Bogotá se empelotó por el arte y desnudó sus prejuicios

Bogotá se empelotó por el arte y desnudó sus prejuicios

8 de junio del 2016

Nunca en mi vida había experimentado una sensación como esta: estar en la Plaza de Bolívar totalmente empeloto en medio de una multitud de extraños; creo que tampoco me lo hubiera imaginado. Yo soy exalumno de la Universidad del Rosario, que queda apocas cuadras de la plaza, y por supuesto que la vi más de una vez llena de gente protestando, ya sea en contra del gobierno de turno o simplemente gritando arengas a favor o en contra de algo.

La verdad cuando uno estudia en el centro por más de 5 años deja de ponerle atención a estas marchas que se realizan con demasiada frecuencia. Pero como dije al principio, la Plaza de Bolívar llena de gente no era algo extraño para mí, como tampoco era extraño ver este emblemático sector parcialmente destruido y obviamente sucio. Pero este no era el caso de esa fría mañana.

El 5 de Junio del 2016 quedará grabado en la memoria de las más de 6 mil personas que respondimos al llamado del fotógrafo Spencer Tunick, que unidos por el arte, y espero que no por otra cosa, pasamos unas buenas horas aguantando frío totalmente desnudos. Esta es mi historia…

No recuerdo que día fue el que vi en Facebook que Daniel Samper Ospina estaba invitando a la gente a participar en un desnudo masivo que se iba a realizar el 5 de junio para el famoso fotógrafo Spencer Tunick. En ese momento no dudé ni un segundo en inscribirme en la página de MAMBO, pensé que era algo tan alocado que lograría convencer a varios de mis amigos. Ese mismo día le dije a un par y su reacción, como era de esperarse fue la misma mía, vamos!!! Es algo que nos hará reír y podremos contar el resto de nuestras vidas.

El resto del mes pasó como si nada, ir a trabajar y los fines de semana salir un rato, hasta que el 3 de junio nos llegó el mail de confirmación de en donde y a qué hora se realizaría el evento. Yo estaba en mi oficina trabajando y creo que me puse bastante nervioso al ver el correo, en ese mismo momento le escribí a mis amigos, bueno listo, preparados.

De ellos solo uno respondió, “listo! como es la cosa”. Por supuesto él no había visto el correo donde decía que tocaba llegar a la Plaza de Bolívar a las 2:30 am. Le conté y me dijo que le daba un poco de pereza. En ese momento yo estaba decidido a ir así fuera solo. Claro era viernes y en lo único que podía pensar era en eso, pasé toda la tarde viendo fotos y me llamaba cada vez más la atención. Esa noche no hice nada, me quede en mi casa viendo una película.

Al día siguiente fui a tomarme unos tragos con mis amigos y creo que le conté a todo el mundo que iría, claro mi valentía estaba patrocinada, al igual que el evento, por Diageo. Entrada la noche, mi amigo, que no estaba tan contento y emocionado como yo, se estaba echando para atrás con el plan. Me decía que era muy lejos y muy temprano, iba a hacer mucho frío, cosa que no estaba equivocado. El frío fue atroz y nos perjudicó sobre manera. Pero después de unas horas de charla y unos cuantos tragos más, esos que le hacen a uno perder un poco, en realidad mucho, el pudor logré convencerlo.

Unos amigos nos llevaron a mi casa para cambiarnos por algo más cómodo, luego nos llevaron a la Plaza de Bolívar, donde solo pudimos entrar mi amigo y yo. El trayecto estuvo ambientado por música y aguardiente, me sentía yendo a Andrés. Llegamos a la plaza como a las 2 am y vimos cómo la gente iba llegando y como los nervios se iban apoderando de nosotros, en ese momento no había vuelta atrás, ya estábamos ahí, estábamos haciendo historia!

Debo confesar que quitarse la ropa fue bastante incómodo al principio, yo solo no lo hubiera hecho ni loco, pero al ver que la gente a nuestro alrededor estaba en el mismo plan y con más o igual pena que nosotros, me tranquilizó mucho. Lo que me preocupó una cantidad era el frío y lo que me estaba causando. Les resumo que no estaba en mi mejor momento, creo que el resto de los hombres sufrieron algo muy parecido.

No pasó mucho tiempo cuando ya estábamos parados unos junto a otros, algunas mujeres estaban encima de unas piezas de madera con los puños en alto y Spencer Tunick gritaba que no sonriéramos, en ese preciso instante me sentí totalmente tranquilo, no sentí frío ni pena alguna, fue como estar en la tranquilidad de mi casa. Pensé por un momento que estaba solo, desnudo frente a todo el poder político de este país pero me sentí igual de grande a los edificios que me rodeaban. Después sentí a la gente a mi alrededor, todos con la mirada perdida y con un sentimiento de igualdad único, que solo se vive cuando nos despojamos de nuestros prejuicios, que estaban en una bolsa junto a nuestra ropa.

La mañana del 5 de junio quedará grabado en la ha historia de Colombia y de la ciudad como el día en que Bogotá se despojó de su ropa llena de prejuicios y logramos convivir, por unos pocos minutos, entre iguales.

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