Cojón de oro, un premio que le dieron a Uribe que se merecía Santos

Cojón de oro, un premio que le dieron a Uribe que se merecía Santos

1 de julio del 2016

Hace poco los huevitos del expresidente Uribe volvieron a tener resonancia en medios de comunicación. El Movimiento Machista de Casanare otorgó la distinción el “Cojón de Oro” al senador Uribe por su “varonil comportamiento, comprobada masculinidad, afecto y amor por las féminas”, según se lee.

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Fueron recordados espectáculos noticiosos, conversaciones chuzadas, gotitas de valeriana y twitter públicos que perdurarán en los anales de la historia política colombiana. El enfrentamiento con Valencia Cossio, los arrebatos en los Consejos Comunitarios, las frases: “le doy en la cara mari…”, “¡sea varón, quédese a discutir de frente!”, “se salvó de que lo extraditara”, “no me le arrodillé a yidis”, algunas viejitas. Las nuevas, con sus foscas connotaciones (imitando a J. Obdulio), “bueno, ¿será que los tengo allá? —refiriéndose a los ‘para Militares’—, hasta mejor sería tenerlos a ver si salimos rápido de Maduro (risas)”, “están convirtiendo a las Farc de grupo narcotraficante a un ‘para Estado’”. Actitud civil y viril que se les pegó a sus seguidores: “Lo que es con Uribe, es conmigo”.

Analizando la actual coyuntura política, creo que el ‘Cojón de Oro’ se lo deberían haber otorgado a Juan Manuel Santos, “Juan Pa” —para doña Mechas y detractores—, protagonista, con sus lances y jugadas maestras, del libro “El Jugador” escrito por Jorge Andrés Hernández sobre política, traición y lealtad y cuya lectura fue esclarecedora para seguir profundizando en nuestro barril de los puercos. ¿Acaso un despropósito ante quien es considerado por muchos colombianos debilucho, arrodillado, blandengue o, parafraseando al expresidente, “de alto cuello perfumado”.

¿Por qué?, ¿ por qué?, ¿por qué?

La triple respuesta es breve: songo sorongo se camufló en el uribismo presidencial, songo sorongo aduló a quien consideró aliado y, elegido con los votos de Uribe, songo sorongo, lo desconoció. Eso es lo que no le perdona su antiguo patrón a quien le endosó el triunfo en el 2010: “este también es su triunfo Presidente Uribe”. Lo cual, en medio de aplausos, reiteró en su posesión: “un homenaje desde el fondo de mi corazón, a un hombre que brillará en la historia”. Lo cual se agudizó en estos “últimos tiempos”, si seguimos al apocalíptico J. Galat, al expresar con el trapo rojo: “En mi gobierno, ningún funcionario, miembro de mi gabinete o está preso o está acusado o está prófugo. ¡En mi gobierno nadie ha chuzado a la oposición ni mucho menos a la Corte Suprema de Justicia! ¡Nadie está preso por haber comprado la reelección! En mi gobierno la familia presidencial –lo digo con orgullo- no tiene una sola tacha” y, para rematar, “hay quienes están desesperados porque se les va acabar su oxigeno que es el miedo, que es la guerra. Y han acudido a todo tipo de ataques, inclusive llamando a la resistencia civil, esa misma que antes proponía Carlos Castaño”.

Pero los Cojones de Oro también se los ha mostrado, songo sorongo, a otros:

A la izquierda le ganó con puestos a la poco Clara oposición, reconoció al Partido liberal para acabar con la U, al Conservatismo lo disminuyó con el neomermeladismo que tanto le gusta, a todos mostró la chequera, a Vargas Lleras lo tiene quieto sin hablar de su tema, en Ponedera con casco y sin mondá, al Dilatador General de la Nación lo llevó sin vaselina a defender la Constitución del 91, metió varias reformas tributarias, viene la pensional y el uso de Facultades Extraordinarias, introdujo miedo social para la aprobación del plebiscito del 16, prometió y no metió (estupro político) a amplios sectores sociales a los que adula, pide perdón y les envía el ESMAD, tiene como plañideras matutinas al comentarista radial Londoño y sus compañeros de animación, entre otros…

…Ganó sobrado el Premio y se llevó el troFeo…

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