Cars 2

22 de junio del 2011

Finalmente, luego de mucho esperar y especular, Cars 2, la nueva película de Pixar Animation Studios, llega a las salas de cine. Pero a pesar de una intachable trayectoria y de tener once éxitos (en lo que a taquilla y a crítica se refieren) en línea fue imposible para Pixar rescatar esta nueva aventura del inevitable desastre.

Es posible que el fracaso de Cars 2 empiece con su personaje principal quien, a diferencia de lo que muchos pueden pensar, no es el Rayo McQueen (protagonista de la primera entrega e interpretado en inglés por Owen Wilson) sino Mate (interpretado en inglés por Larry The Cable Guy), la grúa oxidada que funcionó como acompañante pero que carece del carisma que necesita un protagonista. En ningún momento Mate consigue las risas de la audiencia (a pesar de que lo intenta cientos de veces) y al final termina por desesperar a más de uno. De resto, el elenco que lo acompaña está en la película simplemente para recordar a la audiencia que está viendo una secuela de Cars pero no para jugar un papel de importancia.

En el aspecto visual, como es de esperarse,  Cars 2 es una excelente manera de mostrar hasta donde ha llegado la tecnología de la animación. Las explosiones y representaciones fotorealistas de ciudades como Londres, Tokio o Mónaco dejan a cualquiera boquiabierto y preguntándose hasta donde vamos a llegar. Sin embargo, cada día más se demuestra que no solo por los ojos entra el cine y que los efectos especiales funcionan, siempre y cuando haya una historia que valga la pena contar.

Y es que la historia de espías es una que nos recuerda a las peores películas de James Bond (¿a alguien le suena Die Another Day y The World Is Not Enough?) logrando solo a interesar a unos pocos niños en determinado rango de edad (8 a 14). En lo que falla realmente Cars 2 es en mantener el estilo que ha caracterizado a Pixar desde su primer largometraje (Toy Story, 1995) de cautivar a todas las audiencias, sin importar su edad. Esta es una de esas películas animadas que uno se ve una vez y queda sin ganas de repetirla, al contrario de lo que pasa con las otras obras maestras de este estudio de animación.

Y luego de esta intensa diatriba contra la última película de Pixar, somos muchos los fanáticos de esta compañía que quedamos emocionados por ver lo que traerá en un futuro pues, como los grandes maestros del cine (Kubrick, Allen, Coppolla, Scorcese) Pixar tiene derecho a equivocarse y muy seguramente intentarán demostrar que éste fue un error que se puede superar. Al menos eso espero…

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