A todas estas, ¿para qué las hidroeléctricas?

ip.gov.py

A todas estas, ¿para qué las hidroeléctricas?

5 de marzo del 2019

Colombia aseguró su abastecimiento energético hasta el año 2.023.

Excelentes noticias para el país, en medio de la tormenta de Hidroituango y ante los anuncios de fenómenos del niño venideros que podrían poner en jaque la generación y la distribución de energía eléctrica.

Según la Comisión de Regulación de Energía y Gas, en la subasta del 28 de febrero, el gobierno logró aumentar en 4.000 megavatios la capacidad de generación, de los cuales 1.400 provendrán de fuentes no convencionales, es decir, eólica y solar; el resto repartido entre energías hidráulicas o térmicas.

La pregunta es, si sin el aporte de Hidroituango, Colombia podía generar la energía suficiente para su abastecimiento por lo menos hasta el año 2023, ¿para qué la construímos?

Puedo ver desde aquí cientos de manos levantadas con el ánimo de explicarme que se trata de un proyecto de gran envergadura y que nos pondría incluso en la ventaja de exportar. Válido argumento.

Sin embargo, las contingencias, que ya todos conocemos, en el desarrollo del proyecto Hidroituango hoy nos están haciendo caer en cuenta del potencial que tenemos para hacer una transición del modelo y seguir el camino trazado por Chile, Costa Rica o México en la generación de energías de fuentes no convencionales. Energías limpias, energías amigables con el medio ambiente, generadoras de nuevos empleos y nuevos modelos de negocio en todo el mundo.

Pero si no es por la falla en el diseño de Hidroituango, (de acuerdo a lo dicho por Skava), hoy no estaríamos presentando esos 1.400 megavatios como una de las victorias de la subasta de energía.

En las entrevistas de los últimos días la Ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez, le ha contado al país que en La Guajira el potencial de captar energía del viento es mayor, dada la velocidad y potencia, que en el resto del mundo.

Por su parte la Asociación Colombiana de Energías Renovables explica que en varias zonas del país hay en promedio 12 horas de sol, por encima de los índices mundiales lo que nos pone en una clara ventaja competitiva.

Los hitos en cuanto a generación de energía proveniente de fuentes no convencionales, por fortuna, son cada vez más frecuentes.

El año pasado México inauguró la planta Villanueva, la de mayor capacidad de generación solar fotovoltaica en el continente; le quitó el lugar al Parque Solar Finis Terrae de Chile y antes fue Nacaome en Honduras. Y en la pelea han estado también Brasil y Perú.

Entre tanto, en Estados Unidos el cargo de instalador de paneles solares es el de mayor crecimiento con un 22% de incremento en el último año, 12.500 nuevos trabajadores.

En Europa, el país con mejores condiciones geográficas para lograr la instalación de plantas solares es España y espera triplicar su capacidad instalada de energía solar para el 2020.

Por su parte, en 2018 Reino Unido instaló un parque solar marino con capacidad de 2.000 megavatios, es decir, la demanda anual de electricidad de más de 2 millones de hogares británicos.

Vuelvo a preguntar: ¿para qué seguimos construyendo hidroeléctricas, con el costo ambiental que ya atestiguamos todos en Antioquia?

Y de paso, ¿para qué insistimos en sacar más combustibles del subsuelo, si tenemos un inagotable sol y el viento a nuestro favor?

#nohayplanetab

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.