Carta abierta a Cony Camelo

Carta abierta a Cony Camelo

27 de agosto del 2016

Este sábado KienyKe.com publicó una entrevista con la actriz Cony Camelo. A la también cantante, el título de la nota no le gustó.

Se molestó y llamó a la periodista; su reclamo fue grosero y no permitió el diálogo. Camelo amenazó con “guerra de Twitter” sino se despublicaba la entrevista. Como no fue posible dialogar con ella, la autora del texto escribe esta carta abierta a Cony Camelo. Lo hace con respeto, pero con el ánimo de invitarla a una reflexión.

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Siempre me ha gustado destacar el talento colombiano y es por eso que en mis entrevistas busco personajes que tienen un buen discurso por presentar, o que están un tanto desaparecidos de la pantalla y hace falta ver de nuevo sus rostros. Desde hace tiempo quería invitarte Cony  a una de nuestra entrevistas por Facebook Live, siempre te he considerado una de las actrices colombianas más talentosas y polifacéticas.

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Tenía 12 años cuando te vi por primera vez en la televisión, me enamoré de tu papel de ‘Hilda’ en ‘Los Reyes’. Una de mis pasiones siempre ha sido la actuación, te veía y pensaba: “Quiero ser como ella”, luego te vi presentando en el Factor X y también lo hacías muy bien y pa’ completar ¡cantas! No puedes ser más completa, más artista, más talentosa.

La nota que enfureció a Cony Camelo

Cabe destacar que con tu rol de ‘Tatiana Toquica’ en ‘La Niña’, demostraste una vez más por qué eres una de las mejores actrices de este país, te gustan los papeles con carácter y es que adoptar un acento diferente al propio, y más uno como el santandereano, no es cosa fácil, pero a ti nada te queda grande.

Por esta y muchas cosas más quería conocerte y entrevistarte. El martes 22 de agosto, si mal no recuerdo, te llamé. En muy buen tono aceptaste nuestra cita en las instalaciones de la redacción. Concretamos la entrevista para el día 26 de agosto a las 12: 30 pm.

El día llegó. Pero minutos después de que entraste a la redacción, me dijiste en tono muy serio: “Tengo exactamente media hora”. Pensé: “juemadre, esta entrevista va a estar difícil”. Así fue, empezaste un poco cortante, te pregunté si te molestan los medios, ante eso respondiste algo que se resume en: “A mi me gusta hablar de política y de misticismo (…) de la vida privada nunca hablo porque me molesta la falta de rigor de los medios, yo trato de ser muy profesional,  soy una persona picosa no soy fácil de entrevistar, si me preguntan de Los Reyes yo digo ‘no, yo ya me voy de acá’ porque es una pregunta que vengo respondiendo desde hace diez años”.

Esta es la entrevista completa:

El anterior párrafo lo cité en la nota que posteriormente te hice, creo que se entiende que no te gusta que te pregunten por ‘Los Reyes’, puesto que llevas años hablando de lo mismo y si un periodista te pregunta eso es porque no se preparó bien. Sin embargo, y pese a la frialdad del comienzo de la entrevista te fuiste soltando y logramos tener una buena conversación, hablaste de política, de que eres politeísta y respetas el mesías de cada quien… Incluso al final y no por querer hablar de Hilda mencionaste que fue con ese personaje cuando se te abrieron las puertas a la actuación.

“Yo estaba presentado un programa que se llama ‘Mucha Música’,  llevaba intentado ser actriz como diez años y le hacía ojitos a los de ‘Francisco el Matemático’ y les llevaba hoja de vida,  les decía que me hicieran un casting y nada, entonces llevaba la hoja de vida a otras partes (…)  no había poder humano que me diera la oportunidad y casi desisto.  Luego pensé:  Yo mejor sigo de presentadora. Cuando llegó el casting de ‘Los Reyes’ que nadie lo quería hacer, hasta yo después de tantos tropiezos ni iba a presentarme, pero lo pensé y finalmente me presenté como último intento y ahí funcionó. Fue la cosa más alucinante del mundo”, sentencia. Esto también lo incluí en la nota.

Incluso cerré con una frase tuya que me pareció bastante inspiradora. “Resistir en el último esfuerzo cuando crees que se agotó la fe, ese último esfuerzo es el mágico”.

Nadie me había insultado de una manera tan degradante, tú lo hiciste. 

No soy mala leche, no busco ensuciar a la gente para mi beneficio. No soy así. Por eso la manera en como me insultaste me dolió profundamente. Nadie en mi vida me había tratado de esa manera tan degradante.

La mañana del sábado 27 de agosto recibo tu llamada. Ni me dejaste hablar, no te gustó el titular de la nota. Esas cosas pasan.

Traté de explicar por qué lo había puesto. No me dejaste hablar. El titular significaba que estás cansada que te pregunten por lo mismo y tú lo dijiste, no me lo inventé. No es que odies a Hilda, yo nunca escribí eso. El título de la nota daba cuenta de que estás jarta de hablar del mismo tema. Sin embargo, tú lo tomaste por el lado amarillista. Estabas complemente exaltada, se nota que ni te tomaste unos minutos para respirar, meditar mejor o al menos leer la nota.

En nuestra conversación usaste una palabra soez, también empleaste términos como “basura”,  sino recuerdo mal, dijiste que era parte de la “basura que este país no necesita, una mediocre, una amarillista sin consciencia”.

Según me dijiste  Cony, mi interés era que la gente te atacara, cosa que me pone triste, pues ya te expliqué en las primeras líneas de este texto las razones por las que te quise entrevistar.

Eres como esos ídolos que se derrumban. Durante la entrevista que tuvimos me di cuenta que eres una persona que promueve la paz (algo que también plasmo en el artículo), pero en la llamada de este sábado, eso se te olvidó. Me amenazaste con una guerra. “Borra ese artículo o te metes en una guerra conmigo en Twitter”, dijiste en tono desafiante. Es una versión más del ‘¿Usted no sabe quién soy yo?’.

“No tengo ni idea quién seas”, me dijiste. Está bien, no sabes quién soy, no importa que no tenga ni fama ni fortuna, pero tampoco tienes por qué amenazarme con guerras en Twitter, eso es feo. Ante semejante show te pregunté ¿Cony, leíste la nota? y me respondiste con un rotundo NO.

Cony, te planteo un par de preguntas con mucho respeto: ¿Cómo criticas algo que no lees? ¿Cómo te atreves a insultarme si no leíste lo que escribí? ¿No te parece incoherente?

Se nota que tu furia se desencadenó con el título de la nota. No la leíste y en Twitter lo reconoces. Tu reacción fue por lo que la gente empezó a trinar … gente que seguramente,  tampoco leyó la nota.


Mujer, estamos en tiempos de paz y ¿tú me violentas de esa manera? Te repito, promueves la paz, quieres un país con justicia social, abogas por los derechos de la gente, tienes discursos con buenas ideas, sostienes que no eres alguien superficial, pero ¿llamas a insultarme? y por algo que tú dijiste, yo no me inventé nada. Hay un video de la entrevista, esa es la prueba más contundente, te invito a verlo.

Es muy posible que esta carta también te la tomes a mal y empieces a insultarme de nuevo, dirás que es una manipulación mediática y habrá gente que te apoye. También es posible que avances con tu “guerra” pero yo solo pretendo dejar esto aquí y decirte todo lo que no me dejaste hablar por teléfono. Ya sabes, como una especie de catarsis.

Te repito lo último que te escribí en  ‘WhatsApp’ que no sé si lo leíste, pero por si las moscas: “Lamento que te quedaras con esa idea. Pero me insultaste de la peor manera y alguien que promueve la paz y la armonía no haría eso. Usaste términos en la conversación como “basura”, una palabra soez (que no puedo citar aquí). En conclusión eres decepcionante. Felíz día”.

Por: Julieth Castaño

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