Voyerista espió durante décadas a huéspedes de su propio motel

Voyerista espió durante décadas a huéspedes de su propio motel

21 de abril del 2016

El periodista Gay Talese supo de este hombre cuando recibió una carta anónima en su casa en Nueva York. Era de un empresario que le contaba que había comprado un hotel en Aurora, Colorado, Estados Unidos, con el fin de “satisfacer sus tendencias voyeristas”.

Talese cuenta que el hombre, identificado como Gerald Foos, quien con el consentimiento y ayuda de su esposa Donna, compró un motel en 1969 a las afueras de la ciudad de Denver, en él montó un sistema de espionaje. Abrió huecos en los techos de 21 habitaciones y los cubrió con aluminio para que parecieran rejillas de ventilación para poder espiar a sus huéspedes mientras tenían relaciones sexuales.

Además de querer contarle en exclusiva la historia de sus 15 años de voyerismo, el hombre invitó al periodista a conocer el ático que tenía vista a las falsas rejillas

La esposa del empresario, a parte de conocer sobre su voyerismo también lo ayudaba a verificar que él no fuera visible detrás de la rejilla y seleccionaba las parejas que ella consideraba atractivas las alojaba en alguna de las habitaciones con rejillas en el techo. Luego, Foos subía con o sin su esposa esperando una noche de sexo para mirar, tomar notas y también satisfacer su deseo.

Aunque el empresario reconoce su voyerismo, insiste que su tarea era de índole científica, no le preocupaba violar la privacidad de sus huéspedes.

“Si bien admitió su constante temor a ser descubierto, no estaba dispuesto a reconocer que sus actividades en el ático hicieron daño a nadie. Dijo que se entregaba a su curiosidad dentro de los límites de su propiedad, y, debido a que sus invitados no eran conscientes de su voyerismo, ellos no se vieron afectados por el mismo”.

En uno de los registros que Foos llevó desde que compró el motel hasta 1995, cuando lo vendió, se lee:

“La velada transcurrió sin incidentes hasta 20:30, cuando finalmente se desnudó revelando un cuerpo hermoso, un poco rellenita, pero de todas formas sexualmente atractiva. Él pareció desinteresado cuando ella se sentó en la cama junto a él, y él empezó a fumar un cigarrillo tras otro viendo la televisión…

Finalmente, después de besarla y acariciarla, él consiguió rápidamente una erección y la penetró en la ‘posición superior masculina’, con poco o ningún juego previo, y el orgasmo en aproximadamente 5 minutos. Ella no tuvo el orgasmo y fue al baño. Conclusión: No son una pareja feliz. Él está demasiado preocupado por su posición y no tiene tiempo para ella. Él es muy ignorante sobre procedimientos sexuales y los juegos previos a pesar de su educación universitaria”.

El periodista no sólo fue al motel voyerista y observó a una pareja teniendo sexo oral desde el techo sin su consentimiento, sino que también supo de un asesinato que ocurrió allí y no lo denunció.

Talese destaca que solo una vez, el “voyerista aseguró haber visto, más de lo que deseaba”: presenció un crimen, que él mismo provocó.

Foos había detectado que un hombre estaba vendiendo drogas en la habitación donde se alojaba con su novia. Un día, esperó a que se marcharan, les robó las drogas y las destruyó.

Al notar la ausencia, el hombre culpó a su novia y la estranguló. Foos vio todo y, una vez más, lo escribió. Lo que no hizo fue denunciarlo, ya que su delito quedaría también expuesto.

Para acceder al motel voyerista, Talese tuvo que firmar un contrato de confidencialidad, en el que prometía jamás revelar el nombre del empresario ni el lugar exacto del motel.

Fue en 2013 que Foos le dio completa autorización para publicar la historia.