Colombia en permanente estado de shock

30 de marzo del 2015

El shock en Colombia dejó de ser un estado temporal para convertirse en una realidad constante.

Luego de ver por enésima vez el documental “La doctrina del Shock”, basado en el libro homónimo de Naomi Klein, me quedé pensando que Colombia es un país construido en un estado de shock permanente.

Desde la llegada de los españoles en 1492 al nuevo continente se inició un estado de desequilibrio de las sociedades que vivían en aquel tiempo en la tierra encontrada. Tanto en el descubrimiento como en la “Conquista”, la independencia, la creación de la República y la historia contemporánea, las aberrantes prácticas de genocidio, violaciones, robos, destrucción de las culturas nativas, imposición de ideologías y pobreza, generó terror en el grueso de la población colombiana y permitió que los gobernantes, los victimarios y quienes tenían intereses en este territorio, impusieran políticas que les beneficiaran. El estado de shock, visto desde la perspectiva de Naomi Klein, se convirtió en una práctica permanente.

La historia de este país ha estado marcada por la guerra, la pobreza, la desigualdad y la desinformación diaria, pues no ha pasado un día desde hace más de 500 años en el que no ocurra alguna calamidad en cualquier nivel, ámbito o lugar. Esta es una situación cruel y dolorosa para un pueblo que se desangra en medio del temor del pasado y miedo del presente.

No obstante, para algunos cuantos, el estado de Shock en que vivimos debido al conflicto armado, la delincuencia común, la pobreza, la falta de garantías y condiciones mínimas para la vida, sin dejar de lado los desastres naturales y los problemas internacionales, permiten que la sociedad colombiana sea una población fácil de manipular, una masa de personas más dóciles, aterradas y sumisas. Así, mediante el shock y el miedo, es más sencillo que la población acepte sin cuestionar e incluso exija medidas represivas como la excesiva vigilancia, los exagerados impuestos o el sobredimensionado presupuesto de guerra.

Los medios de comunicación masiva que forman parte de la cotidianidad de la sociedad son la estrategia por excelencia para mantener una doctrina del shock constante, es decir, diaria. Esto lo vemos tres veces al día en la televisión, cada hora en las frecuencias radiales y todas las mañanas en los diarios impresos. Es un bombardeo de información que nos genera la sensación de desprotección, desesperanza y miedo que no nos permite salir del estado de shock. Un estado de shock que a veces parece un coma profundo.

¿Cuál es la salida a este estado de shock? Primero, el reconocimiento del mismo. Segundo, como Naomi Klein expresa “La información es la mejor resistencia contra el shock.”, aunque no cualquier tipo de información, sino una clara, objetiva, múltiple, verídica y contextualizada. En tercer lugar, debemos ser más consecuentes con nuestros derechos, exigir verdad, justicia y libertad de forma coherente, es decir, sin justificar las medidas represivas o los estigmas. Nos costará mucho trabajo dejar la hipocresía y la “Ley del embudo” frente a lo que sucede en la sociedad, pero esto también es necesario para superar el shock y pensarnos una sociedad mejor.

@E_Vinna

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