El paso del geógrafo Alexander von Humboldt por Colombia

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El paso del geógrafo Alexander von Humboldt por Colombia

9 de abril del 2017

Con la última biografía publicada de éste legendario expedicionario, La invención de la naturaleza, resurge un renovado interés en su figura y legado. Fue el primero en concebir la naturaleza como un gran sistema, como una gran red, apartándose con ello de la visión mecanicista y taxonómica que hasta entonces regía en las ciencias naturales.

El primero en percibir la existencia de los pisos términos y su influencia en la fauna y la flora, todo como consecuencia de su íntima experiencia personal en el Chimborazo, un majestuoso volcán al que ascendió, y desde cuya cumbre observó los estratos del terreno; y el primero también en detectar el cambio climático provocado por el hombre, cuya idea le surgió durante su recorrido por el lago Valencia.

En sus estudios apelaba al sentimiento, tanto como a la razón. A las impresiones vívidas y profundas que le dejaban en su espíritu las incursiones en la naturaleza, pero también a las observaciones cuidadosas que le permitían establecer las interacciones entre sus elementos.

El lenguaje que empleaba en sus escritos para describir los fenómenos era poético, y sus conclusiones, siempre rigurosas, venían acompañadas de multitud de mediciones, tabulaciones y cuadros. Todo le llamaba la atención y todo lo integraba a su narrativa: el agua, las plantas, las rocas, los animales.

Su obra cumbre, Cosmos, producto de muchos años de reflexión y estudio, reunió todo el conocimiento sobre el universo y la naturaleza que existía para la época de su publicación, constituyéndose así en un Best Seller de incalculable influencia entre sus contemporáneos y las generaciones posteriores.

De ideas liberales, abiertamente abolicionista y anti colonialista, respetuoso de la dignidad humana, Humboldt siempre buscó la oportunidad para denunciar los abusos o atropellos en contra de la población esclavizada e indígena.

De los indígenas tuvo el mejor de los conceptos, y jamás se le ocurrió considerarlos como un pueblo inferior, bárbaro e incivilizado.

El destino lo envió a Latinoamérica, cuando tenía en mente viajar a Egipto. Aquí se enfrentó a todo tipo de riesgos, y en más de una ocasión estuvo incluso a punto de perder la vida. En todo caso, este territorio le ofreció las mayores revelaciones. Visitó Venezuela, Ecuador, Cuba, y por supuesto, la Nueva Granada, a donde llegó atraído por la Cordillera de los Andes (la más larga del mundo).

En su trayecto hacia Bogotá, se vio forzado a dormir sobre rocas, abrirse paso por una selva espesa, enfrentar cocodrilos, mosquitos y una gran humedad. Luego de recorrer caminos escabrosos y trochas inaccesibles, llegó finalmente el 08 de julio 1801, siendo recibido con mucha efusividad.

Se relacionó con Mutis, Caldas, el Virrey y la gente notable e ilustrada, para luego partir con Bonpland, su compañero de viaje, a diferentes expediciones, que le permitieron conocer Guatavita, el Salto del Tequendama, Pandi (y su famoso puente natural), así como muy variados climas y terrenos, los cuales recorrió a pie, acompañado de varias mulas sobre las que transportaba sus costosos equipos y sus necesarias provisiones. Así fue el paso del “Padre de la geografía moderna”, por estas tierras.

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