Y todo llega a su final (lamentablemente)

Y todo llega a su final (lamentablemente)

11 de abril del 2019

Hoy tengo que contar un poco mi historia y los motivos que me mueven a tomar una difícil decisión; decisión que me duele en el alma pero que claramente es la correcta porque puedo ver como el universo me da un empujón para que se lleve a cabo un poco antes de lo previsto.

Como he contado en artículos anteriores hace 13 años decidí dejar mi carrera profesional y dedicarme a seguir mi corazón, decidí entregar todo a unos seres necesitados, vulnerables, maltratados y abusados por una sociedad insensible y desconectada de nuestros seres hermanos: los animales.

Al emprender este camino me olvidé de todo y mi mayor error me olvidé de mí, de cuidarme, de proteger mis sentimientos, mi salud física y emocional. Todo por entregar mi vida y mis recursos a estos seres maravillosos que me pagaban con sus miradas de agradecimiento.

Hoy en día, después de 13 años y como dicen por ahí mi cuerpo pasó factura, me encuentro agotada física y emocionalmente. Unos fuertes dolores en todo mi cuerpo debido al estrés y la cuenta bancaria en ceros. Mejor dicho, toqué fondo, lo veía venir no voy a decir que todo esto es una sorpresa, no claro que no. La consecución de recursos cada día es más difícil, las empresas de buen corazón que quieren apoyar la causa se ven obligadas a cortar con los aportes por malos manejos de ciertas entidades con su producto, el índice abandono y reproducción indiscriminada cada vez es más alto, los gastos no paran y los ingresos escasean.

Qué hacer, son seres vivos con quienes tengo un compromiso, no puedo dejarlos a su suerte, he tocado mil puertas, hemos agotado mil ideas, promovemos adopciones, pero la gente sigue prefiriendo al cachorro de raza que darle una vida digna a un criollito. La gente se compromete y cumplen solo los dos primeros meses de ahí para adelante ya creen que cambiaron el mundo.

Es por esto, por todo esto y muchas situaciones más las cuales no alcanzo a escribir acá que he tenido que tomar la dura decisión de cerrar, tengo que pensar también en mi salud, en mi mente, en vivir tranquila y en devolverle al planeta amor y no más angustia y lágrimas.

Empecé este proceso hace dos meses y pensé que podía tomarme este año para resolver esta situación y organizar a los protegidos de la fundación de una manera más tranquila, pero como dije el principio el universo conspira y lo empuja a uno a tener que moverse a otro ritmo.  La noche del 8 de abril recibí un comunicado donde de manera contundente me informan que mis animales pueden estar en el lote donde actualmente habitan hasta el 6 de mayo, si así tal cual, tengo menos de un mes para reubicar a todos mis perritos y la familia que los cuida a quienes aprecio muchísimo por su apoyo incondicional ante tantas adversidades.

Así que toda esta historia aparte de ser un desahogo también tiene como fin llegar a ustedes, y que se puedan poner una mano en el corazón y puedan abrirle un lugar en su hogar a uno o porque no dos de los protegidos de Campoalegre que hoy más que nunca necesitan de todos nosotros.

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