“Si estas palabras te pudieran dar fe”

25 de marzo del 2011

El expresidente Uribe, el domingo 17 de mayo de 2010 desde Pereira, en uno de sus consejos comunales, indico y aseguro que las políticas de su gobierno para la educación y especialmente con el trabajo de su Ministra de Educación, Cecilia María Vélez, llevarían al país a obtener una  “revolución educativa”.

Los empresarios, los editoriales de prensa y revistas, los periodistas de opinión, los expertos en materia económica y/o de competitividad y  los gremios, han expuesto que los rieles de las llamadas “locomotoras” que está impulsando el presidente Santos, para el desarrollo y la competitividad del país, imprescindiblemente tienen que estar jalonados, por la educación.

Y esta semana, la nueva Ministra de Educación, María Fernanda Campo, aseveró que para aumentar la calidad en la educación, se necesita: recapacitar a los maestros, fomentar en los jóvenes los estudios de licenciaturas y realizar una innovación tecnológica para trasformar los currículos.

¿Con tantos discursos, promesas y retos sobre el futuro de la educación y del país, verdaderamente se ha avanzado en la calidad del sistema educativo?

Muchos pueden decir que el apoyo y los cambios a la educación, se pueden ver y palpar, en los recursos que se giran al sistema educativo y en la cobertura, por que estos se han incrementado ostensiblemente, pero: ¿los indicadores muestran la realidad del sistema educativo en Colombia y un gran aumento en la calidad?

Para responder esta pregunta ustedes mismos podrán juzgar y reflexionar, con dos hechos y realidades de nuestro sistema educativo, que no son mostrados por ningún indicador financiero o de cobertura: los resultados de una prueba internacional y una situación personal.

La prueba internacional de calidad PISA, que presentaron 8 mil jóvenes estudiantes colombianos de 15 años en el año 2009, en materias relacionadas con la ciencia, comprensión de lectura y las matemáticas y que sus resultados se revelaron hace poco más de tres meses, demostraron que: “El 47% de los estudiantes colombianos no logran el nivel mínimo de desempeño en lectura y el 71% no lo alcanza en matemáticas.” Es decir, no se capta lo que se lee y las matemáticas, la base para el estudio de muchos programas profesionales, técnicos y tecnológicos, alcanzan un nivel deplorable y preocupante.

Presidente Santos: ¿cómo se echan a andar las locomotoras de: agricultura, minería, ciencia y tecnología e infraestructura, si no podemos interpretar textos que lleven a realizar futuras investigaciones  y si no podemos realizar cálculos para llevar a cabo proyectos de infraestructura, desarrollo de tecnologías, cultivos y proyectos mineros, que logren el impulso y buen funcionamiento de las locomotoras, que usted tanto pregona?

Por otro lado, la experiencia personal, viene de la invitación de un grupo de personas particulares sin ningún tipo de interés político ni de figuración, a que con trabajo voluntario y algunos recursos económicos, se pudiera mejorar el estado paupérrimo de una escuela en la vereda Monjas Alto del municipio de Moniquirá Boyacá, ya que ningún ente municipal, departamental o nacional, estaba al tanto de sus pésimas condiciones.

Escuela Monjas Alto – Moniquirá, Boyacá

La foto indica el estado de la escuela, con las siguientes situaciones: el cuarto del lado derecho, que es el “baño”, por culpa de un ventarrón (o duende, como lo llaman los inocentes niños de la escuela) no tenía tejas, deteriorando su estado y dejando que los niños y el profesor tuvieran que realizar sus necesidades en el primer matorral o árbol que se les atravesara; desde el día de la inauguración de la escuela, hace mas de 15 años, no le pasaban una capa de pintura; y la antena, que se ve al final de la escuela, del programa Compartel, que lleva la oportunidad para que  los estudiantes pueden tener acceso a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, no es de gran ayuda en este momento porque los porta fusibles tipo cañuelas del trasformador que dan energía a la escuela y parte de este sector rural, están averiados desde comienzo de año y la Empresa de Energía de Boyacá (EBSA), no ha tenido la amabilidad de atender la solicitud de arreglo, para que las cuatro computadoras y el servicio de internet con los que dotaron hace poco a la escuela, puedan ser utilizados.

Porta fusible tipo cañuela del trasformador que da energía a la escuela

La revolución educativa, entendiendo por revolución, un giro violento a una situación anterior; las  locomotoras, que según expertos tienen que ser impulsadas por la educación; y las nuevas estrategias lanzadas por la actual Ministra de Educación,  parecen no tener nada de revolución, de jalonamiento para el desarrollo y la competitividad, ni aumento en la calidad del sistema educativo, porque la realidad muestra que los discursos altisonantes en materia educativa, han sido vanos, a la ligera e intrascendentes, ya que el país no vive, ni desde el gobierno Uribe ni desde el nuevo gobierno, un verdadero cambio que refleje un mejor nivel de conocimientos de los estudiantes y porque parece no importar llevar educación de calidad a todos los rincones de Colombia, especialmente a personas que no habitan en las grandes urbes.

Ya que están de moda las protestas, los invito a ustedes a que pidamos desde distintos espacios un mejor proyecto educativo para Colombia, porque obtener la alegría de niños como los de la escuela de Monjas Alto (que ahora no solo tienen una escuela más bonita, un baño en perfectas condiciones y próximamente energía eléctrica que les permita utilizar las computadores, sino que gracias al apoyo de muchas personas tienen: útiles, materiales escolares, maletas, juegos, gorras, camisetas, un televisor y un DVD), no solo es importante como satisfacción personal, sino que esto ayuda a que su aprendizaje se estimule y verdaderamente se incremente la “calidad” de lo aprendido en el aula de clase, pero es imposible mantener la educación con simples obras altruistas, porque se necesita de una estructura financiera fuerte apoyada por el estado, para que se mejoren y se mantengan las condiciones de estudio de los niños y jóvenes de nuestro país.

Baño con tejas nuevas y una escuela con nuevo color de esperanza

“Si estas palabras te pudieran dar fe” reza la canción Cerca de la Revolución de Charly Garcia, estamos ante una disyuntiva: O fraguamos un plan para pedir un mejor proyecto educativo para Colombia, o nos dejamos creer las tonterías, promesas y cifras que nos muestran y por las que se enaltecen los gobernantes de turno y su sequito.

¿En qué lado va a jugar usted?

¡Qué no todos los impuestos sean para la guerra, también necesitamos EDUCACION!

Estudiantes de la Escuela Monjas Alto

Twitter @JaimeBacares

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