Warren Buffett: el “indignado” de arriba

Warren Buffett: el “indignado” de arriba

23 de octubre del 2011

En Estados Unidos el movimiento de “indignados” fue iniciado por un centenar de personas, en su mayoría universitarios y desempleados. El 17 de septiembre se reunieron en Zuccocotti, un parque en el bajo Manhattan. Su objetivo: mostrar públicamente su indignación contra lo que ellos denominan “la codicia de Wall Street”, esa estrecha calle situada entre Broadway y el East River, hogar de la Bolsa de Valores de Nueva York.

El movimiento ha crecido como espuma. Miles de norteamericanos se han unido a la protesta. Y no sólo en Nueva York, sino en decenas de ciudades del país. Personas que perdieron sus casas por no poder pagar las hipotecas, pensionados a los que se les ha recortado su mensualidad, hombres y mujeres inconformes con la manera cómo se ha manejado el problema del cambio climático, se han sumado al movimiento “Ocupemos Wall Street”, (OWS, por su sigla en inglés). A éste, pero especialmente a su espíritu se ha unido el tercer hombre más rico del mundo: Warren Buffett.

A mediados de agosto, Warren escribió en periódico The New York Times una columna titulada “Dejen de mimar a los súper ricos”, en la que pidió que Estados Unidos desista de “consentir” a los más acaudalados con exenciones y privilegios fiscales. Además, exhortó a la clase política estadounidense a incrementar los impuestos a multimillonarios como él y propuso una fórmula para equilibrar las cargas. Warren Buffett cree que los ricos deben compartir el sacrificio de levantar la economía del país.

La columna revolvió el avispero. Los grupos empresariales, así como círculos del partido Republicano, quedaron estupefactos. Amplios sectores de Estados Unidos aplaudieron su posición.

Apoyado en la idea de Buffett, el presidente Barack Obama presentó a finales de septiembre un plan para elevar la carga tributaria a quienes declaran más de un millón de dólares. Se trata de que las rentas más altas paguen al menos el mismo porcentaje que las clases medias. Es decir, no es un nuevo tributo sino una subida en el tipo impositivo. La propuesta tendrá que pasar por el Congreso, donde la mayoría republicana se opone a cualquier subida de impuestos.

La petición de Buffett generó debate también en Europa, donde algunos multimillonarios se sumaron a la propuesta como forma de combatir la crisis de deuda pública.

Warren Edward Buffett nació el 30 de agosto de 1930 en Omaha, Nebraska. Es considerado como uno de los más grandes inversionistas en el mundo y es el mayor accionista y director ejecutivo de Berkshire Hathaway.

Este genio de las finanzas compró su primera acción a los once años, aunque dice que se arrepiente de haberlo hecho “tan tarde”. A los 14 adquirió una pequeña granja con los ahorros que consiguió repartiendo periódicos y aún vive en la misma casa de tres dormitorios en Omaha, que compró en 1952 cuando contrajo matrimonio. A los 26 creó su propia compañía de inversiones.

Con una fortuna personal estimada en 52 mil millones de dólares, Forbes lo designó como la persona más rica del mundo en 2008. Sin embargo, fue destronado de este título por Bill Gates el 17 de septiembre del mismo año, después de que sus acciones en Berkshire Hathaway cayeran en un 15%. Desde 2010 ocupa la tercera posición después de Carlos Slim, en primer lugar, y Bill Gates, en segundo.

Posee el 11 % de American Express, el 8 % de Coca Cola, el 9 % de Gillette, el 18 % del Washington Post,  el 3% de Disney, entre otras empresas de reconocida fama en el mundo. En 2007 fue incluido en la lista de la revista Time de las 100 personas más influyentes en el mundo.

Apodado el “Oráculo de Omaha” por su capacidad de intuir y analizar el movimiento bursátil, no sólo es un práctico y exitoso inversionista, sino también un teórico sobre el difícil arte del mercado de valores. Fue de los pocos inversionistas que salió ileso después de la última gran crisis de la bolsa de Nueva York, gracias a su clara estrategia de inversión.

“Nunca invierta en un negocio que no pueda entender, como aquellos de tecnologías complicadas”, dice Buffett. Por eso no tiene ni una sola acción en empresas como Google o Microsoft.

“Busque empresas con mercados amplios, fuerte imagen de marca y consumidores fieles. También son interesantes algunas compañías con marcas consolidadas pero que están infravaloradas por dificultades transitorias”, aconseja Buffettt, quien le debe gran parte de su fortuna al arte de comprar “gangas” en la Bolsa y tener la paciencia de esperar hasta que las acciones se valoricen.

Warren Edward Buffett es un maestro de la paciencia. “Invierta siempre a largo plazo. No tome seriamente los resultados anuales, sino los promedios de cuatro o cinco años. Si no está dispuesto a tener un título en su cartera por lo menos durante 10 años, no lo debe tener ni durante 10 minutos en su portafolio”, puntualiza este hombre fuerte en los negocios y frágil emocionalmente: sus relaciones con las mujeres han sido complicadas. Por ejemplo: Buffett reconoció que su madre era capaz de hundirle psicológicamente. Cuando su esposa Susie Thompson se separó en 1977 buscando espacio para su carrera como cantante, Buffett entró en crisis durante largo tiempo en el que deambuló por las calles casi como un vagabundo. Buffett siempre mantuvo una buena relación con Susie Thompson.

Pero no es solamente paciencia lo que tiene Warren, también nervios de acero. “Si no puede ver caer un 50% de su inversión sin pánico, no invierta en el mercado de valores. Recuerde siempre que el mercado de valores es maníaco-depresivo. Mientras más absurdo sea el comportamiento del mercado, mejor será la oportunidad para el inversionista metódico”, dice Buffett, un hombre que no siempre puede aplicar a su vida sentimental sus nervios de acero. Cuando su ex esposa murió en 2004 de cáncer, no tuvo la fortaleza para asistir a su entierro.

Este hombre, cuyas reglas y consejos le sirven de guía miles de inversionistas y aprendices de inversionistas en el mundo entero, se casó en segundas nupcias con la mujer que su ex esposa le aconsejó: Astrid Menks. Susie, le había pedido a su amiga Astrid que, tras su muerte, cuidara para siempre a Buffett.

Warren Buffett es conocido también por su filosofía de austeridad personal, a pesar de su inmensa riqueza. Su sueldo anual en el año 2006 fue de aproximadamente 100.000 dólares, cifra que se encuentra en la parte baja de los salarios en comparación con los recibidos por los altos ejecutivos de otras compañías.

No tiene chofer, maneja su propio auto y tampoco cuenta con personal de seguridad. Su casa no tiene rejas. Jamás viaja en aviones privados, a pesar de ser dueño de la compañía aérea de jets privados más grande del mundo. No usa celular ni computadora.

Cuando le preguntaron qué recomendaciones les daría a los jóvenes respondió con las siguientes reglas:

“Aléjense de las tarjetas de crédito y sus ahorros inviértanlos en ustedes mismos y recuerden lo siguiente: el dinero no crea al hombre, es el hombre el que crea el dinero. Vive tu vida tan simple como eres. No hagas lo que otros te digan, sólo escúchalos. Sólo haz aquello que te haga sentir bien. No uses cosas por sus marcas, sólo usa aquello que te haga sentir cómodo. No gastes tu dinero en cosas innecesarias, gástalo en cosas que realmente necesites”.

Buffett también es un conocido filántropo. En 2006, decidió donar el 85% de su fortuna a instituciones benéficas y, entre estas donaciones, le otorgó 31.000 millones de dólares a la fundación del matrimonio Gates. Buffett declaró que a su muerte virtualmente toda su fortuna pasará a la Fundación Buffett. Se opone al principio de transferir grandes fortunas de una generación a otra. Tiene tres hijos de su primer matrimonio.

Al igual que Bill Gates, Buffett piensa dejar a sus hijos un capital relativamente reducido. Según dice “le voy a dejar suficiente dinero a mis hijos para que puedan hacer cualquier cosa pero no suficiente para que no tengan que hacer nada”.

En su famosa columna del The New York Times, Barren Buffett expresó que “mientras los pobres y la clase media luchan por nosotros en Afganistán y la mayoría de estadounidenses pasa apuros para llegar a fin de mes, nosotros los mega ricos seguimos con nuestras extraordinarias exenciones fiscales”.

Luego Buffett arremetió contra los congresistas de su país. “En el debate del Congreso para elevar el techo de endeudamiento público, los políticos pidieron un ‘sacrificio compartido’. Pero las clases más altas no lo han tenido que asumir”, escribió.

Efectivamente, para destrabar esas negociaciones y evitar que la potencia norteamericana entrara en suspensión de pagos el pasado 2 de agosto, los demócratas y el presidente Barack Obama cedieron a la presión de los republicanos. Renunciaron a elevar los impuestos sobre las rentas y, de paso, las compañías más acaudaladas resultaron favorecidas.

“Algunos de nosotros somos gestores de fondos de inversión. Devengamos miles de millones de dólares por nuestra labor diaria, pero se nos permite clasificar nuestros beneficios como intereses devengados, que pagan tan sólo el 15 % de impuestos”, denunció Buffettte.

El multimillonario reconoció que gracias a beneficios como ese, su declaración fiscal de 2010 fue por algo menos de 7 millones de dólares. Esto significa un 17,4 % de sus ingresos, mientras que los trabajadores de su firma tributaron el doble: un promedio del 36%.

Esta situación significa un gran desequilibrio, en criterio de Warren Buffett, pues en Estados Unidos el 80% de los ingresos fiscales provienen de tasas sobre las nóminas de los trabajadores. En contraste, “los mega ricos pagan el 15% de impuestos sobre sus ingresos pero prácticamente nada sobre sus salarios”, explicó en su columna el magnate.

Para corregir esta situación, el filántropo propone dos puntos. El primero, aumentar de inmediato los impuestos a las familias que tengan ingresos gravables de más de un millón de dólares, incluyendo, por supuesto, dividendos y ganancias de capital; el segundo, mayores impuestos para los estadounidenses que ganan diez millones de dólares o más al año.

“Mis amigos y yo ya hemos sido mimados lo suficiente por un Congreso amable hacia los millonarios. Ha llegado la hora de que nuestro Gobierno se ponga serio en cuanto al sacrificio compartido”. Con esta frase Buffett lo dijo todo.