Centro Democrático, oposición ¿a qué?

8 de julio del 2014

Ben Bustillo Para comenzar, sólo cuentan con 20 senadores de los 102  establecidos por el Título VI de la Constitución de Colombia de 1991 y en la Ley 5ª de 1992. Segundo, una alianza con otro partido político, algo más o menos que imposible. La única posibilidad que tenían con el partido conservador, prácticamente feneció […]

Ben Bustillo

Para comenzar, sólo cuentan con 20 senadores de los 102  establecidos por el Título VI de la Constitución de Colombia de 1991 y en la Ley 5ª de 1992. Segundo, una alianza con otro partido político, algo más o menos que imposible. La única posibilidad que tenían con el partido conservador, prácticamente feneció al no ser elegido Zuluaga. La mayoría de la elegida bancada conservadora, está aliada al partido gobiernista. Y solo cuentan con 19 representantes a la cámara. Muy pocos para poder sacar cualquier iniciativa.

Por el otro lado, el partido de la U cuenta con 21 senadores y 31 representantes, más los 15 senadores conservadores y 15 representares que apoyaron a Santos en la reelección, 17 senadores liberales y 34 representantes del mismo partido, 9 senadores y 15 representantes de cambio radical. Esta es la alianza política con el poder de sacar y aprobar leyes en el próximo gobierno que comienza a regir agosto 7 del 2014.

No menciono al Polo, ni a Opción Ciudadana, Alianza Verde, o Mira, porque así se unieran al Centro Democrático, no les alcanzan los votos. Además, de estos partidos el único que se les podría unir, sería el Mira.

Perro que ladra, no muerde. Un dicho tan, pero tan repetido y tan viejo, que a los observadores se les ha pasado por alto mencionarlo a las muchas inquisiciones del Senador Uribe. Me imagino que ese será su título de ahora en adelante, si es que se posesiona. Y quizás el posesionarse le sirva para refrendar su lengua a sus tantas arbitrariedades y necedades para evitar una lluvia de tutelas.

No puedo parar de compararlo a Chávez o a Maduro. Dejemos quieto al muerto; y como dicen algunos, esté donde esté. Las acusaciones sin fundamento y el refugiarse donde se siente protegido, lo identifican  exactamente con el otro dicho trillado, “tira la piedra y esconde la mano.” Ambos utilizan el mismo método de apasionar a las masas, con la diferencia de que Maduro es dizque de izquierda y el Senador Uribe de derecha. Yo le daría un título diferente al partido de Maduro: “Nuevos ricos”. Como sucedió en la Cuba de los Castro, a los mafiosos y a las guerrillas. Todos quieren dinero, hasta el nuevo Senador que trilla porque no le dan pan con mermelada. La rabia es porque la quiere toda, o decir a quien darle. Para mí, Maduro y Uribe son igualitos, ladran y ladran y ladran…

El partido de gobierno tiene los votos suficientes para sacar cualquier plan de gobierno que se proponga; y lo único que puede hacer la bancada uribista es bulla. No más. Pensar en ofrecer un proyecto de ley sin el apoyo de la bancada de gobierno es una pérdida de tiempo porque no tendrá viabilidad de avance en el Senado ni en el Congreso. Así que, ¿qué tipo de oposición pueden hacer?

Y si nos referimos a su ideología, esperen, ¿tienen alguna? ¡Por supuesto que no! Es una mezcolanza de liberalismo con conservatismo dividido en la mitad del centro del medio. En otras palabras, nada. Les gusta ser guerreros, que en cierto sentido, no está mal. Pero la quieren agarrar con todos y a muerte. El costo es lo de menos, tiran sin apuntar, y no les importa si cae uno de su mismo bando.

Unidad, no la tienen. Dirección, depende del día, mes o si tienen el período menstrual. Pacho Santos está con un pie adentro y el otro afuera; el Senador es aveces el presidente del partido dirigiéndolo, y otras veces es el candidato presidencial que perdió. Las acusaciones sobre los hackers – que a propósito, ¿en qué rumbo van esas investigaciones? – los dimes y diretes y amenazas de demandas – que nunca avanzan – parece ser una de las tácticas que seguirá empleando a pesar que las elecciones ya terminaron.

Colombia carece de una dimensión ideológica política. El permitir la creación de un partido político nacida de la nada o de un inconformismo personal, debe desaparecer de la constitución. Solo 3 partidos políticos debieran existir: el conservador y liberal por su trayectoria y uno de oposición. Simple y sencillo.

Cada político se organiza con el número de seguidores que tiene, conforma alianzas con la ideología con que se pueda identificar más y se puede dejar su militancia  para conformar uniones con cualquiera de los otros dos partidos conformando un próximo gobierno. ¿Cuál es el problema? Si lo que quieren es mermelada, y créanme que eso es lo que quieren, así pueden tenerla siempre, en todos los gobiernos sin importar quien haya ganado las elecciones, porque dependiendo de los votos que obtengan a favor del nuevo presidente, así se deberían repartirse los ministerios.

Esto sería una forma de gobernar a la altura de una civilización avanzada. Eso es lo que nos creemos que somos. Tres partidos políticos, ministerios y puestos repartidos de acuerdo al número de votos obtenidos, contemplado por la constitución y con los ajustes necesarios que eviten los abusos de poder.

Y que eliminen la procuraduría. Hay tanta gente con el poder de vigilancia, que hasta los jueces, que teóricamente deben ser neutrales, tiene ese poder. Un ente vigilante con el poder de obtener y reunir pruebas, presentarlas ante un juez para levantar cargos, y si hay suficientes evidencias y defensas, se adelanta un juicio. Al acusado deben darle copia de tales evidencias y tener el derecho de sentirse inocente hasta que se compruebe su culpabilidad.

Soñar no cuesta nada. La realidad es que los enredos politiqueros continuarán, Uribe no podrá sacar ninguna ley, y continuará su rol de sentirse su santidad, el redentor de Colombia.

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