Contra el lastre de la corrupción: #7vecesSí

26 de agosto del 2018

El domingo puede marcarle el paso a la lucha contra la corrupción. Con la Consulta Popular Anticorrupción se votarán siete preguntas para poner contra las cuerdas a uno de nuestros peores males. Si se tomara lo que al año se roban los corruptos y se dividiera por cada colombiano, a cada uno nos sacaron del […]

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El domingo puede marcarle el paso a la lucha contra la corrupción. Con la Consulta Popular Anticorrupción se votarán siete preguntas para poner contra las cuerdas a uno de nuestros peores males.

Si se tomara lo que al año se roban los corruptos y se dividiera por cada colombiano, a cada uno nos sacaron del bolsillo un millón de pesos.

Cada peso de los 50 billones que se roban al año dejan de generar empleo, de pagar un almuerzo en la escuela pública del barrio, de atender el hambre de niños guajiros, de pavimentar la vía que conectaría cualquier vereda con un municipio o de pagar lo que vale el derecho a la salud, a la educación o a la cultura.

Esa plata es 20 veces el presupuesto de las universidades públicas, una quinta parte del presupuesto nacional, todo el servicio de deuda en un año u ocho reformas tributarias.

Transparencia Internacional, en su famoso Índice de Percepción de la Corrupción, ubicó a Colombia en el puesto 42 para el año 1996. Para 2016, el pais estaba en el puesto 90. Empeoró 48 puestos, y 17 de cada 100 pesos del valor de los contratos, dice el informe, son sobornos. ¿Para que se soborna? ¿Para ganar menos? ¿Quién paga?

Con el cartel de la hemofilia se robaron 7 millones de pesos por litro de sangre cobrado (sí, sangre). Con la robadera en los programas de alimentación escolar inflaron la comida de los niños, como pechugas de pollo a 40 mil pesos. Con el cartel de la toga compraron jueces y magistrados, en connivencia con el Fiscal Anticorrupción.

La corrupción, además, ocupa el segundo lugar de 14 en los factores que torpedean los negocios. La mitad de los empresarios creen que los sobornos son estrategias comerciales utilizadas ávidamente. Nueve de cada 10 perciben que los demás los ofrecen.

¿Qué otra cosa puede pasar cuando el 80 por ciento de los contratos estatales se hacen mediante licitaciones de un solo proponente o se asignan a dedo? ¿Por qué los ciudadanos debemos permitir que 70 billones de pesos al año se entreguen sin cumplir las reglas básicas de la contratación pública?

“Estos principios y valores los necesitamos más que nunca. Es hasta que nosotras lo veamos, todas juntas, que nuestra sociedad se vuelva una de la que estemos orgullosos”, escribió Stéphane Hessel en su libro ¡Indignaos!

Si anhelaba golpear a los corruptos, llegó el momento. ¡Indignaos!

Amaury Núñez González | @AmauryNG

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