Cinco propósitos para este 2020

11 de enero del 2020

Por: Verónica Socarrás.

Cinco propósitos para este 2020

Para nadie es un secreto que el cambio climático es una realidad y aunque parezca a veces lejano nos está afectando. La semana pasada Sidney registró una temperatura récord de 48.9ºC, y la ola de incendios en el sureste australiano dejó un saldo de más de 450 millones de animales muertos y más de 100 mil personas obligadas a evacuar.

América Latina no es la excepción. La deforestación, la disminución de los nevados e incluso la desaparición de algunos ríos, son algunos de los efectos que estamos viendo. El año pasado el Amazonas, considerado el pulmón del mundo, también sufrió incendios que afectaron uno de los ecosistemas más importantes del planeta. Más de 500 mil hectáreas quemadas pusieron en riesgo la vida de comunidades indígenas y acabaron con miles de especies de plantas y animales; un daño irreparable si se tiene en cuenta que muchos de ellos son endémicos o están en vía de extinción.

El cambio climático también afecta la producción de alimentos. A veces damos por hecho que siempre tendremos comida porque la vemos siempre en los supermercados, o porque vivimos en países que producen muchísimos alimentos. Pero lo cierto es que en la próxima década puede que haya países que no puedan producirlos y cada vez tendremos más retos para cultivarlos.

También hay una realidad latente y es el problema del hambre. Según la FAO, existen más de 800 millones de personas que sufren de hambre y es una cifra que va en aumento.

Si queremos seguir en este planeta es importante tomar medidas para minimizar el impacto, empezando por las decisiones que tomamos a diario. Aquí propongo una lista de propósitos para que empiecen bien el año y que pueden hacer de esta década una mejor:

1. Ahorrar recursos

No solo es importante ahorrar dinero, también es importante ahorrar recursos: agua, petróleo, energía eléctrica. ¿Cuántas veces gastamos agua innecesariamente pensando en que es infinita? Reutilizar el agua, reducir el consumo, ser conscientes del uso que le damos, son algunas medidas; almacenar el agua que desperdiciamos para darle un segundo uso, aprovechar las aguas lluvias para regar huertas y cultivos.

¿Ahorrar Energía? Si. La energía que consumimos en Latinoamérica no necesariamente viene de sistemas que son los más amigables con el planeta. Necesitamos minimizar el consumo de energía eléctrica para liberar la carga innecesaria o apostar por energías limpias que disminuyan impactos ambientales. Desconectar los equipos electrónicos que no están en uso, apagar las luces que no estamos utilizando, aprovechar mejor la luz del día, son cosas sencillas que si sumamos lo que hacemos todos, pueden tener un impacto más grande. ¿Qué tal cambiar los bombillos por unos ahorradores o cambiar a energía solar?

2. Consumir local

¿Cuántos productos o ingredientes tenemos a nuestro alrededor que aún no conocemos y podemos empezar a consumir? ¿Cuántos se desperdician cada día porque sus productores no tienen a quién vendérselos? Según el Banco Interamericano de Desarrollo -BID y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación FAO, en Latinoamérica se desperdician más de 127 millones de toneladas de alimentos al año, 34% de la producción total. Las pérdidas más grandes están en la primera parte de la cadena (procesamiento y almacenamiento). Muchas veces consumimos alimentos que viajan miles de kilómetros para llegar a nuestras mesas mientras que los más próximos se desperdician, además de los impactos ambientales que esto tiene.

En Colombia, por ejemplo, consumimos muchísimo salmón que viene de otros países, mientras que en nuestras lagunas tenemos trucha de muy buena calidad. El cambio empieza por preguntarnos el origen de los productos que consumimos; lo ideal sería comprarle directo al productor o ir a las plazas, sin embargo, no todos contamos con el tiempo para hacerlo.

En Bogotá hay aplicaciones como Plaz Mercado (@plazmercado), que compran directamente a la plaza y lo llevan a tu casa. Además de eso, te dejan escoger el producto según el estado de maduración que necesitas; La Canasta (@lacanastaorg), por su parte, es otro emprendimiento de mercados agroecológicos a domicilio que trabaja con más de 50 fincas en área rural cerca a Bogotá.  Me gusta también la filosofía de Mucho Colombia (@muchocol) una App que trabaja con pequeños productores de diferentes regiones de Colombia y que busca revitalizar las economías locales al tiempo que apoya a productores que están en zonas donde antes había conflicto.

3. Reducir el consumo

Antes de comprar un producto, pregúntate si realmente lo necesitas. Nos hemos convertido en una sociedad donde el consumo ha llegado a los niveles más altos de la historia. Compramos objetos que no necesitamos, que usamos poco y que casi siempre terminaremos desechando. Ropa, accesorios, juguetes para niños sin límites y productos que vienen en empaques que se tardaran muchos años en descomponerse. La invitación es a comprar lo que realmente necesitamos y cambiarnos a productos sin empaques, o que se puedan reciclar o reutilizar. Hoy existen empaques que se descomponen mucho más rápido, que están hechos de residuos de la caña de azúcar o incluso algunos que tienen semillas y que se pueden plantar después.

4. Incorporar más verdes

En algunos países el consumo de vegetales se ha subestimado. Tenemos la creencia de que la mayor fuente de proteínas está en las carnes, sin embargo, en el universo vegetal encontramos una gran fuente de proteínas, vitaminas y minerales que pueden reemplazar la carne y son esenciales para el consumo humano.

La invitación es a disminuir el consumo de carnes, principalmente de res para disminuir el efecto invernadero, y a unirse a iniciativas como el #Meatlessmonday o #lunessincarne, que invitan a dejar de comer carne por un día. El vegetarianismo es una elección muy personal, pero si debemos encontrar un equilibrio que nos permita tener un mejor planeta. ¡A comer más frutas y verduras!

5. Menos plástico

Se estima que 8 millones de toneladas de basura llegan al año a los mares y océanos. Los envases de plástico de un solo uso se podrían evitar tomando más medidas para disminuir su consumo. ¿Cuánto plástico podríamos evitar si compramos los productos en su estado natural o si cambiamos a soluciones biodegradables? Cargar nuestras propias botellas de agua y cubiertos, reutilizar los que compramos, o incluso donar el plástico a iniciativas como @llenaunabotelladeamor para la construcción de viviendas de personas de escasos recursos.

¿Tienes más ideas de cómo ayudar al planeta? Con el hashtag #Vision2020 puedes encontrar más iniciativas o seguirlos en Instagram @vision2020hub que invitan a compartirlas en redes sociales.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO