Crónica marciana

Crónica marciana

5 de diciembre del 2018

Se encuentra de visita en Colombia un marciano, y por esas cosas del azar he tenido el privilegio de tomar unas copas con él. El hombre ha querido devolver la cortesía que tuvo la NASA de enviar la sonda exploradora InSigth a Marte en estos días, y se ha trasladado a la Tierra en menos tiempo de los siete meses que tardó el artilugio norteamericano en llegar al planeta rojo.

La tecnología marciana está más adelantada que la terrícola pero como dice el refranero popular que el mejor escribano echa un borrón, la nave que transportó a mi nuevo mejor amigo, por un error de cálculo, cayó en el jardín de mi casa en lugar de aterrizar en el de la Casa Blanca en Whasington, que era lo programado.

Worf, que así se llama el alienínega, se interesó por la situación de Colombia en este momento. Así que me tocó explicarle como mejor pude, el asunto que estaban tratando todos los medios de comunicación de este país.

Verás Worf —le dije— la cosa viene de lejos pero detengámonos en lo que todo mundo conoce como el caso Odebrecht. “Bonito nombre”, me replicó el marciano, “me gusta para la niña que esperamos en casa”. Te advierto que es un apelativo muy tóxico —me apresuré a aclararle— ha arrasado con muchas reputaciones en América Latina.

Aquí en Colombia ha enlodado ni más ni menos que al organismo responsable de esclarecer el escándalo, la Fiscalía General de la Nación, lo que supone una dificultad añadida para conocer la verdad.

El fiscal general, NHMN… “¡Bellísimo el nombre del fiscal!” —me interrumpió Worf— “lo quiero para mi niño; mi mujer y yo, que buscamos la parejita, ya lo tenemos programado para el año próximo, en Marte hacemos las cosas así”. Le aclaré que esas cuatro mayúsculas correspondían a Néstor Humberto Martínez y que el personaje, como podía suponer, estaba muy desprestigiado. Y seguí con el relato.

NHMN está cuestionado: primero, porque de acuerdo a unas grabaciones, antes de llegar al cargo actual, conocía en 2015, las coimas de la constructora brasileña y no le pareció que debía informar de aquello a las autoridades. Y luego porque, a pesar de haberse inhibido de la instrucción del caso al asumir como Fiscal un año más tarde, últimamente ha quedado claro que tiene todo el control de las investigaciones, de lo que se filtra a la prensa y de los movimientos de sus contradictores políticos. “Qué horror, no entiendo nada”, dijo Worf.

Las primeras grabaciones que pringan al fiscal —seguí con la explicación a Worf que abría los ojos como platos— aparecieron tras la muerte por infarto del testigo principal contra la red de corruptos, Jorge Enrique Pizano, que era el auditor de una obra de Odebrecht.

Para conseguir la licitación de un tramo de la via llamada Ruta del Sol, que conduce de los Andes al Caribe, la corrupta compañía brasileña pagó sobornos por casi veinte millones de dólares. En ese trabajo también intervino una empresa de servicios financieros que es propiedad del grupo Aval, del cual NHMN era entonces abogado. Pizano fue a ver a NHMN porque todo aquello le parecía sospechoso y el entonces abogado de la empresa le dijo que se quedara quieto.

A todas estas, a escasas horas de la muerte del auditor y principal testigo, muere envenenado con cianuro el hijo de éste. NHMN se crece. Él pertenece a una casta terrícola que abunda en Colombia y que mira al resto de los terrícolas por encima del hombro, son seres superiores, sobradísimos, para ellos sus conciudadanos son minúsculos insectos a los que se somete a base de leguleyadas.

Crecido, pues, NHMN ante lo que parecen adversidades, dice que los audios no demuestran ninguna responsabilidad directa y denuncia una conspiración de sus adversarios. Comparece en el Senado para dar explicaciones, y acaba convirtiendo su defensa en un ataque contra las voces críticas.

Una de estas voces, la del senador izquierdista Gustavo Petro, que en junio disputó la presidencia con Iván Duque y ya se estaba preparando para ser presidente en 2022, fue callada con un hábil chancletazo anticucarachil. Una senadora de la casta que te digo, de rancio abolengo de expresidente y laureado bardo, sacó por arte de birlibirloque una vieja grabación de Petro recibiendo fajos de billetes. Adiós debate sobre NHMN y adiós a la soñada presidencia de Petro. Dos por el precio de uno.

Worf no lo podía creer. “No entiendo nada, no entiendo nada”, me decía desplegando unas aletas laterales que salían de su cabeza a modo orejas. “Seguiré mi viaje hacia Whasington, le llevo una bonita corbata de tres metros al inquilino de la Casa Blanca, allí seguramente entenderé mejor a los terrícolas”, me dijo.

Pobre Worf, no sabe lo que le espera, quise invitarlo a Cataluña pero al final desistí.

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