A Yuberjen Martínez el boxeo lo tiene endeudado

A Yuberjen Martínez el boxeo lo tiene endeudado

26 de agosto del 2016

En Rio Yuberjen Martínez cumplió un sueño. Días después de ganar la medalla de plata, un episodio lo despertó -al menos por un rato- de ese sueño olímpico.

Pasó mientras veía la competencia en la que Catherine Ibargüen se consagró como la mejor del mundo en su campo. En la tribuna, Yuber vibraba con lo que estaba viviendo. Sacó su celular y empezó a tomar fotos como loco.

A su lado había una atleta, alta, rubia, imponente. Yubrer le pidió una foto, ella se la negó ¿La razón? “Por negro”.

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“Le dije a la muchacha que nos tomáramos una foto, me dijo que no porque era negro. Al rato saqué mi medalla y todos los presentes me pidieron que me tomara una foto con ellos. Cuando ella vio que de mi cuello colgaba una medalla,  se me acercó y esta vez fue ella la que pidió que nos tomáramos una foto, le respondí que no”, cuenta a KienyKe.com el boxeador.

No fue la primera, y tal vez no será la última vez que a Yuber lo rechacen por el color de su piel, pero esas cosas lo hacen una persona más fuerte.

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De ese capítulo triste de su paso por Rio habla poco, prefiere contar que descasará unos días y desde ya empezará a trabajar para los Olímpicos de Tokio 2020, a donde piensa ir por la medalla de oro.

“Pienso disfrutarme la medalla porque aún no me las creo y después seguiré entrenando fuerte, dedicado al deporte y con mi mente fija en Tokio para seguir cosechando éxitos. Por el momento ese es mi único plan”.

Yuberjen Martinez-01

Se ríe, suspira, aprieta los labios y luego piensa unos pocos segundos para añadir: “Bueno, otro de mis planes es casarme con mi novia Liliana Patricia Durango con la que llevo cuatro años de relación, esa mujer es un amor, es lo máximo y la amo mucho”.

El boxeo lo tiene endeudado

A pesar del inmenso amor que siente Yuber por Liliana, aún tendrá que esperar un poco para casarse. Primero deberá pagar las deudas que tiene por cuenta del deporte que tanto ama.

“Con la platica que me den por haber competido en Rio pagaré varias deudas que tengo. He tenido que pedir prestaba plata para pagar los viáticos de algunos campeonatos de boxeo a los que asistí porque muchas veces el apoyo no alcanza y le toca a uno poner de su bolsillo. Incluso para ir a Rio pedí prestado para tener con qué pagar un taxi o comerme algo que quisiera diferente a lo que nos daba la delegación”, reconoció a este medio de comunicación.

Sin embargo, este “guerrero de Dios”, como él se define, también deberá estirar ese dinero de la medalla en arriendo, mercado y servicios que están por pagar. 

“Coldeportes me dijo que en unos días me darán lo que me gané, aún no sé cuánto es, ni sé si me sacan algún porcentaje, solo sé que cuando llegue el dinero lo ofreceré  en nombre de Dios para que él me ayude a multiplicarlo y darle mejores condiciones de vida a mi familia”, sostiene.  El medallista de plata ignora que en Rio se ganó $ 96.523.560. ¡Bien ganados!

“La ministra de Vivienda ya fue hasta Chigorodó para ver el terreno de la casa para mi mamá”

En pocos días comenzará la construcción de la casa para el campeón olímpico, en la que se espera que él y toda su familia tengan una mejor vida en su tierra, Chigorodó.

“La ministra ha estado muy atenta, sé que se presentó en el barrio y estuvo mirando terrenos para iniciar la construcción de la casa, frente a eso siento una emoción enorme, no encuentro las palabras para describir mis sentimientos. No veo la hora de llegar a Chigorodó y ver a toda mi gente y comerme un pescado delicioso de esos que hace mi mamá”. Al otro día de esta entrevista, Yuber viajó a Chigorodó. Este viernes fue recibido como un héroe. 

Mejor, así pudo abrazar tranquilo a su madre, a su padre, a los suyos. 

La medalla olímpica y su casa no eran los únicos sueños de Yuber, pues desde siempre el boxeador ha querido ser un pastor cristiano.

“Cuando las personas me critican porque yo quiero ser pastor cristiano y después voy y me muelo a golpes con alguien, les pongo el ejemplo de la historia de David, el pastor guerrero de Dios que se convirtió en un héroe israelí cuando mató a Goliat”, como si un recuerdo hubiera llegado sin avisar, Yuber se interrumpe así mismo para contar una una anécdota. Fue cuando peleó por primera vez .

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“Mi papá no me quiso dar permiso y le dije que yo me iba como sea; discutimos. Le decía: ‘papi usted siempre quiere que uno haga lo que usted quiera, yo voy a hacer lo que yo quiero’ y me fui. Después de eso le hice mucho énfasis con la historia de David”, con esa aventura bíblica, Yuber se ganó el respaldo de su padre. 

No para de reírse, deja ver sus dientes blancos y grandes. Yuber se declara un hombre sin tristezas, ni enojos, tanto así que la gente que tiene a su alrededor lo critica por ser pasivo y dejarle todo a Dios.

“Ahora todos están pendientes, pero antes nadie se preocupó por mi proceso”.

Luego de quedarse pensando un momento, recuerda que sí hay algo que le ocasionó tristeza, y es que pocos lo acompañaron en su camino a la victoria. “La verdad eso si me pone muy triste porque simplemente ahora solo se fijan en mi porque estoy cosechando mis frutos y hoy sí están pendientes, pero antes nadie se preocupó por el proceso mío, ni por el de los que viene, por eso pido siempre apoyo para los deportistas”.

Ver los espectaculares coliseos de México, Canadá, Cuba y Argentina en medio de su preparación deportiva, le hacen pensar que no hay obstáculos para cumplir los sueños, el actual campeón se preparó en Chigorodó sin ningún coliseo.

“Nosotros en Chigorodó prácticamente improvisamos un cuadrilátero hecho de llantas, tierra y unas varillas que son el soporte, no tenemos escenario de boxeo y lo practicamos así inventando”.

A este punto de la entrevista, al boxeador le parece importante resaltar que han sido los deportes individuales los que le han hecho conseguir a Colombia sus medallas olímpicas. “Pienso que el deporte colectivo tiene muchísimo apoyo, mientras que el individual no. Es el momento de que miren esto y las directivas volteen sus ojos hacia el deporte individual que es el que más logros le ha dado el país”.

Contento con lo que es hoy, pero sin vanagloriarse de la fama, Yuber quiere que la gente lo siga viendo como el hombre que ha sido siempre, “sencillo, religioso, tranquilo y con muchas esperanzas, porque fue bastante difícil ser el de ahora, creo que difícil es una palabra que se le queda corta a mi historia, por eso les digo a los jóvenes que no paren de soñar”.

Ni las deudas, ni la discriminación, ni muchos menos  las dificultades que tuvo que para llegar hasta un podio olímpico hacen que a Yuber se le borre la sonrisa de alegría por haber hecho historia con la profesión que escogió para vivir o como él la define: “la alternativa para noquear a la pobreza”.