cortesía Armando Martí.

Posteriormente, el astrofísico, cosmólogo y divulgador científico británico Stephen Hawking, aportó a la investigación maneras en las que se entienden el espacio y el tiempo.

Esto lo hizo a través del planteamiento de los agujeros de gusano, que se encuentran en todas partes de la estructura del universo, pero son muy pequeños para que entren las personas.

Hawking, sugirió que el día que se puedan crear agujeros de gusanos grandes también la humanidad tendrá la posibilidad de pensar en viajes en el tiempo, ya que, una de las características es que tienen una entrada y una salida.

Para explicar esta teoría, el científico imaginó un tren que da siete vueltas a la tierra en un segundo. El tiempo condensado en los vagones de este tren, comenzará a transcurrir más despacio y en cámara lenta, como si estuviera cerca de un agujero negro. En el período de tiempo de una semana, el tren habría viajado cien años en el futuro.

Experiencias para vivir sin prisa

Foto: Cortesía Armando Martí.

A continuación, quiero compartirles sencillas y muy valiosas herramientas, que me ayudaron a disfrutar desde la orilla de mi nueva tranquilidad, una mejor calidad de tiempo y de vida.

  1. Para iniciar el día sin afanes, se puede programar el despertador 10 minutos antes de lo habitual, con el fin de realizar las actividades de la mañana como arreglarse y desayunar, de manera alegre y calmada.
  2. Durante un trancón, fila larga en el supermercado o congestión en los bancos, procura no enfadarte y más bien mentalmente, empieza a respirar con calma dejando que el tiempo transcurra. Sin prisa pero sin pausa, podrás estar en meditación sin alterar el sistema nervioso.
  3. Es fundamental mantener una actitud de gratitud a lo largo del día, en otras palabras, incorpora en tu rutina un saludo de buenos días, por favor y gracias, a todas las personas que te encuentres a lo largo de la jornada. De esta manera, se produce un efecto armónico en el otro.
  4. Evita hacer dos o hasta tres cosas a la vez, por el contrario mantén la atención enfocada y concéntrate, omitiendo las distracciones digitales. Así puedes maximizar el tiempo y minimizar los espacios de procastinación.
  5. No satures el día de citas y compromisos, aprende a decir ¡No! Y a tener prioridades. De esta forma, puedes distribuir tu día haciendo las cosas más importantes y dejando espacio para la recreación, la calma mental y el sosiego interior.
  6. Dedica un espacio para realizar caminatas solo o en compañía, con el fin de distraerte, tomar aire y movilizarte alrededor de la ciudad sin necesidad de utilizar un automóvil.
  7. En lugar de pasar tanto tiempo frente a las pantallas del televisor o celulares móviles, intenta fomentar la lectura de textos que llenen el alma de conocimiento armónico, para calmar la mente y los pensamientos obsesivos.
  8. Procure escuchar música clásica o de relajación, para equilibrar las ondas cerebrales, permitiendo tener una actitud más empática y serena ante los desafíos y compromisos del día a día.

Ejercicio Transformativo

En el silencio, sin interrupciones, sincroniza tu mente en una frecuencia de calma y sosiego. Imaginando que una fuente de agua cristalina va limpiando tu cerebro de todos los pensamientos que impiden tu relajación.

Vas a empezar a sentir que el lento pero plácido movimiento del agua renueva tu fatiga física y emocional. Desde ese bienestar, vas a mirar tu rostro reflejado en la fuente, con una sonrisa interior llena de equilibrio y salud.

Amplía esta imagen a todo el cuerpo y suelta las cargas, responsabilidades, deseos, obsesiones y espejismos materiales, eligiendo una vida simple que te lleve a la paz.

Invitación a la FILBo 2019

Este ejercicio y otros más, son parte de la presentación de mi libro “Viajero Interior: Un Camino Simple hacia la Serenidad Personal”, que será presentado en la FILBo 2019 el próximo sábado 4 de mayo en el auditorio Taller 5, entre las 5:00 y las 5:50 PM. Aprovecho esta ocasión para invitarlos muy cordialmente a la exposición, agradeciendo de antemano su asistencia.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO