La triste infancia de Vladdo escrita para Viviane Morales

La triste infancia de Vladdo escrita para Viviane Morales

21 de Septiembre del 2016

Que una familia tradicional, conformada con papá y mamá, tal como busca el referendo de Viviane Morales, sea la única opción para niños y niñas huérfanos o en lista de adopción, no siempre es lo mejor. Los ejemplos para apoyar o no la iniciativa de la senadora liberal no son los estudios técnicos en que se basan los unos o  los otros, el mejor ejemplo, como lo dicen los abuelos, es la experiencia misma. Así lo hace saber Vladdo.

El reconocido caricaturista, en su columna semanal en el diario  El Tiempo, contó la triste historia de un niño, que siendo muy pequeño y por azares del destino, cayó en un par de familias tan funcionales como le gustan a la senadora Morales y a su esposo,  Carlos Alonso Lucio. Pero este niño, en el seno de esas familias, donde había un papá y una mamá, solo recibió maltratos, humillaciones, gritos y golpes. La salvación del pequeño fue, años después, llegar a una tercera familia, tan disfuncional, de esas que no le gusta ni a la senadora, ni a Lucio, ni a otro millar de personas que, al parecer, los apoyan.

El relato del caricaturista, narrado en tercera persona, empieza recordando la separación de los padres del niño y sus tres hermanos más: “La mamá –presa de la desesperación y de la impotencia al no poder sostenerlo a él ni a sus otros tres hermanos– decidió repartirlos entre familiares y conocidos (…) el menor –protagonista de este relato– fue a parar a la casa de sus padrinos”.

Lea también: El ‘matoneo’ contra Viviane Morales por su propuesta de referendo

Comenta que en aquel hogar, uno tradicional “integrado por un hombre y una mujer ya maduros, con hijos y nietos, el muchachito, que todavía ni caminaba, quedó en un limbo (…) con frecuencia le enrostraban que no era de la familia y lo hacían sentir como un arrimado”. Allí vivió durante once años y fue víctima de todo tipo de abusos, tanto “físicos, psicológicos y emocionales”.

Antes de cumplir doce su madre fue a buscarlo para recuperarlo. El niño, ya adolescente, se fue a vivir con su mamá, que había rehecho su vida. Llegó a casa donde los esperaban nuevos hermanos y un padrastro. Era la segunda familia por la que pasaba. Allá, cuenta Vladdo, tampoco logró adaptarse pese a que vivía con su madre biológica. “recibía severos castigos físicos de su madre y no pocas reprimendas verbales de su padrastro”.

La situación empeoró tanto que su mamá volvió a alejarlo de su seno “antes de que acabara con la familia”, como él resalta en sus líneas.

Una vez más el joven estaba volando. Fue el momento en que aparecieron sus tías abuelas, las mismas que hace muchos años se habían quedado con sus dos hermanos mayores y lo aceptaron en su casa. En aquel lugar no existía una figura paterna, solo era él, sus hermanos y sus tías. Vladdo dice que ese también fue el momento en que el niño “volvió a nacer”.

Además: El youtuber que enfurece a los homosexuales

De vuelta a la ciudad donde nació, en aquel hogar que la exfiscal considera atípico, donde nunca hubo papá, el niño fue realmente feliz . “El cariño y el esmero de sus tías chapinerunas, más el reencuentro con sus dos hermanos mayores, recompusieron su destino. La vida le sonreía de nuevo a aquel jovencito, que con el tiempo se convirtió en una reconocida figura del periodismo”.

Para concluir su historia, contada hasta el final en la misma tercera persona. Vladdo le dice a la senadora: “Ese muchachito, doctora Viviane Morales, soy yo. Y si en mi caso se hubiera aplicado la lógica infame que usted está promoviendo, mi vida sería un desastre; pues en esos dos hogares tradicionales, como los que usted tanto defiende, fue donde peor viví”.