¿Cómo es el consumo de vestuario en Colombia?

26 de marzo del 2015

El consumo es un juego de seducción, así lo determinó el sociólogo francés Gilles Lipovetsky por allá en los 80’s, y así lo asumimos los colombianos puesto que gastamos 19.95 billones de pesos en vestuario durante el 2014. Las cifras presentadas por el Observatorio de Moda Inexmoda – Raddar señalan que por cada ingreso mensual […]

El consumo es un juego de seducción, así lo determinó el sociólogo francés Gilles Lipovetsky por allá en los 80’s, y así lo asumimos los colombianos puesto que gastamos 19.95 billones de pesos en vestuario durante el 2014.

Las cifras presentadas por el Observatorio de Moda Inexmoda – Raddar señalan que por cada ingreso mensual destinamos en promedio 2.86%  para adquirir prendas o accesorios y que el sector textil/moda aporta un 4.36% del PIB nacional.

Lo interesante de las cifras es que revelan características sobre la dinámica que hemos ido construyendo los consumidores, en este sentido, aunque el poder adquisitivo de la mayoría de la población no es el mejor, se puede observar un interés real por disfrutar de las novedades y adelantar un ensamblaje permanente entre lo que se tiene en el closet con las nuevas adquisiciones. De esta manera se va tejiendo un proceso donde se cultiva el estilo personal como un rasgo relevante dentro de la expresión social de quienes somos o deseamos llegar a ser.

Las ciudades de Pasto, Manizales y Montería, en ese orden, fueron las que destinaron mayor cantidad de dinero al rubro ropa el año pasado, con un rango de gasto mensual de 84.000 a 53.000 pesos. El interés que genera el vestuario está resonando en prácticamente todas las ciudades del país, principales e intermedias,  lo cual es una oportunidad para continuar consolidando ese proyecto de ‘Sistema Moda’ que nos caracteriza ante la región.

Retomando a Lipovetsky las relaciones que mantenemos con los objetos ya no son de tipo utilitario sino de tipo lúdico y eso refleja todo el poder contenido en la moda, no sólo como un sector altamente productivo,  sino como una fuente de gozo que nos impulsa a vivir mutando más allá del simple deseo de resultar ostentosos.

Para quienes disfrutamos de la industria nada es más gratificante que ver a personas de todos los ámbitos disfrutar de la creatividad y del lenguaje que comunican las formas, colores o texturas. En Colombia el sector crece con moderación, pero crece, y esperamos que ese crecimiento permita la exploración de nuevas vías para consolidar el potencial, en cuanto a temas de creación e identidad, que son todavía una asignatura pendiente.

@Origodoy

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