Por un buen uso de la memoria histórica

23 de marzo del 2016

¿Ahora la guerra será por quién tiene la verdad, quién es el bueno y quién el malo?

Al igual que un reloj, un automóvil, un baño e incluso un arma de fuego, la memoria histórica tiene sus usos correctos e incorrectos.

Esta idea ha sido trabajada por uno de los autores más reconocidos en este campo, Tzvetan Todorov, con su obra los abusos de la memoria. Colombia ha hecho un uso de la memoria basado en las víctimas, en donde en cabeza del Centro Nacional de Memoria Histórica, se han trazado referentes a nivel nacional como internacional de cómo hacer memoria, y más teniendo en cuenta que el conflicto sigue vigente.

Sin embargo, un escenario de un eventual pos acuerdo, ha levantado la posibilidad del surgimiento de otros ejercicios de memoria histórica desde actores como las Fuerzas Militares y Grupos Armados Ilegales, escenario que deja la pregunta ¿Puede llamarse a eso memoria histórica? ¿Ahora la guerra será por quién tiene la verdad, quién es el bueno y quién el malo?

La respuesta a la primera pregunta es que si es posible llamarlo memoria histórica, sin embargo Todorov habla de la denominada memoria ejemplar, la cual se puede decir, ” Es el uso más adecuado de la memoria”, ya que esta sirve para pensarse hacía el futuro y no usarla como una forma de legitimar de nuevo la violencia y la barbarie. Con esto en mente, se puede afirmar que no hay absolutamente nada de malo en que las Fuerzas Militares, las Víctimas, los Grupos Guerrilleros, Paramilitares y por qué no, políticos, creen su propia memoria histórica, sin embargo, esta memoria no debe estar construida bajo la justificación de que “otra memoria me hace ver como malo” o “es que el malo es el otro”.

La memoria  puede construirse con el fin de contar una versión de los hechos, dado que esta a diferencia del historicismo descrito por Walter Benjamin en su texto Tesis de filosofía de la historia, ” no es contar las cosas tal y como realmente son”.Con esta salvedad,  se puede afirmar que construir memoria  debe hacerse con el fin de pensarse a futuro y buscar una real reconciliación.

Ante la segunda pregunta, se puede responder que si los discursos siguen trazando una línea de división entre un ellos y un nosotros, será muy difícil no ver a la construcción de memoria como el nuevo campo de batalla, en donde cada quién busca dejar peor parado al otro, y en donde cada quién se hace acreedor de la verdad, cayendo así en un uso incorrecto de la memoria que no establecería escenarios futuros de paz y reconciliación.

Con este escenario se puede concluir que es importante que distintas partes de la sociedad colombiana hablen de su papel durante el desarrollo del conflicto, pero la memoria histórica no debe crear colectividades y futuros separados, sino uno en común como sociedad. En este sentido, abogo por la multiplicidad de memorias pero con su correcto y debido uso, hay que entender que la pretensión por una verdad “salvadora” y “reveladora” no es el camino hacia la verdadera paz  y reconciliación, como si lo es saber, conocer y reconocer la versión del otro, lo que para el otro es o fue verdad durante el conflicto.

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