Colombia, un país que da lástima

9 de julio del 2012

Colombia es un país que da lástima. No voy a decir que me avergüenzo de ser colombiano, tampoco. Pero sí voy a decir que siento una profunda tristeza porque medio país se enrede en una crítica sin fin contra Alejandra Azcárate por una columna que, además parece que plagió, y deje de lado una serie […]

Colombia es un país que da lástima. No voy a decir que me avergüenzo de ser colombiano, tampoco. Pero sí voy a decir que siento una profunda tristeza porque medio país se enrede en una crítica sin fin contra Alejandra Azcárate por una columna que, además parece que plagió, y deje de lado una serie de temas que sí deberían escandalizarnos y movilizarnos en una revuelta nacional que nos despierte de este aparente letargo en el que nos hemos sumido.
Que todas las emisoras, noticieros, programas de chismes, medios impresos y periodistas, nos hayamos afectado de tal forma por la ridícula columna de la Azcárate, que hubiésemos tenido que invertir parte de nuestro tiempo para debatirla, solo deja entrever que en Colombia impera la ley del silencio, del relájese y disfrute, del ‘fresco que aquí todo está bien mientras no lo jodan a usted’.
Si uno se fija en los temas que son trending topic en Twitter en Colombia, se da cuenta que mientras la mayor parte del país se está cayendo a pedazos, nosotros estamos discutiendo temas tan triviales como la columna de la señora Azcárate. ¡No hay derecho!
Y digo que no hay derecho porque si bien desde Twitter no podemos cambiar el país, por lo menos sí podemos sentar nuestra voz de protesta frente a muchos de los temas que en el futuro no muy lejano nos van a terminar afectando a todos, querámoslo o no.
Mientras todos nos indignábamos con la ‘profunda’ reflexión de la Azcárate sobre por qué es mejor ser gordo que flaco, o viceversa, el expresidente Álvaro Uribe, acompañado de un nutrido grupo de sus más fieles seguidores, lanzaba en el club El Nogal un nuevo movimiento del que muy poco sabemos pero del cual todos vamos a terminar pagando las consecuencias.
No toma mucho tiempo pensar que si Uribe, Fernando Londoño (el mesías resucitado del Uribismo), José Obdulio Gaviria, dirigentes políticos, empresarios y defensores de la seguridad democrática se reúnen en un club a lanzar un nuevo movimiento que se llama Puro Centro Democrático, es porque algo muy malo se avecina.
Y es algo que ya está pasando. Si no, fíjense en la polarización que está sufriendo el país. Todos los días Colombia se despierta con una brecha más grande que tarde que temprano nos va a terminar enfrentando, de tal manera, que las Farc solo serán un grupo más de los que aquí andarán armados.
Los que están con Uribe están contra Santos. Y entre esos dos, ya se fue medio país. Los que están con Vargas Lleras están contra Uribe, que a su vez está contra Santos. Los que están del lado izquierdo, están contra Santos, Uribe y Vargas Lleras. Aunque Santos parezca estarles haciendo un guiño que, sin embargo, se niega a reconocer. Menciono a Vargas Lleras porque, sin quererlo, Uribe ya parece haberlo ungido como el sucesor de Santos al ponerlo en la palestra pública.
Con un país que se desangra a diario, si no fíjense en el Catatumbo o el Cauca, por mencionar solo dos lugares, no es justo que además nos estemos prestando para ser los idiotas útiles de un grupo de huérfanos del poder que pretenden embarcarnos en una guerra de odios que parece no tener fin.
De ser esta la intención de Uribe y sus fieles seguidores, prefiero seguirme embruteciendo con las columnas de la Azcárate y los Protagonistas de Nuestra Tele. Y eso, ya deja mucho qué pensar de la clase de país que somos.

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