No hay planeta B

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No hay planeta B

2 de noviembre del 2017

“O bien todo el mundo consume menos por término medio, o bien tenemos a menos gente consumiendo”

Lo anterior es, sin duda, una sentencia y una sentencia a muerte. La apuntó el economista ecológico, Jon Erickson y apalancó con ella una máxima de la sostenibilidad en todas sus dimensiones: Ningún crecimiento es sostenible y eso incluye el del número de seres humanos en el planeta, que ya rodea los 7 mil 300 millones.

Hay teóricos de la sostenibilidad que creen que el problema no es el número de habitantes de la tierra, sino su demanda exagerada de recursos. Otros como el Doctor Erickson, tal vez menos optimistas, insisten en que, ante la resistencia al cambio del paradigma de consumo, lo mejor es que sean menos personas las que sigan consumiendo en las mismas proporciones.

Lo cierto, antes de entrar a debatir con ecologistas, ingenieros, sociólogos y hasta políticos de una u otra orilla, es que todos los días llegan más desechos a los mares, son talados más árboles, disminuye la extensión de los glaciares y se reducen las fuentes de agua potable, mientras son más frecuentes las noticias de días inigualablemente calurosos, inundaciones nunca antes vistas, sequías que arrasan cultivos y la lista continúa.

Las causas están directamente relacionadas con la acción humana. Seamos muchos o pocos, los humanos nos hemos encargado de diezmar los recursos que nos ofrece el planeta para satisfacer necesidades inmediatas. Hoy consumimos al año lo que la tierra puede renovar en año y medio, es decir, vivimos en sobregiro.

De ahí que algunos osados como Erickson propongan consumir menos o disminuir el número de individuos que consumen. Y lo menos alentador del panorama es que parezca más aplicable un control de población que un cambio de mentalidad.

Escribo estas líneas desde la oposición a Erickson, probablemente por ingenuidad, pero quiero creer que lo hago porque, (según la teoría), se puede reparar, mitigar, restaurar o eliminar el daño y porque antes de probar una medida extrema, que por demás entra a un campo de discusión sobre las libertades y los derechos sexuales y reproductivos que me voy a ahorrar, creo en la renovación del modelo, creo que existe un punto de equilibrio y creo que hay, por lo menos, voluntades individuales y colectivas para lograrlo.

Quien separa los residuos en la fuente, quien reutiliza o transforma ya está pensando en el mundo que le va a heredar a las futuras generaciones… y eso es sostenibilidad.

A partir de ahora, los invito a proponer, a discutir, a criticar, a denunciar y a actuar. Si no basta, (aunque debería), con apelar al sentido de la palabra humanidad, entonces habrá que hacerlo por simple supervivencia… tantos años de ciencia espacial nos han dejado hasta el momento una certeza: no hay planeta B.

“Pelea por el planeta como si el planeta dependiera de ello… porque el planeta depende de ello”. Al Gore.

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