El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia pública en la que pidió a aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y tratantes de personas considerar el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela como “cerrado en su totalidad”.
La advertencia, que generó inmediata reacción internacional, se interpreta como un endurecimiento de la postura de Washington frente a las operaciones aéreas en la región, en especial aquellas vinculadas al tráfico ilícito en corredores del Caribe y el norte de Suramérica.
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En términos prácticos, un “cierre total” del espacio aéreo solo podría hacerse efectivo mediante coordinación internacional, especialmente con organismos de aviación civil y países vecinos. Sin embargo, el mensaje puede generar ajustes operativos voluntarios, como cambios de rutas o mayor precaución por parte de aerolíneas comerciales que operan en la región.
Hasta ahora no se reportan alteraciones en itinerarios, pero expertos advierten que declaraciones de este tipo suelen anteceder nuevas directrices de seguridad o una intensificación de la vigilancia aérea estadounidense.
