Yuri Chillán, novelista

27 de diciembre del 2011

El Secretario General que ha vivido de cerca el torbellino del ‘Carrusel de la contratación’ de Bogotá se despide de su cargo con creación literaria.

Yuri Chillán, novelista

El sábado 25 de noviembre de 1967 es un día que nadie olvidará en Chiquinquirá. Ochenta personas, en su mayoría niños, fallecieron tras haber consumido un pan horneado con harina contaminada con folidol, un veneno contra plagas usado en los cultivos de papa.

Aunque Yuri Chillán apenas tenía seis años, este hecho marcó tanto su vida que resolvió recrearlo en una novela que se titula ‘Pandemónium’, editada por la editorial D’vinni. La historia se cuenta a partir de la voz de Adela Valdez, quien reconstruye los trágicos hechos que ocurrieron en el municipio boyacense.

¿Qué lo impulsó a escribir un libro de un hecho que ocurrió hace 44 años?

Yo tuve la oportunidad de ver el envenenamiento que ocurrió en Chiquinquirá y me marcó. Por ejemplo vi el primer muerto de mi vida, un niño de tres años que falleció en los brazos de su hermano, en un barrio de mi pueblo. Me puse como reto escribir el libro. Era una tarea difícil porque a mí me cuesta escribir.

Me sirvió haber sido testigo de la tragedia. Había realizado varias entrevistas que me permitieron enriquecer el texto. Se trató de un descuido de los panaderos en la manipulación de la harina que se volvió trágico. Quería hacerles un homenaje a las personas que fallecieron para que no se repitan hechos como similares. Durante años el dolor persiguió a muchas personas, y este libro les permitirá realizar el proceso de catarsis. Fue un dolor que nos persiguió a muchos.

En el club El Nogal de Bogotá se realizó el lanzamiento del libro ‘Pandemónium’, escrito por Yuri Chillán.

Los hechos parecen de novela, ¿cómo sucedieron?

Una harina que era transportada en bolsas de papel fue contaminada por unos frascos de folidol, fungicida que es letal para los humanos y que se usa en los cultivos de papa. Éste se derramó cuando era transportado hacia Chiquinquirá y se filtró en la harina con que se hacían los panes que luego consumieron niños y personas adultas, quienes fallecieron de manera instantánea. Es un libro que empecé a escribir hace 8 años. Trabajaba en las noches y en las madrugadas.

¿Cómo hizo para desconectarse de los graves problemas que han ocurrido en Bogotá a raíz del ‘Carrusel de la contratación’?

Era consciente del tema que vivió Bogotá por el tema del escándalo de la contratación, pero realmente este proyecto lo tenía hace ocho años e iba avanzando poco a poco. Pero escribir me permitía desconectarme un poco de la realidad en algunos momentos.

Personalidades de la política colombiana asistieron y comentaron una de las tragedias que más a conmocionado a Colombia, el envenenamiento en Chiquinquirá.

¿A partir de la experiencia de estos años, podría hacer alguna comparación entre la política y la ficción?

Para poder ejercer la política hay que tener imaginación. Y en el campo de la literatura sí que se debe tener imaginación para abordar a los personajes y encauzarlos para que la historia se vaya adaptando a lo que uno quiere; claro está, en las letras, no en el día a día.

¿Qué relación hay tiene la política y la literatura?

La política te retroalimenta y los procesos se comparten con varias personas a la entidad o el cargo en el que estés. La literatura es un enriquecimiento personal. Porque es ahí cuando tú puedes manejar los elementos de la realidad con la imaginación, mientas que en la realidad debes enfrentarla como venga. La literatura te permite oxigenar la realidad, que te embiste y sin ni siquiera avisarte. Es un proceso de catarsis que te permite ir saldando tus deudas con un pasado enmarcado en una historia que no se olvida pero a la cual se le rinde homenaje a través de las palabras.

¿Por qué escogió a Daniel Samper Pizano como prologuista?

Con Daniel me acerca una amistad que mucha gente podría pensar que se trata más de temas políticos y otra cosa. Pero en esencia hablamos de las venturas del equipo de fútbol Barcelona de España y de las desgracias de Santa Fe. Hace 8 años en Madrid, España, le conté que tenía esta historia atravesada y Samper Pizano, en una jugada para estimularme, me dijo: “si escribes el libro, yo te hago el prólogo”. Y se logró realizar el libro. He escrito dos libros, sobre gestión y administración pública. Uno se llama ‘Voces y miradas’ (2004) y ‘Juntos construyendo el futuro’ (2005). Por primera vez publico literatura.

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