Ando asesorando al uribismo

16 de julio del 2012

El jueves 5 de julio del año en curso, a 1.350 kilómetros de distancia de la Isla de Múcura, exactamente en el Club El Roncal de Fritópolis, nuevo nombre que recibió la sufrida y muy jodida ciudad de Bobotá, el doctor José Obdulio Gavilla definió magistralmente las características y el perfil que debe reunir el […]

El jueves 5 de julio del año en curso, a 1.350 kilómetros de distancia de la Isla de Múcura, exactamente en el Club El Roncal de Fritópolis, nuevo nombre que recibió la sufrida y muy jodida ciudad de Bobotá, el doctor José Obdulio Gavilla definió magistralmente las características y el perfil que debe reunir el futuro candidato del uribismo para las elecciones presidenciales del 2014.

“Debe ser una persona humilde, que entienda que el director es Álvaro Uribe Vélez, y que es él quien oriente todas las tareas del gobierno”, dijo textualmente José Obdulio en medio de la incomprensión, la burla y la carcajada de la opinión pública nacional. Actitud cínica y nada rara en un país que viene deteriorándose moralmente y que camina hacia el precipicio del ateismo; un país que no quiere entender que al doctor Uribe le asiste plenamente el sagrado derecho a manejar los destinos de Colombia, toda vez que él es el representante legal de la Divina Providencia en este folclórico platanal.

El abandono de los valores éticos y religiosos, por una parte, y la política satánica del mal llamado presidente Santos, por otra, han sido el caldo de cultivo que el terrorismo ha aprovechado para dividir al país en tres segmentos: estamos nosotros, los puros, los que creemos que hay que amar a Uribe sobre todas las cosas; están los de la extrema izquierda, es decir, los que opinan que hay que amarrar a Uribe sobre todas las cosas y, finalmente está la siniestra ultra: aquellos que piensan que hay que amarrar a Uribe sobre todas las fosas. Sin duda, la unidad nacional ha muerto. De verdadero país solo quedamos nosotros. ¡El resto es puro… cuento!

Y fue precisamente en este contexto histórico cuando, hace un par de días, José Obdulio madrugó a llamarme. Me causó sorpresa: nunca se comunica conmigo en días impares.

“Centro Pensamiento Primero fue el Huevo y después la Gallina, a sus órdenes”, le contesté a José Obdulio desde el escritorio de mi agencia de publicidad especializada en asesoría electoral, un chuzo con el que intento hacerle la competencia al maestro JJ Rendón.

“Hermano, necesito que me ayude”, me dijo con voz acaramelada José Obdulio, recordándome implícitamente que los uribistas somos una hermandad con obligaciones entre sí.

Por su puesto, le respondí (pensando en el puesto que más adelante me dará) ¿De qué se trata?

– Ayúdeme a diseñar un mecanismo para seleccionar al candidato del uribismo para el 2014.

– ¿Pa cuándo necesita la vaina, Obdulio? Es que en este momento estoy trabajando en el proyecto de la séptima reelección consecutiva de Emilio Otero, secretario del Senado. Pero tranquilo: de eso me desocupo el 20 de julio. ¡Imagínese el lío que se me arma si Emi-lio no sale elegido!

-¡Qué lio ni qué carajo! Primero lo primero. A propósito, yo no soporto al tal Emilio Otero…

-¿Por qué, Obdulio? ¿Qué le hizo?

-No es por asuntos personales. Es porque en cuanto a record de reelecciones deja al doctor Uribe en pañales. Y en mi opinión, nada ni nadie puede opacar a La Inteligencia Superior.

– Totalmente de acuerdo. Pero qué le vamos a hacer si este país –como dice Emilio- es por naturaleza reeleccionista… Pero volviendo a lo del mecanismo de selección del candidato, ¿qué tipo de candidato concretamente se necesita en el Puro Cuento Demagó…?

-¡Puro Centro Democrático, hermano! No se me tuerza.

-Excúseme, tiene razón. La propaganda terrorista me tiene completamente intoxicado.

– Necesitamos que el candidato sea humilde, no en el sentido de persona zarrapastrosa, sino en el sentido huevonístico de la palabra, ¿entiende? Mejor dicho, no queremos un candidato sino un cándido-te, un man que sea obediente con el doctor Uribe. Fíjese que Santos nos traicionó, el electorado nos traicionó… Y Dios también nos habría traicionado si el doctor Uribe no le da a tiempo en la jeta, perdón, en el Divino Rostro. ¡Estamos mamados de tanta independencia!

– Espéreme yo anoto. Candidato o-b-e-d-i-e-n-t-e… es decir, sin diente. Listo. A mi me parece, José Obdulio, que lo primero es precisar el concepto de obediencia. Debemos tener algo así como un Marco Jurídico de la Obediencia.

– Ese marco ya está listo. Los para-metros conceptuales ya están trazados: obediencia se escribe con ob de Obdulio, ob de Job, ob de obtuso. En otras palabras, debe ser un perfecto tampón Ob para que absorba totalmente y sin problema la iluminación que irradia el presidente Uribe. En otras palabras, se requiere un candidato que siga con disciplina las meretrices…

-¡Las directrices, dirá usted!

-Eso, la misma joda…

-Ok. Teniendo ese marco listo, entonces la cosa es sencilla, José Obdulio. Me parece que debemos empezar por hacer tres cosas. Primero, lanzar una campaña educativa a largo plazo bajo el eslogan de “Educad al niño en la obediencia para que de mayor sea candidato presidencial”; en segundo lugar, poner a mediano plazo un aviso clasificado con el siguiente texto: “Compañía teatral busca muñeco, títere o marioneta con carácter y carisma para importante papelón político”. Para el cierre de la campaña publicitaria podríamos sacar un comercial que diga “Si usted quiere ser el candidato uribista para el 2014 tiene que afanarse: prontico tiene que reunir el prontuario necesario”. ¿Qué le parece,Obdulio?

-La idea es buena, don Salazar. El problema es de tiempo. Necesitamos una vaina más ágil y, sobre todo, que no se nos salga de las manos.

-¡Listo! Se le tiene la formula, mi doctor. Y no se nos va a salir de las manos porque el asunto se maneja con el dedo.

– A ver, cuénteme cómo es la vaina.

– Se trata de emplear la moderna metodología del tin marín de do pin güé… ¡TITERE fue! , la herramienta que superó al tradicional pinochetazo, que en décadas pasadas estuvo tan de moda en el Cono Sur.

– Qué berraquera, hermano. ¡Genial! ¿Y usted sí cree que así podamos escoger al doctor Oscar Iván Zuluaga?

– Obvio, Obdulio. Yo sí creo que Oscar Iván ZuluHaga el papel de títere.

-Amén.

@dicksalazar

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