Cómo caer en el error

5 de junio del 2012

‘Errar es de humanos’, reza una típica excusa proferida en todos los idiomas de este mundo. Equivocarnos, embarrarla, ‘cagarla’, es algo que a varios de nosotros nos suele pasar con relativa frecuencia. Hay errores inofensivos, que pasan desapercibidos, como cuando queremos poner un canal con el control remoto y terminamos oprimiendo otro número totalmente distinto. […]

‘Errar es de humanos’, reza una típica excusa proferida en todos los idiomas de este mundo. Equivocarnos, embarrarla, ‘cagarla’, es algo que a varios de nosotros nos suele pasar con relativa frecuencia. Hay errores inofensivos, que pasan desapercibidos, como cuando queremos poner un canal con el control remoto y terminamos oprimiendo otro número totalmente distinto. Hay otros errores un poco menos inofensivos, como cuando pensamos que podemos atravesar la calle después de que el semáforo recién acaba de cambiar a ‘naranja’ y nos encontramos con un accidente producto de la impaciencia humana, cargado de una alta dosis de su vecina la imprudencia. Pero existe un tipo de error que desencadena una serie de acontecimientos de los cuales difícilmente podemos escudarnos con la famosa frase anteriormente citada. Son los errores que se van configurando después de una premeditada acción que para sostenerse necesita cada vez más y más acciones erradas de las cuales, una vez se han iniciado, rara vez podemos salir sin que el daño se haya consumado. Este tipo de errores tienen que ver concretamente con los asuntos del corazón. Con el Amor. Justo cuando se piensa que se ha alcanzado lo mejor que se puede conseguir en la vida a nivel afectivo, alguien aparece para trastocarlo todo. Un ‘alguien’ que por lo general entra a través del gusto que permite discernir la visión y que paulatinamente se va introduciendo en el corazón con su acción desmesurada y consentida que lo desordena todo. No quisiera pensar que esto es lo que me está sucediendo, pero la verdad es que mis errores me han puesto en un punto de no retorno. Conscientemente, premeditadamente, con una alta carga de alevosía, me he dejado tentar por las mieles de la infidelidad, dejándome caer cada día que pasa en una espiral que tarde que temprano me arrojará a un espacio del cual ya no podré salir: el dolor. Porque cuando es el corazón el que se involucra en el error, no sólo se afecta el propio, sino el de aquella persona con el que se comparte y en esta situación concreta, el de la otra persona que se lo disputa. Basta una llamada. Basta un ‘hola’. Basta una visita. Basta una mirada. Basta una sonrisa. Basta un ligero coqueteo. Basta una milésima de morbo seguida de un minuto de adulación verbal, para que el error desencadene su seguidilla de fracasos. Fracasos que, en honor a la verdad, ofrecen un grado tal de satisfacción que sólo los permite ver como un logro que merece ser perpetrado cada día con más perfección. Y es ahí cuando el alma y el corazón del que está errando se vuelven expertos en el fracaso. En el error. En la mentira. En la burla. En el engaño. En esconderse. En camuflarse. En humillarse. En el coqueteo. En el morbo. En el sexo desenfrenado. En la porquería. En la disputa. En la súplica. En la falsedad. Maldita falsedad que se ‘pordebajea’ de tal manera que merece ser reconocida como una súplica válida. Súplica que al ser aceptada involucra de manera definitiva tres corazones en una cabronada cíclica, repetitiva, sexual, sádica y placentera que ya no tiene marcha atrás. Y cuando el telón que el error premeditado ha recogido para su majestuosa obra de mentira, cae con toda su fuerza, los tres corazones involucrados en la escena lloran, lloran y lloran sin consuelo, sin amor, sin sexo y sin perdón.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO