Cultura de terroristas

1 de agosto del 2012

Si de usar el miedo como herramienta se trata, todos somos terroristas.

La guerra contra el terrorismo se está quedando corta, pero no es una cuestión de presidentes y expresidentes o de izquierda y derecha. Estamos tan concentrados en luchar contra el terror que siembra la guerrilla y las bacrim, que estamos pasando por alto el hecho de que el terrorismo es una herramienta que usamos todos los días. Si de usar miedo se trata, todos somos terroristas.

Constantemente nos valemos del miedo para salirnos con la nuestra. La guerrilla, sin credibilidad ni coherencia ideológica, solo puede poner bombas y atacar bases militares para alcanzar lo imposible. Uribe y sus dos manos derechas, en la misma situación, se valen del miedo al terrorismo y la retórica de la violencia para llegar de nuevo al poder en cuerpo ajeno. Petro amenaza a Noticias Uno con demandarlos por generar pánico, en vez discutir, desmentir o contextualizar un documento interno del acueducto. Iguarán, Lombana y Granados se amenazan cada dos días con demandas y contrademandas, usando frases como “así sea lo último que haga en la vida” o “se va a arrepentir”, para ganar un caso intimidando a jueces, fiscales y oponentes dejando a un lado la verdad. A María Jimena Duzán, Alejandra Azcárate y Margarita Rosa de Francisco las amenazan con matarlas o desfigurarlas por haber escrito una columna, una opinión o presentar un reality de televisión. El esposo amenaza con matar a la esposa si lo abandona. Los estudiantes, conductores y transeúntes amenazan con bloquear el transporte público. Los hinchas amenazan a los futbolistas con matarlos o partirles las piernas si no ganan un partido. Merlano amenaza a los policías que lo detuvieron manejando borracho con hacerles perder el puesto. Los papás amenazan a los niños con la correa o con el coco. El uso del miedo es pan de cada día, y sabemos usarlo como expertos porque sabemos que es efectivo.

Tenemos una cultura de terroristas. Y el problema es que una sociedad de terroristas es una sociedad que vive con miedo, y una sociedad con miedo es una sociedad que no es libre. Hoy vivimos con miedo, miedo de salir a la calle, de viajar, de opinar, de investigar, de escribir, de pintar, de hablar, de ser. Y es normal, porque vivimos con la amenaza de la muerte, de la tortura, de la desfiguración, de la demanda, de la plata, del desempleo, del infierno. Y el problema del miedo es que con tan solo con pizca uno está dispuesto a renunciar a su libertad. Dispuesto a que lo espíen, a callarse, a renunciar a lo que tiene derecho, a renunciar a uno mismo. Para derrotar al terrorismo, el primer paso que debemos dar es dejar a un lado el discurso de la amenaza, la violencia y el temor, porque cuando el miedo nos haga renunciar a nosotros mismos, estaremos perdidos.

@viboramistica

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