Carta abierta a José Darío Salazar

22 de julio del 2011

Señor Salazar, Nadie quiere abortar, las mujeres no deciden un día “Oh, que bueno sería quedar embarazada para poder ir a abortar!” No seamos pendejos. Sin embargo, un embarazo indeseado se presenta en incontables ocasiones en la vida de jóvenes y no tan jóvenes también. Esta es la realidad; Aceptémosla y dejémonos de vainas. Hay […]

Señor Salazar,

Nadie quiere abortar, las mujeres no deciden un día “Oh, que bueno sería quedar embarazada para poder ir a abortar!” No seamos pendejos. Sin embargo, un embarazo indeseado se presenta en incontables ocasiones en la vida de jóvenes y no tan jóvenes también. Esta es la realidad; Aceptémosla y dejémonos de vainas.

Hay varios otros crudos hechos alrededor de este tema, como que la legislación al respecto está hecha por ignorantes al respecto como usted, -sin ánimo de ofender y más de alertar, pues la ignorancia es ubicua y peligrosa, sobre todo en Colombia.- sin conocimiento de causa en muchos casos. De los 102 Senadores hay 16 que son mujeres, empezamos mal. De la cámara de representantes y su total de 168, me dió pereza contar y seguramente su equipo asesor le puede dar un dato más confiable que el mío. De igual forma me atrevo a asegurar que las mujeres brillan por ser inmensa minoría.

Usted y su brillante cabeza, aquella de un hombre que ha tenido la oportunidad de recibir su educación en las más prestigiosas universidades del país, algo que sospecho imprimió una cierta cosmovisión política en su intelecto, propuso que cambiáramos la constitución para prohibir el aborto en todos sus sabores y colores. Dijo que “La sociedad colombiana es católica y cristiana, y por eso, vamos a reformar la Constitución”, una afirmación tan insensata como desinformada, de la cual no he decidido si es más insensata que desinformada o viceversa.

Si reformáramos la constitución como dice usted que lo hagamos, entonces tenemos que poner en ella artículos que describan nuestra naturaleza violenta e ignorante, como también nuestra inmensa inclinación a convertirnos en la nación más desigual en distribución de ingreso familiar en el mundo! -Entiéndase como: los ricos son muy ricos y muy poquitos y los pobres son muchos y muy pobres.- Vamos de 8vos todavía en la infame lista, pues igual que la selección de fútbol, cuando vislumbramos la victoria por lejana que esté, nos comemos el cuento. Este datico es cortesía del listado proveído por la CIA Para resumir, Señor Salazar, su motivación no tiene ni un ápice de sentido, pues hay muchas desgracias que no están en la constitución, sin embargo están en la realidad, el objetivo es llegar allá al lugar bonito que describe la constitución. Es evidente que su profesor/a de lógica, si lo/a tuvo, fue menos que bueno o usted no tan buen estudiante.

Me alegra que su propuesta haya sido concertada con la Iglesia Católica, pues le agrega invaluables puntos a mi argumento. Esencialmente no podemos recibir lecciones de ética y moral de los más antiéticos e inmorales. Eso sería suicidio cognoscitivo. Yo, como muchos de mis contemporáneos, creo que esa organización no es una fuerza de bien para el mundo, me cansaría de enumerar las razones así que delego tal función al muy elocuente actor británico Stephen Fry, quien enlaza algunos de ellos de manera muy interesante aquí:

La Iglesia católica es una fuerza de bien para el mundo?

Desgraciadamente y como nota aparte, algunas de las personas que podrán leer esta carta abierta, no hablan inglés. Una falla en su educación que en algunas ocasiones se debe a la necesidad de dedicar los pocos recursos económicos y temporales de los que se dispone, a una criatura cuya calidad de vida por tanto, es muy baja. Sin embargo esta es una rama indirecta del tema en mano y no lo deseo hacer personaje principal en mi mensaje. Seguramente usted no se encuentra en este desafortunado y mayoritario porcentaje de la población y podrá disfrutar del increíble mensaje de este admirable hombre, que incidentalmente es homosexual, tema que trataremos en futuras comunicaciones.

Una mujer como le expresé al comienzo, no busca el aborto activamente como insinúa usted al hablar del abuso de la práctica bajo el amparo de la actual legislación. Un aborto es una de las experiencias más devastadoras en la vida de una persona que se ve obligada a hacerlo, por cualquiera que sea la causa. Sea la causa cualquiera, la increíble dificultad de la decisión de abortar o no, debe recaer sobre cada una de esas desafortunadas mujeres que se ven obligadas a considerarlo. El estado no debe prohibir el derecho a tomar una decisión sobre el propio cuerpo, posición en la que creo está una mujer hasta su segundo trimestre de embarazo. Hay que hacer una salvedad clara, pues si una mujer no se ha decidido al respecto durante 6 meses, en ese momento creo que no queda mucho que decidir.

Le pido en nombre de aquellos colombianos que están de acuerdo conmigo -que no son pocos- que piense en su votico. Dedique su tiempo y el de los legisladores de su partido a temas que tienen mucha más relevancia para la situación de nuestro país, como los esfuerzos que debe hacer el Estado para que todos los lectores de mi carta abierta a usted comprendan perfectamente las palabras de Stephen Fry, que todos los colombianos puedan leer estas palabras y muchas otras en internet, que escojan hacerlo sobre sembrar coca por cohersión violenta, la necesidad de educar sobre métodos anticonceptivos y desengañar a las personas sobre los mitos al rededor de la anticoncepción y muchos otros temas que requieren de toda la atención que usted le está dando a sobre si una mujer puede o no abortar, cosa que debería decidir esa mujer y no el Estado.

¿Quién es usted para decirme qué hacer con mi cuerpo?

La decisión es solo de ella.

Reciba mi más cordial saludo y hasta una próxima comunicación,

@gustavoaguevara

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