“Usted le pertenece a Austria” y otras conclusiones de los lemas nacionales.

31 de mayo del 2011

Austria est imperare orbi universe

Por Walter Arévalo. Detrás de cada país existe una manera de ver el mundo, pero sobretodo, una manera de verse a sí mismo, a lo largo de la historia, uno de los mas claros testimonios de la idiosincrasia de un pueblo, de un colectivo, de una sociedad, es aquel que aquellos hacen inmortal en sus lemas nacionales, que, como si fuera una paradoja de la historia, pretendiendo mostrarse impredecible, la mayoría de las veces no refleja una realidad histórica sino una declaración de los mas grandes sueños de quien lo escribió.

Según la RAE, un lema ( también llamados motto, como en italiano) no es mas que  una “Norma que regula o parece regular la conducta de alguien” , es decir, una orden, casi un presagio, en el caso de los países, un carácter, una personalidad, forjada o auto impuesta. Curiosamente, el lema de la RAE, en una lectura ligera, rápida, ajena a las palabras y a los usos de antaño, mas que recordarle al lector moderno quien es el encargado de pulir y lustrar el castellano, lo mandaría a convertirse en pasta de jabón : Limpia, fija y da esplendor.

Pero las paradojas y curiosidades de esas frases inmortales no terminan ahí, incluso, son mas comunes y en muchos casos, hacen de sus dueños, victimas de su propio invento, que alguna vez los vendió como gloriosos.

Desde el altiplano cundiboyacense, sería difícil intuir, pero sobretodo, mas complicado aceptar, que usted y yo, su casa y la mía, el perro y el gato, son propiedad de Austria, así lo indica su lema histórico, que hoy aun se ve, gravado eternamente en piedra en edificios centenarios de Viena : “A.E.I.O.U.” y no es una oda a las vocales… es la poco pretenciosa frase Austriae est imperare orbi universo, es decir, “A Austria le pertenece gobernar a todo el universo”. La próxima vez que piense en remodelar el living de su casa, primero pregúntese si estará a -su gusto-, el  gusto de los Habsburgo.

De Viena y Budapest nos llega otro ejemplo, tan grandioso como fallido, que nos recuerda que nadie escapa a su historia: el Imperio Austro-Húngaro fue la primer gran víctima de la primera guerra y no pudo evitar su destino de quedar por siempre separado en los países que hoy conocemos, ni gritando su lema, Indivisibiliter ac Inseparabiliter : se perdió mucho, menos mal en el lema fue en lo único en que apostaron poco.

Otros lemas, también son víctimas del destino de sus países, pierden coherencia y casi caen en el absurdo si se les somete al insalvable examen de la realidad, como el nuestro, Libertad y Orden, dos palabras completamente ausentes en el panorama que bien podría sobreponerse por libertinaje y guachafita, o debería ser el que repetimos todos los días: “Colombia es el país del sagrado corazón”, salvo que, por curioso que suene, ese lema ya era, sin la connotación de vida improvisada que le damos hoy, el lema de Ecuador en el siglo XIX. Pero no es grave, nos podría pasar lo de Bélgica, que ante un país en pleno vacío de poder, con tres intenciones separatistas declaradas, en su lema, sigue repitiendo, en alemán,(el idioma que menos hablan), Einigkeit gibt Stärke , “la unión hace la fuerza”.

Pero otros, sucumben a la lógica, incluso al humor de la lectura desprevenida: basta con mirar el de Bahamas, Forward, Upward, Onward Together “adelante, hacia arriba y en adelante juntos” para imaginarse en Nassau, en pantaloneta, en plena clase de aeróbicos.

Tampoco sorprende entonces, el lema de Botsuana, -muy acorde- al clima de un país casi plenamente arropado por el desierto del Kalahari y uno de los territorios mas secos del mundo, sin más, en lengua bantú Pula, “lluvia”. Algunos son un tanto tautológicos, La fe de los albaneses es la albanidad, que bien podría acompañarse con un– de mismo modo, en sentido contrario-.

Borges, sentado, ya ciego, dando una conferencia en Buenos Aires, en el 77, decía,  que la magia de esas frases que suenan portentosas, gigantescas, tiene por secreto el idioma extranjero en que están escritas, donde cada palabra, esconde una majestad misteriosa; hoy, en alguna medida, los lemas nacionales han cedido a las marcas país, mas comerciales, que se traducen a todos los idiomas, que se venden, que se compran, que se actualizan según el mercado “Colombia es pasión,” , Colombia es paciencia, (además de belleza). Pero incluso, algunos lemas históricos, ya parecen pensados en términos de marca, como aquel de San Andrés, que sin mayor lenguaje grandilocuente dice, “paraíso turístico”, habrán compartido prócer con Melgar.

Incluso, existen los que asustan, advierten, la próxima vez que entre en una discusión con un chileno, píenselo dos veces, mas aun si esta acompañado por un musculoso escocés, pues les corresponden por la razón o por la fuerza y  nemo me impune lacessit “nadie me hiere impunemente”. Sea precavido, no se gane una golpiza.

Pero, sobretodo, si quiere reír a carcajadas, no vea programas humorísticos, viaje, Tailandia se jura la “tierra de sonrisas”.

Por Walter Arévalo R.

@walterarevalo

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Walter Arévalo. Politólogo (Grado Meritorio) y Abogado Rosarista.(EPG.) Miembro de la línea de Investigación en derecho Internacional. Miembro del Observatorio de Política Exterior API. Columnista Invitado en el NUEVO SIGLO y  lasillavacia.com Colaborador del Anuario Colombiano de Derecho Internacional. Panelista de debates internacionales en el programa SlivoDebate de slivo.tv. Editor www.thebluepassport.com . Ha sido parte de iniciativas del Pacto Global de Naciones Unidas en Colombia y de la Agencia Trust For The Americas de la Organización de Estados Americanos. 2011 Galardonado con el Premio Asociación Cavelier del Derecho al mejor trabajo de Investigación para el Observatorio de derecho internacional 2009-2010 TWT: @walterarevalo : www.walterarevalo.com

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