Diatriba contra un ministro insensato

17 de junio del 2013

En el Ministerio de Minas y Energía, donde se ha hecho notar, no tanto por lo positivo, algo que en un país como Colombia es muy grave.

Se llama Federico, se apellida Renjifo y es valluno de nacimiento. Ha sido muy cercano al Presidente Juán Manuel Santos, a punto que fue unos de sus Consejeros, luego fue Ministro del Interior (por cierto, con un papel muy polémico alrededor de un episodio con cierta Reforma a la Justicia que si bien no pasó en el congreso, le costó el puesto al Ministro de Justicia de ese entonces, Juán Carlos Esguerra). Pero como el señor es muy hábil para moverse en la política, y en la burocracia, pasó al Ministerio de Minas y Energía, en reemplazo del actual Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, donde se ha hecho notar, no tanto por lo positivo, pero si por sus preferencias hacia la explotación minero – energética sin tener en cuenta las recomendaciones ambientales y sostenibles, algo que para un país como Colombia es muy grave.

En el caso de la Conciencia Ambiental, esto no puede pasar desapercibido, porque si bien, un país tan pobre como este los necesita para su sustento, también es indispensable el respeto hacia el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible, pero como todo vale, según los poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), es muy difícil desarrollar una tarea que favorezca a todos, y sumándole el interés de politiqueros e industriales inescrupulosos, a los que finalmente ceden funcionarios públicos, deja mucho que desear. Y por este lado, es que inicia la columna de hoy como un regaño a Don Federico, a ver si algún día se da cuenta de la Importancia Ambiental de su país de origen, bañados de dos mares y una infinita cantidad de cuerpos de agua, así como tres cordilleras y varias estribaciones montañosas, llanos y selvas, ah, y una península desértica, como archipiélagos marinos. ¿Dónde se puede empezar esta amable diatriba ministerial? Para empezar se podrían citar los siguientes aspectos.

En el Espectador apareció un informe preocupante cuyo titular era que Minminas no apoyaba la Protección del Orinoco. El caso se refiere a la Estrella Fluvial de Inírida, una zona que los ambientalistas han buscado durante buen tiempo y con todas las razones válidas, para que sea declarada Reserva Ambiental (Ramsar), por su riqueza en fauna y flora; pero que contiene unas reservas muy apetecidas de minerales como la columbita y el famoso coltán, así como oro, platino, cobre, fósforo, carbón, etc.; algo que para el Gobierno es una mina de dinero que no querría desaprovechar para una posible reelección (ojo, si es que el ritmo de los diálogos en La Habana se lo permiten). Según se conoció en un documento, Renjifo expresó: “existe un potencial muy importante en la zona en materia minera… El Servicio Geológico Colombiano ha identificado allí una fuente importante de minerales estratégicos que no puede desconocerse. Esta riqueza explica la importancia de hacer exploración minera en la zona con miras a determinar si hay o no yacimientos con capacidad para ser explotados adecuadamente, bajo rigurosos estándares de cumplimiento ambiental y social”…. “la Dirección de Minería Empresarial considera prioritario definir una posición del Gobierno en relación con la minería en esta parte del territorio colombiano, entre otros, para desarrollar proyectos mineros para la exploración y explotación”. Si bien, no es vinculante este concepto a nivel teórico, es muy difícil verlo a nivel práctico, ya que las Autoridades Ambientales Colombianas no es que se caractericen por su trabajo.

En la columna Legislando Paja (28/02/13) se habló de la manera no muy ortodoxa como venía trabajando este Ministerio de Minas y Energía; se manifestaba la preocupación por la inexequibilidad del código emitido en el año 2010. Se pueden leer conceptos como: “En el año 2001, fue aprobada la Ley 685, cuyo objetivo es: El presente Código tiene como objetivos de interés público fomentar la exploración técnica y la explotación de los recursos mineros de propiedad estatal y privada; estimular estas actividades en orden a satisfacer los requerimientos de la demanda interna y externa de los mismos y a que su aprovechamiento se realice en forma armónica con los principios y normas de explotación racional de los recursos naturales no renovables y del ambiente, dentro de un concepto integral de desarrollo sostenible y del fortalecimiento económico y social del país. Obviamente, se está refiriendo al Código de Minas”…. “En el año 2010, surgió una esperanza ambiental frente al tema, con la Ley 1382, cuyo fin era la modificación de la 685 de 2001, donde se leen cosas interesantes como “Responsabilidad Social Empresarial: Las empresas mineras promoverán y efectuarán actividades de responsabilidad social, en un marco de desarrollo humano sostenible, que propendan por la promoción de comportamientos voluntarios, socialmente responsables, a partir del diseño, desarrollo y ejecución de políticas, planes, programas y proyectos que permitan el logro de objetivos sociales de mejoramiento en la calidad de vida de la población y la prevención y reparación de los daños ambientales en las regiones, subregiones y/o zonas de su influencia.” Pero todo volvió al 2001, y el Ministro se quedó ahí, sin hacer mayor cosa.

A todo lo anterior, se quisiera sumar un interesante párrafo leído en la columna de Andrés Hurtado García en El Tiempo (11/06/13): “Si el cuidado de los recursos naturales fuera prioritario, sería el Minminas el que tuviera que esperar el visto bueno del Minambiente”. Tiene toda la razón.

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