Corporatocracia y sicarios económicos

15 de octubre del 2018

Analicemos: el mundo tiene 180 o 200 propietarios, de los cuales ninguno vive en Colombia, pero 1 o 2 pasan temporadas en Cartagena. A esta gente le sobran medios para fundar un estado propio, pero prefieren poner sus huevos en los ya existentes. No les hace falta un ejército porque tienen a su disposición los […]

Corporatocracia y sicarios económicos

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Analicemos: el mundo tiene 180 o 200 propietarios, de los cuales ninguno vive en Colombia, pero 1 o 2 pasan temporadas en Cartagena. A esta gente le sobran medios para fundar un estado propio, pero prefieren poner sus huevos en los ya existentes. No les hace falta un ejército porque tienen a su disposición los de todo el mundo, ni de una policía porque todas están a sus órdenes, ni de un aparato legislativo porque ya han asaltado los órganos legislativos. Cuando les apetece hacer una reforma laboral, cursan las instrucciones oportunas y se lleva a cabo. A estos 180 o 200 propietarios no les importamos, les da igual que su madre o mi padre se estén muriendo de hambre. Les da igual: nadie va a tomar las armas con las que ellos trafican y venden aquí o allí en función de sus intereses.

Ellos controlan la banca. Asimismo, crean inflaciones, recesiones, depresiones y manipulan los mercados mundiales, apoyan a ciertos líderes, crean golpes de estado y socavan a otros para lograr sus objetivos generales. De hecho, también controlan su voluntad y la mía. Mucho ojo, pues, con lo que hacemos, porque se pueden enfadar y enviarnos a unos matones para que nos rompan las piernas. 180 o 200 personas son las dueñas de un mundo en el que la mayoría pasa hambre, sed, frío y un sinfín de desgracias. Eso es a lo que llamamos estabilidad mundial.

Esos mismos 180 o 200 propietarios crean el sistema y a su vez el antisistema: porque para mantenerse en el poder es mejor mutar, que es lo que hacen los virus. Un chico que un sábado por la noche se queda en casa leyendo un libro o muchas columnas de opinión es una bomba, porque ese joven universitario va a pensar, porque la lectura nos proporciona esa capacidad, y no hay nada más peligroso para el sistema que gente que piense. Si en 48 horas desapareciera la delincuencia, el Ministerio del Interior no tardaría nada en convocar plazas, porque podemos vivir sin otras cosas, pero no sin delincuentes. El delincuente confirma la ley.

La coyuntura política colombiana es una especie de “engaño”, ya que después de la investidura de Iván Duque lograda el pasado 7 de agosto con un Gobierno en funciones y con la ayuda de Álvaro Uribe permitió a ese partido llegar al poder gracias al apoyo de la mayoría de los colombianos. Ahora el Centro Democrático “permitirá” al resto de partidos “jugar a la oposición”. Es decir, que el Congreso, y la política, se convierten en un “espectáculo” y un “teatro,” y la “crisis de representatividad” será nuevamente uno de los mayores problemas que enfrentará el país. En ese sentido, la “alianza” entre: Petro, Claudia López y Mockus, y la expresión de “no nos representan”, se cumple de un modo “espectacular y atroz”.

Nos cuenta la historia que los mejores días de la vida son los que recordamos como soñados mientras que los mejores sueños poseen la calidad de lo real. Si los grandes líderes mundiales han escogido como asesores económicos a los mismos que acabaron con la economía, es porque conocen bien esta mecánica. Un buen policía antidisturbios debe ser un experto en causarlos, lo mismo que un partido xenófobo ha de llevar en sus listas a varios inmigrantes. Ahora mismo, la política, tan desacreditada, no ha tenido más remedio para sobrevivir, que volverse anti política. De ahí que los mismos que roban, por ejemplo, califiquen de ladrones a sus adversarios.

En cuanto a los acusados, deben fingir que carecen de instrumentos legales para defenderse de unas imputaciones que ponen los pelos de punta a los contribuyentes. Por eso la justicia que lógicamente es arbitraria, ayuda notablemente a que la realidad se deforme notablemente. Solemos decir: “Ya se hará justicia”, como si la justicia fuera justa. Para sobrevivir a la idea en curso de que la actual forma de hacer política conduce a la nada, el sistema no ha tenido otro remedio que antisistematizarse, y en eso estamos. ¿Quién iba a decirnos que el mejor modo de elegir sería no elegir?

La literatura y el arte siempre han sido ” fenómenos de minorías”, pero no te asustes por ello, ya que en algún punto aparecerá una nueva circunstancia acompañada de la existencia de una “masa crítica”, capaz de transmitir a la sociedad los valores que recoge de las páginas de célebres autores e intelectuales. Lo importante ahora es que esta masa siga siendo capaz de realizar esta transmisión de las ideas que recoge de la literatura e investigación porque si no, “viviríamos en una sociedad no lectora”. Y, una sociedad no lectora es torpe, opaca, sin ningún interés. Una sociedad no lectora es “inimaginablemente metida en el sistema y son los esclavos perfectos para la élite, osea, para esos 180 o 200 propietarios”.

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